La Guardia Civil detiene un coche por no pasar la ITV y la multa es mucho mayor al registrar su interior

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El que parecía ser un control de la Guardia Civil con multa para un coche que circulaba sin ITV y sin seguro, ha acabado con la detención de tres personas.

Los controles de carretera son un recurso muy utilizado por la Guardia Civil de Tráfico para detectar aquellos vehículos que circulan ilegalmente y a los conductores que cometen algún tipo de infracción de tráfico. Sin embargo, no todos los días se descubren infracciones como las que se encontró el cuerpo policial en Aranda de Duero, Burgos.

Efectivos de la Guardia Civil de Tráfico detectaron la presencia de un vehículo que circulaba por la autovía A-1 con la ITV y el seguro caducados. Tras dar el alto al coche, en cuyo interior viajaban tres personas, los agentes procedieron a realizar un registro del vehículo en el que hallaron algo que hacía que la multa por la ITV y el seguro quedaran en un segundo plano.

El registro permitió a los agentes encontrar “varios paquetes plastificados con 7 kg de hachís ocultos entre el respaldo y los asientos posteriores”, tal y como explica la Guardia Civil a través de su perfil en la conocida red social X (anteriormente Twitter).

A consecuencia de este descubrimiento, los tres ocupantes del vehículo han sido “detenidos como presuntos autores de un delito contra la salud pública” y ya han sido puestos a disposición judicial. Además, la Guardia Civil explica que “uno de ellos ingresa en prisión”, sin revelar más detalles de la razón por la que el detenido ha acabado en la cárcel.

Por otro lado, el cuerpo uniformado ha aprovechado para solicitar la colaboración ciudadana y recordar la disponibilidad del teléfono 062 y la aplicación móvil AlertCops, que permite enviar una altera de seguridad geolocalizada tanto a la Policía como a la Guardia Civil de forma anónima.

Multas y consecuencias de conducir un coche sin ITV ni seguro

En España, circular sin la ITV en vigor y sin un seguro obligatorio son infracciones que tienen consecuencias muy severas para el conductor y el titular del vehículo, según la normativa vigente y la interpretación oficial de la Dirección General de Tráfico (DGT).

Cuando un vehículo no tiene la ITV al día, se comete una infracción de tráfico que conlleva una multa económica. La normativa establece que circular con la ITV caducada se sanciona con 200 euros, que puede aumentar hasta los 500 euros en situaciones más graves o prolongadas de incumplimiento, como cuando la inspección ha expirado hace mucho tiempo o si el coche presenta defectos que impiden que pueda circular con seguridad.

Este tipo de infracción por sí misma no suele implicar pérdida de puntos del carné de conducir, ya que no se considera un comportamiento peligroso en términos directos de riesgo como sí lo son otras infracciones como, por ejemplo, el exceso de velocidad o la conducción bajo los efectos del alcohol.

Sin embargo, la DGT ha adoptado una postura de tolerancia cero ante los coches que circulan sin ITV, de modo que conducir un coche cuya inspección ya no está vigente, aunque se tenga cita concertada para pasarla, constituye una infracción que puede derivar también en la inmovilización del vehículo por parte de las autoridades si se considera que pone en riesgo la seguridad vial.

El seguro, por otra parte, es obligatorio para poder circular legalmente por las vías públicas. La ley exige que todos los vehículos matriculados y dados de alta en la DGT cuenten con una póliza mínima de responsabilidad civil que cubra daños a terceros.

Según la DGT, conducir un coche sin seguro puede acarrear multas que oscilan entre los 601 y los 3.005 euros, siendo habitual que un turismo sin cobertura sea sancionado con cifras alrededor de 1.500 euros si está circulando en el momento del control.

Además de la sanción económica, la ley faculta a los agentes de tráfico a inmovilizar el vehículo y trasladarlo al depósito municipal hasta que se acredite la contratación de un seguro válido. Esto supone un coste adicional para el propietario o conductor, que tendrá que asumir la multa y los gastos derivados de la grúa y estancia del coche en el depósito.

Más allá de las multas y la posible inmovilización, ambas situaciones tienen consecuencias a nivel de coberturas y protección ante un accidente de tráfico. En este caso, la aseguradora puede negarse a cubrir los daños si la ITV está caducada y/o si no hay seguro, por lo que el conductor debe responder de su propio bolsillo por los daños materiales o personales causados a terceros, lo que puede implicar responsabilidades económicas muy superiores a la multa inicial.

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Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España