Con el Ebro S900 PHEV y sus 426 CV por Marruecos: tres días y 1.500 km repartidos entre el Atlas, el Drâa y el Dades

Este SUV PHEV, con sus 426 CV, tracción 4x4 y 49.773 euros de precio ha aguantado perfectamente un gran desafío: una de las rutas más espectaculares con carretera y pistas por Marruecos.
El país vecino es siempre sinónimo de aventuras y para demostrar que el Ebro S900 PHEV está a la altura, a la marca española (perteneciente al grupo chino Chery) no se le ocurrió otra cosa que enfrentar a este coche a tres exhaustas jornadas de conducción a través de los paisajes brutales del Atlas. Allí he probado su sistema de tracción integral.
Esto no va de hacer una simple prueba de consumo; tampoco es averiguar quien es capaz de ir más rápido. Se trata no caer en las múltiples trampas que te tiende nuestro país vecino, con dos pasos de 3.000 metros del altura, dunas, carreteras ritas y caminos extenuantes. Digamos que Marruecos no perdona fallos y detecta rápido las debilidades: aquí un coche se explica solo, kilómetro a kilómetro.

¿Cómo es el protagonista de este Grand Tour Marreucos 2026? El S900 PHEV es el buque insignia de Ebro, un SUV híbrido enchufable de 426 CV que ofrece tracción 4x4, siete plazas, una batería grande para permitir 140 km en modo eléctrico y una tecnología poderosa.
La primera jornada aranca hacia el Col du Tichka, con la carretera subiendo hacia el Atlas como si quisiera poner a prueba la potencia de este Ebro. ¿Respuesta? El S900 me ofreció un empuje lineal, mucho par y una facilidad tremenda para ganar altura sin fatigarse.

En estas rampas entendí enseguida la ventaja de combinar un motor 1.5 TGDI con tres motores eléctricos. No hay que esperar a que todo despierte. El S900 sale fuerte, lleno, sin pereza.
Es justamente lo que necesitas, porque la carretera hacia Tizi n’Tichka es una sucesión de curvas, obras, camiones lentos y adelantamientos que hay que medir con paciencia. Ahí, los 580 Nm del sistema híbrido enchufable fueron muy útiles.

Pero hay que ser honestos: el S900 pesa 2.308 kilos, y aunque la potencia lo disimula bastante bien, en los apoyos se nota la masa que arrastra. No es torpe, pero tampoco conviene tratarlo como un SUV deportivo (a pesar de su enorme potencia).
Bajando hacia la zona de Aït Ben Haddou, con parada en el entorno del Hotel Riad Ksar Ighnda, el S900 encontró su mejor carácter: ritmo fluido, aislamiento más que correcto y una sensación de coche grande que viaja con autoridad.

El primer día siguió hacia el valle del Drâa, con la Kasbah Tamenougalt como una de esas paradas que justifican cualquier desvío. Palmerales, adobe y pueblos pegados a la carretera cambiaban el tono del viaje por completo.
En ese tramo agradecí la autonomía eléctrica homologada de 140 kilómetros. No para hacer la ruta entera sin gasolina, sino para moverse con suavidad en zonas lentas, entradas a pueblos y maniobras donde el silencio suma mucho.

La llegada al hotel, despues de más de 8 horas de conducción, cerró una etapa larga, variada y muy útil para entender el coche. El Ebro S900 no se limita a transportarte: su mejor virtud es cómo mezcla potencia, comodidad y tracción cuando el terreno cambia.
El segundo día empezó más al sur, desde la zona de M’Hamid, con el paisaje ya claramente desértico. La ruta enlazaba puntos de carretera abierta, la zona de Kasbah Sirocco y después el ascenso hacia el Saghro.

Aquí el S900 de Ebro dejó de ser un SUV cómodo para convertirse en herramienta perfecta. La tracción 4x4 aporta confianza en firmes irregulares, entradas con grava y curvas donde el asfalto no siempre está igual de limpio.
No hice off road extremo, ni falta que hizo. Lo interesante estaba en cómo el coche digería baches, cambios de rasante y tramos estrechos. La suspensión prioriza confort y eso se agradece mucho.

Pasado Zagora y camino de Auberge Kasbah Ennakhile, la carretera fue ganando carácter. Menos tráfico, más piedra y una sensación de aislamiento que hace que cruces los dedos para que no le pase nada el S900 híbrido enchufable de 7 plazas.
En subida, el Ebro empuja con una contundencia poco habitual en su rango de precio. Los 426 CV no aparecen de golpe ni con brusquedad, sino como una reserva permanente que permite salir de curvas lentas sin dramatismo.

En bajada, el peso vuelve a pedir cabeza fría. El pedal de freno cumple, pero el tacto no siempre transmite la misma naturalidad que un coche más ligero. Es eficaz, aunque menos comunicativo de lo deseable. Y le falta progresividad.
En los tramos estrechos, sus 4,81 metros de largo y 1,92 metros de ancho imponen respeto. Y en Marruecos, el tráfico no es precisamente amable: cuando aparece un camión de frente o el arcén desaparece junto al barranco, hay que echarle arrojo y fé.

Lo bueno: el habitáculo convierte cada jornada dura en algo asumible. La postura de conducción, el aislamiento y el equipamiento ayudan mucho cuando se encadenan horas al volante. Los asientos con función masaje y refriferados marcaron la diferencia.
Al final de la segunda etapa, el coche estaba cubierto de polvo, pero seguía transmitiendo solidez y ganas de más.

El tercer día salió desde el entorno del Dades, con varios puntos marcados en la garganta y el valle antes de poner rumbo a Marrakech. Fue la jornada más visual y, probablemente, la más exigente para conducir
Las carreteras del Dades tienen una belleza muy física. Rocas rojas, curvas cerradas, balcones naturales y pueblos que aparecen de pronto. El Ebro S900 híbrido enchufable se movió mejor cuando dejé de pedirle agilidad y empecé a conducirlo con fluidez. También conviene decirlo: algunos asistentes pueden resultar demasiado presentes.

La ruta de vuelta hacia Marrakech fue un resumen perfecto del viaje: montaña, valles, pueblos, tráfico imprevisible y cambios constantes de ritmo. Después de tantos kilómetros a mis espaldas y con el Ebro S900 por la mano, la llegada al hotel y punto final fue coser y cantar.
El Ebro S900 PHEV no es perfecto, pero sí tiene algo valioso: no se descompone cuando el viaje deja de ser cómodo. En Marruecos, entre el Atlas, el Drâa y el Dades, eso cuenta más que otros argumentos.

Kike Ruiz
Responsable de VÍDEO y redactor en AUTO BILD
Kike Ruíz es responsable de la sección de Vídeo y prueba todo tipo de coches, desde los más deportivos a los más prácticos para el día a día, tanto en Print, como en web y RRSS.