La Guardia Civil avisa sobre los controles de alcoholemia: "No es por incordiar, el objetivo es velar por la seguridad vial"

Tras no tener luz verde para reducir la tasa de alcoholemia, los agentes han afirmado aumentar los controles como medida de protección de la seguridad vial.

Todos los controles, ya sean de velocidad, alcoholemia o drogas, que realiza la Guardia Civil en las carreteras son por nuestra seguridad. Sin embargo, la mayoría de los usuarios lo vemos como una pérdida de tiempo, ya que estas paradas ralentizan nuestro viaje.

La semana pasada, el Congreso tumbó la medida estrella que había presentado la Dirección General de Tráfico (DGT): reducir a 0,2 gramos de alcohol por litro de sangre la tasa máxima de alcoholemia de los conductores (0,1 miligramos por litro de aire espirado).

La tasa actual está en 0,5 gramos de alcohol por litro de sangre (0,25 miligramos por litro de aire espirado), medidas que se han mantenido. El objetivo que tiene la DGT es que en un futuro la tasa sea 0,0%, "la única tasa segura", como subraya la Guardia Civil.

La intención que tenía Tráfico era la de que los conductores no pudieran consumir ningún tipo de bebida alcohólica antes de coger el coche, ya que una cerveza podría dar positivo.

Controles de alcoholemia como medida de seguridad

Aunque esta medida no haya seguido adelante, lo cierto es que la Guardia Civil no va a dejar de hacer controles, ya que es una de las herramientas más importantes de las que disponen las autoridades para intentar reducir el número de accidentes de tráfico. 

De hecho, tal y como afirman los agentes, "el personal de la Agrupación de Tráfico realiza controles de alcoholemia a cualquier hora y en cualquier vía".

Según detalla la Guardia Civil, estas pruebas no se realizan "por incordiar", sino que el verdadero objetivo "es velar por la seguridad vial". Y añaden que "si bebes alcohol, no conduzcas. Así de simple".

"Por su valor disuasorio, las pruebas de alcoholemia y drogas contribuyen a reducir el número de accidentes, fallecidos y heridos en las carreteras", explica Paula Márquez, subdirectora adjunta del Observatorio Nacional de Seguridad Vial de la DGT. 

"La capacidad de vigilancia es fundamental y es inversamente proporcional al número de accidentes: a más vigilancia, menos siniestros", añade.

Hay que recordar que cualquier conductor puede ser llamado para someterse a uno de estos controles. Es por eso que debemos tener claro cómo funcionan.

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que hay dos tipos de alcoholímetros para realizar controles de alcoholemia: los evidenciales y los de aproximación, tal y como recuerda el RACE.

Los primeros son dispositivos precisos y homologados que se emplean para obtener una medición exacta del nivel de alcohol en el aire espirado; y los resultados obtenidos pueden ser utilizados como prueba en procedimientos judiciales.

Por otro lado, los alcoholímetros de aproximación o indiciarios son dispositivos más pequeños y menos precisos, pero que permiten a los agentes determinar rápidamente si un conductor supera los límites legales de alcoholemia. Por eso, constituyen una herramienta de control eficaz para decidir si se requiere una prueba más detallada.

Independientemente de cuál sea, el procedimiento siempre es el mismo: el conductor sopla en el dispositivo y, en pocos segundos, se obtiene una lectura que indica la cantidad de alcohol en su organismo.

Si el resultado es positivo, y para confirmar el resultado, se realiza una segunda prueba con un dispositivo de precisión 10 minutos después. En caso de estar en desacuerdo con la medición y sanción correspondiente, se puede requerir una prueba de alcohol en sangre que, de resultar positiva, correrá a cuenta del conductor. 

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Lidia Vega

Redactora

Lidia Vega es Redactora de Autobild. Puedes encontrarla o encerrada escribiendo noticias sobre la actualidad del sector o perdida por el mundo probando coches.