Ahora Pere Navarro (DGT) va más allá de la baliza V16 obligatoria en 2026: "llegarán conos conectados"

El director general de Tráfico avanza los futuros planes de la seguridad vial en España: los conos conectados.
La transformación digital de las carreteras españolas no se detendrá con la llegada de la baliza V16. A pocos días de que el año 2026 imponga el uso obligatorio de la señal luminosa geolocalizada, el director general de Tráfico, Pere Navarro, ha querido dejar claro que esto es solo la punta del iceberg de un ecosistema mucho más ambicioso.
En sus declaraciones más recientes, el máximo responsable de la DGT ha confirmado que el siguiente paso en la estrategia de seguridad vial nacional será el despliegue de conos conectados.
Este nuevo dispositivo, que ya ha comenzado a asomar en pruebas piloto y eventos específicos, pretende jubilar al cono de plástico tradicional en favor de una herramienta de señalización inteligente. Según Navarro, la baliza V16 es "solo el principio" de una red de infraestructuras interconectadas que informarán al conductor de lo que sucede kilómetros antes de llegar al punto crítico.

El concepto del cono conectado se integra dentro de la plataforma DGT 3.0, el cerebro digital que aspira a monitorizar el tráfico en tiempo real. Estos dispositivos no son simplemente balizas de plástico naranja con luces, sino que incorporan tecnología de geolocalización y comunicación inalámbrica que se activa en el mismo momento en que el operario los despliega sobre la calzada.
Al encenderse, el cono envía una señal automática al Punto de Acceso Nacional. Desde allí, la información fluye hacia los paneles de mensaje variable de las autopistas y, lo que es más relevante, hacia los navegadores y sistemas de infoentretenimiento de los vehículos que circulan por la zona.
El objetivo es eliminar el factor sorpresa. Es decir, el conductor sabrá que hay una obra, un accidente o una prueba deportiva antes incluso de tenerla en su campo visual.
Seguridad para los operarios: El fin de los atropellos
Una de las principales motivaciones que Pere Navarro ha esgrimido para acelerar esta tecnología es la protección de los trabajadores de mantenimiento. Según datos de la DGT, los atropellos a operarios en zonas de obras son una de las causas de mortalidad más difíciles de erradicar con señalización analógica.
"Vienen los conos conectados, que informarán de trabajadores en la carretera, pruebas deportivas o transportes especiales", ha señalado Navarro. Al anticipar la presencia de personal en la vía mediante alertas digitales, la DGT espera que los conductores reduzcan la velocidad con mayor antelación, creando un entorno de trabajo mucho más seguro para quienes mantienen nuestras infraestructuras.
Una carretera que "habla" con el coche
La visión de Navarro para 2026 y años posteriores es la de una carretera que sea capaz de comunicarse con el vehículo. Si la baliza V16 soluciona el problema de la avería individual, el cono conectado pretende gestionar las incidencias colectivas.

Este sistema permitirá una gestión dinámica del tráfico. Por ejemplo, en caso de una prueba ciclista o un transporte de mercancías excepcionales, el despliegue de estos conos creará un "perímetro digital" de seguridad. Los vehículos conectados, que serán mayoría en el parque móvil a medio plazo, recibirán una notificación acústica o visual en el salpicadero, permitiendo una convivencia mucho más fluida entre los diferentes usuarios de la vía.
Sin embargo, este anuncio no llega exento de debate. Al igual que Joaquín Prat y otros críticos han cuestionado la obligatoriedad de la baliza V16, el anuncio de los conos conectados despierta dudas sobre el coste de estas infraestructuras y la privacidad de los datos.
Por ello, Navarro se ha apresurado a defender el anonimato dentro del sistema, asegurando que el objetivo no es fiscalizar al conductor, sino "geolocalizar el peligro" para salvar vidas.
Lo que es innegable es que la DGT está decidida a convertir a España en un laboratorio europeo de movilidad conectada. Con la baliza V16 como primer examen obligatorio en enero de 2026, los conos conectados representan la reválida de un plan que pretende que, en pocos años, no haya un solo obstáculo en la carretera que no emita una señal a la red.
La era de la señalización pasiva está llegando a su fin. En la carretera del futuro que dibuja Pere Navarro, el peligro ya no se ve, sino que se recibe en el móvil o en la pantalla del coche mucho antes de que aparezca por el horizonte.


