Condenan a pagar 5.752 euros a una empresa que vendió un Peugeot Bipper de segunda mano por problemas mecánicos ocultos al comprador

Los conocidos como vicios ocultos son uno de los mayores inconvenientes a los que se tienen que enfrentar los compradores de un coche usado
Comprar un vehículo de segunda mano suele ser una muy buena opción para aquella gente que quiere ahorrarse algo de dinero en su nuevo coche. Aunque estos están en el punto de mira por las medidas que se están imponiendo en el suelo europeo, sigue habiendo muchos conductores que se decantan por esta opción, aunque hay algunos como la empresa protagonista de hoy que se tienen que enfrentar a ciertos problemas.
Al no comprar un coche totalmente nuevo te expones a que este tenga ciertos problemas que no venían de fábrica, pues ya ha sido usado. Esto es lo que le pasó a la empresa Tecnibruc que compró un Peugeot Bipper. En un principio consiguieron ahorrar cierto dinero, pero tras innumerables fallos mecánicos les acabó saliendo caro. Es por eso que pusieron el caso en manos de la justicia y el vendedor acabó siendo condenado.
Los peligros de comprar coches de segunda mano
Actualmente el alto precio de los coches nuevos supone una gran barrera para los compradores. Es por eso que exploran nuevas opciones como el renting o el mercado de segunda mano. Hoy nos vamos a centrar en la segunda opción. A día de hoy se vendes dos coches usados por cada vehículo nuevo, pues cada vez más persona eligen esta opción por las ventajas que trae en cuanto a precio respecto a uno nuevo.

Aunque si es cierto que cada vez están más caros los modelos usados, la diferencia con los nuevos sigue siendo abismal. El problema llega cuando la persona que lo vende oculta información de vital importancia sobre el coche. Estamos hablando de los denominados como 'vicios ocultos', esto sucede cuando el vehículo tiene fallos que te van a hacer tener que gastar en reparaciones eso que te has ahorrado con la compra inicial.
Precisamente eso es lo que le ocurrió la empresa Tecnibruc en el año 2022. En aquel momento decidió comprar un Peugeot Bipper a otra empresa denominada Arbones Romeu. Hasta aquí todo normal. La compra se cifró en 3.000 euros por esta furgoneta de más de 13 años de antigüedad y con 106.775 kilómetros. No parecía haber ningún problema, pues este coche había pasado la ITV con solamente dos defectos leves y había sido revisada en un taller.
Los vicios ocultos de esta furgoneta
Tras la compra empezaron los problemas, pues la empresa compradora tuvo que acudir hasta ocho veces al taller pagando distintas reparaciones. Ante esta situación tan insostenible, optaron por denunciar al vendedor alegando que el coche que habían vendido tenía vicios ocultos.

En el comienzo del juicio, la empresa compradora presentó una serie de facturas del taller al que había tenido que ir por los problemas mecánicos de la furgoneta. Problemas que no se le habían comunicado antes de la compra. Mientras tanto, desde Arbones Romeu declararon que estos problemas venían del desgaste del vehículo, lo calificaron como algo natural debido a la antigüedad y los kilómetros que había recorrido.
En el juicio también se desveló información clave como que el soporte del motor estaba roto, el depósito del limpiaparabrisas tenía ciertas fugas, los amortiguadores y el motor de arranque fallaban y los discos del embrague tenían que ser cambiados. Además este coche tenía manipulada la potencia del motor subiéndola de 72 a 125 CV. Todo esto no se comunicó en el momento de la compra, por lo que el juez no dudó en asumir estos vicios ocultos como delitos.
Desde el juzgado se detalló que había tres tipos de vicios ocultos que llevaron a tomar la decisión final de sancionar al vendedor. El primero fue que no pasó ni un día desde la compra del vehículo hasta que aparecieron los primeros problemas. Luego la gran cantidad de visitas al taller, y, por último, el tipo de averías obligaban por su naturaleza una reparación obligatoria.
Todo esto hizo que el juez dictara sentencia a favor del comprador. De esta forma el juzgado condenó a la empresa vendedora a tener que pagar 5.752,16 euros en reparaciones. El abogado vencedor destaca que la realización de este tipo de juicios da mayor protección a todo aquel que compre vehículos usados. En este caso, a pesar de los problemas que le dio, consiguió salir ganando por la vía legal.
