En Cataluña se plantean volver a los peajes y su secretario de Movilidad, Manel Nadal, pide lo mismo para España: "sería incomprensible circular libremente por España y al entrar en Cataluña, les hiciéramos pagar"

La Generalidad de Cataluña justifica la propuesta en la alta afluencia de tráfico y la accidentabilidad.
En septiembre de 2021, desapareció el pago por usar las autopistas nacionales, pero, prácticamente desde entonces, se oye el runrún de su regreso. De hecho, el Gobierno tiene un plan para implantar un nuevo sistema de peajes en España, aunque lo ha ido retrasando. Ahora es Cataluña la que plantea abiertamente recuperar los peajes.
Actualmente, sólo son de pago las vías rápidas que dependen de la Generalidad de Cataluña, pero este escenario podría cambiar drásticamente.
El pasado viernes, en una entrevista en la Cadena Ser, el secretario de Movilidad de la Generalidad, Manel Nadal, admitió que en dos o tres años podrían volver los peajes a las principales vías.
Según el alto cargo del gobierno autonómico, “cuando había peajes, los camiones se repartían mejor”. Pero la medida no sería sólo para Cataluña, sino que afectaría también al resto de España: “Sería incomprensible que los camioneros o los coches circularan libremente por el conjunto de España y, cuando entraran en Cataluña, les hiciéramos pagar”, subrayó.
El gobierno catalán quiere recuperar los peajes en las autopistas
El secretario de Movilidad justifica la propuesta en la necesidad de descongestionar el tráfico y reducir la accidentabilidad en varios tramos, después de las colas de atascos y siniestros registrados en los últimos meses, sobre todo, en la AP-7.
Según explican a El Confidencial fuentes de la Consejería de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica, “el Govern es consciente de que la situación actual implica la pérdida de vidas, de salud, de tiempo y de competitividad. El reto es mejorar la red, duplicar capacidades y hacerlo mejor de lo que lo tenemos hoy”.
Se han estudiado algunos modelos, como la Euroviñeta, una tasa electrónica para vehículos de más de 12 toneladas que permite circular por autopistas y autovías en determinados días, semanas o meses.
Sin embargo, desde la Consejería que preside Silvia Paneque comentan que este método dejará de utilizarse en 2032 y, a partir de ese año, los vehículos privados deberán tener una tarificación por kilometraje. En Portugal ya se aplican sistemas tecnológicamente avanzados, incluso basados en satélites.
Por ahora, el Servicio Catalán de Tráfico (SCT, la DGT catalana) sólo puede aplicar medidas puntuales, como limitar adelantamientos, regular las horas o reducir la velocidad para aumentar la seguridad vial.
Pero las fuentes de la Consejería insisten en que “las soluciones milagrosas no existen: se precisan inversiones, planificación y decisiones valientes”.
Es por tu seguridad…
Las mismas fuentes de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica reconocen que implantar peajes en las autopistas “no es la solución única, pero puede contribuir a ordenar el tráfico y a garantizar recursos para el mantenimiento y la mejora de la red”.
“Cuando había peajes, los camiones se distribuían mejor entre vías. Hoy, con la gratuidad, la autopista está mal conservada y sin los recursos necesarios para mantenerla en condiciones óptimas. Un sistema de pago finalista permitiría destinar los ingresos a conservar y ampliar la red y a reforzar el transporte público”, añaden.
Según las fuentes, la autopista AP-7 “soporta volúmenes de tráfico que ya no son asumibles, especialmente en lo relacionado con el transporte de mercancías. Podemos retirar 2.000 o 3.000 camiones al día, pero por La Jonquera pasan 15.000, y por el Vallès otros 35.000. Esto demuestra que la solución no puede ser puntual: es precisa una estrategia integral”.
De nuevo, vemos cómo la administración púbica, en este caso la Generalidad de Cataluña, recurre al argumento de la seguridad y la protección de los ciudadanos para imponer una medida que, al final, consiste en extraer más dinero del ciudadano.
Tampoco falta el argumento de destinar el dinero recaudado para el mantenimiento de las carreteras, en un momento en el que el Estado (y las diferentes Comunidades Autónomas) baten récord de recaudación año tras año y se podría destinar una parte de ese dinero a la conservación de la red viaria, así como a mejorar la seguridad vial.
Las autopistas en las que volvería a implantarse los peajes serían: la AP-2 (de Madrid a Barcelona) y la AP-7 (la que enlaza Barcelona con Girona y Tarragona); las vías rápidas Eje Transversal, la C-16 (de Barcelona a Puigcerdà), C-14 (de Salou a Seu d’Urgell) y C-12 (de Amposta, en Tarragona, a Àger, en Lleida, siguiendo el curso del Ebro).


