Andrea García, la camionera más joven de España: "Me gustaría cambiar del sector, el sueldo. Tendría que ser mejor pagado"

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La joven camionera catalana tiene claro que el salario es el elemento esecial del sector del transporte y logística que cambiaría si estuviese en su mano.
Andrea García, de 22 años y considerada una de las camioneras más jóvenes de España, sitúa los bajos salarios entre los principales problemas del sector del transporte. En una entrevista, la conductora asegura que le gustaría cambiar de ámbito profesional en el futuro y reclama una mejora de las condiciones económicas: "El sueldo tendría que ser un poco mejor pagado". La reivindicación de García refleja una de las dificultades que afrontan muchos profesionales de la carretera.
Aunque conducir un camión requiere formación específica, responsabilidad y una elevada capacidad de concentración, la joven considera que la remuneración no siempre está a la altura de las exigencias del puesto. En su opinión, existen áreas dentro del propio transporte en las que los trabajadores no reciben un salario acorde con las tareas que desempeñan. La conductora explica que el trabajo no consiste únicamente en ponerse al volante y recorrer kilómetros. Las jornadas incluyen periodos de espera, carga y descarga, maniobras en zonas urbanas, organización de rutas y largos desplazamientos.
Además, los profesionales deben cumplir una normativa estricta sobre los tiempos de conducción, los descansos y la disponibilidad, aspectos que condicionan directamente su jornada laboral. Entre los elementos que García considera mejorables se encuentra el funcionamiento del tacógrafo. La joven cuestiona la forma en la que se contabilizan determinados descansos, especialmente la pausa de 45 minutos que debe dividirse en un primer periodo de 15 minutos y otro posterior de 30.
La camionera pone como ejemplo las situaciones en las que un conductor se ve obligado a mover el vehículo durante el descanso. Puede ocurrir que otro vehículo necesite pasar, que el camión esté obstaculizando una zona de carga o que un responsable pida adelantarlo unos metros. Aunque el profesional haya descansado durante casi 45 minutos, el movimiento del camión puede afectar al registro del tacógrafo y obligarle a reorganizar la pausa.
García también critica el tiempo de disponibilidad, que puede alcanzar las 15 horas. A su juicio, se trata de una jornada demasiado extensa y de una de las reivindicaciones más habituales entre los conductores. La disponibilidad no implica necesariamente que el camión esté circulando durante todo ese periodo, pero sí mantiene al trabajador vinculado a la actividad y limita su capacidad para organizar su tiempo. La duración de las jornadas constituye otro de los factores que pueden influir en la percepción que los trabajadores tienen de sus salarios.
Para García, la responsabilidad de transportar mercancías, cumplir horarios y conducir vehículos de grandes dimensiones debería verse reflejada en las nóminas. La falta de reconocimiento económico puede dificultar la incorporación de jóvenes al sector y favorecer que algunos profesionales busquen alternativas laborales. La propia conductora reconoce que los horarios le resultaron difíciles durante sus primeros meses. Antes de consolidarse en el transporte, llegó a plantearse regresar a su anterior trabajo como carretillera debido a la presión que le provocaban los turnos. Finalmente decidió continuar al volante y acumular experiencia, aunque no descarta cambiar de puesto en el futuro.
Su objetivo es trabajar en el departamento de tráfico de una empresa de transporte. Esta alternativa le permitiría seguir vinculada al sector, pero con un horario más estable y compatible con sus planes personales. Para acceder a esa posición, tiene previsto estudiar un grado superior de Transporte y Logística. No obstante, defiende que la experiencia debería tener un mayor peso en los procesos de promoción.
En su opinión, un conductor que ha trabajado durante años en carretera conoce de primera mano los problemas de las rutas, los tiempos de espera y la organización diaria de las empresas, incluso aunque no disponga de una titulación específica. La falta de reconocimiento de la experiencia es, para García, otra cuestión que debería revisarse. Considera que los años de trabajo en el camión pueden proporcionar conocimientos muy útiles para desempeñar funciones de jefe de tráfico o gestor de rutas. Aunque valora la importancia de la formación académica, cree que esta debería complementarse con la experiencia práctica y no convertirse en el único requisito para progresar.
A pesar de las dificultades salariales y laborales, García asegura que el transporte también ofrece aspectos positivos. La sensación de libertad y el contacto con la carretera compensan, en parte, las exigencias de la profesión. Con su testimonio, García reclama que el transporte ofrezca mejores sueldos, jornadas más razonables y mayores oportunidades de promoción para garantizar su futuro.

