Jeremy Clarkson pone a la venta uno de sus mejores deportivos y del que decía que era "el coche menos fiable jamás fabricado"

Ford GT Jeremy Clarkson
Ford GT Jeremy Clarkson

El Ford GT, que dio más de un dolor de cabeza al presentador de Top Gear y The Grand Tour, está ala venta en el mercado de segunda mano.

Pocos coches han marcado tanto la trayectoria automovilística de Jeremy Clarkson como el Ford GT de primera generación. El presentador británico, conocido por sus años al frente de Top Gear y posteriormente de The Grand Tour (y que recientemente ha anunciado que tiene cáncer), siempre ha mantenido una relación especial con el superdeportivo estadounidense inspirado en el legendario GT40 de Le Mans. Una relación de amor y odio que llega a su última etapa: acaba de salir al mercado de segunda mano.

La historia entre Clarkson y el Ford GT comenzó mucho antes de que pudiera comprar uno. Tras conducir una unidad de preproducción para Top Gear a principios de la década de 2000, quedó completamente fascinado por el modelo. Su diseño, sus prestaciones y, sobre todo, el homenaje que rendía al mítico Ford GT40 hicieron que se convirtiera en uno de los coches que más deseaba tener en su garaje.

Conseguirlo no fue fácil, especialmente en Europa, donde la producción destinada al mercado comunitario fue extremadamente limitada. Finalmente logró hacerse con una de las escasas unidades destinadas al Reino Unido, convirtiéndose en uno de los primeros propietarios del modelo en el país.

Sin embargo, lo que parecía una historia de amor perfecta se transformó rápidamente en una fuente constante de frustraciones. El coche comenzó a sufrir numerosos problemas relacionados con el sistema de alarma y el inmovilizador instalados para cumplir con los requisitos de las aseguradoras británicas.

Las averías eran tan frecuentes que Clarkson llegó a devolver el vehículo a Ford para recibir un reembolso completo. Posteriormente volvió a comprarlo, incapaz de resistirse al atractivo del superdeportivo, aunque los problemas continuaron persiguiéndolo durante años.

Aquellas incidencias dieron lugar a una de las frases más recordadas del periodista. Clarkson llegó a definirlo públicamente como “el coche menos fiable jamás fabricado”, asegurando que nunca había conseguido completar un viaje de ida y vuelta sin sufrir algún tipo de problema. Con el paso del tiempo, no obstante, muchos aficionados y especialistas señalaron que gran parte de los fallos no estaban relacionados con la ingeniería original del Ford GT, sino con los sistemas antirrobo añadidos posteriormente para el mercado británico.

Ahora, dos décadas después de su fabricación, aquella misma unidad está a la venta por el especialista británico Tom Hartley Cars, una firma reconocida por gestionar la venta de algunos de los automóviles más exclusivos del mundo.

Se trata de un Ford GT de 2006 acabado en azul con las clásicas franjas blancas de competición, una combinación que muchos consideran la configuración más icónica del modelo. Además, forma parte de las apenas 101 unidades que Ford destinó oficialmente al mercado europeo, una circunstancia que incrementa notablemente su exclusividad.

El coche presenta cerca de 28.000 millas recorridas, equivalentes a unos 45.000 kilómetros, y cuenta con un historial de mantenimiento realizado por GT101, uno de los especialistas más reputados en el cuidado y conservación de este modelo. El concesionario asegura que el vehículo se encuentra en un excelente estado de conservación, algo especialmente importante en un automóvil que ya tiene su edad.

Ford GT Jeremy Clarkson
Ford GT Jeremy Clarkson

La reaparición del coche ha provocado una reacción inmediata de Clarkson, que comentó en el mismo post que podéis ver entre estas líneas: “Espero que hayan arreglado la alarma”. La broma resume perfectamente la accidentada convivencia que mantuvo con el vehículo y que se ha convertido en parte inseparable de su historia.

Más allá de las anécdotas, el Ford GT sigue siendo uno de los deportivos más deseados de este siglo. Bajo su carrocería esconde un motor V8 sobrealimentado de 5,4 litros que desarrolla 550 CV y 678 Nm de par, asociado a una transmisión manual de seis velocidades que envía toda la potencia al eje trasero. Gracias a esta configuración, es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en poco más de tres segundos y superar los 330 km/h de velocidad máxima, cifras que todavía a día de hoy resultan impresionantes.

Aunque todavía no se ha anunciado oficialmente el precio de venta de esta unidad, lo normal sería que alcanzase una cifra muy elevada debido a la combinación de varios factores: su rareza en Europa, su estado de conservación y, sobre todo, el hecho de haber pertenecido a uno de los periodistas del motor más famosos del mundo.

Y es que, independientemente de sus problemas con el sistema de alarma, cualquier ejemplar del Ford GT ya es de por sí un coche muy cotizado, pero este en concreto todavía más, por el mejor hecho de haber sido propiedad de Clarkson. Si a eso se le suma la intrahistoria con los problemas que le dio, es algo que no es que reste, es que es posible hasta que aumente su valor.  

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España

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