Adiós al diésel: China pasa del 14% al 50% de camiones eléctricos nuevos en solo dos años

El camión eléctrico en China avanza de forma imparable.
El camión eléctrico en China avanza de forma imparable.BYD Trucks
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El impulso en las matriculaciones de camiones eléctricos ha superado todas las expectativas del gigante asiático y ya se nota en la demanda de combustibles fósiles.

Lo que hasta hace poco se consideraba una utopía reservada a laboratorios de prueba es hoy una realidad en las carreteras chinas. En menos de dos años, la cuota de mercado de camiones eléctricos de gran tonelaje en el gigante asiático ha experimentado un salto exponencial que ha pulverizado cualquier previsión. De un modesto 14% en 2024 ha pasado a superar la barrera del 50% en septiembre de 2026.

Este hito no solo dibuja un mapa distinto para el mercado global, sino que empieza a influir en el consumo mundial de diésel. De hecho, China ya consume millones de barriles menos, y los camiones eléctricos tienen mucho que ver en ello.

Un crecimiento que pulveriza los objetivos

Los datos económicos del sector logístico en China reflejan un cambio de paradigma. Durante el pasado mes de septiembre, los camiones eléctricos alcanzaron una cuota del 50,3% sobre el total de matriculaciones de vehículos pesados en el mercado. Hablamos de 33.100 grandes vehículos industriales puestos en circulación en apenas un mes, lo que se traduce en un incremento interanual del 37%, y ello en un contexto en el que el mercado global de camiones tradicionales experimentaba una contracción del 21%.

La flota china de camiones se electrifica a un ritmo impresionante.
La flota china de camiones se electrifica a un ritmo impresionante.Dashdoc

Si analizamos el acumulado del año, la tendencia no hace más que consolidarse. En los primeros nueve meses, las ventas de camiones eléctricos pesados crecieron un 64% en comparación con el ejercicio anterior, situando la cuota media en el 38,1%. Este ritmo ha provocado que la industria del país haya superado con años de antelación los objetivos planteados por el propio Gobierno de Pekín, que aspiraba a alcanzar unas cotas mucho más modestas para el final de la década. Dentro de este ecosistema, las cabezas tractoras encargadas de arrastrar los semirremolques de largo recorrido han batido récords particulares al acaparar el 64,5% de matriculaciones en el noveno mes del año.

La economía operativa detrás del cambio

En la logística comercial, cada céntimo por kilómetro es un factor esencial a tener en cuenta. En la actualidad, el coste total de propiedad y operación de un camión eléctrico en China está muy por debajo de su equivalente diésel, impulsado también por las subidas de los carburantes tradicionales debido a los vaivenes del mercado internacional y a la geopolítica.

A esta ventaja de costes operativos se suma un despliegue estratégico de la infraestructura de recarga y el intercambio rápido de baterías. Gigantes tecnológicos del sector energético como CATL están desplegando redes masivas de estaciones donde los macroacumuladores de energía, con capacidades que rondan los 432 kWh y 513 kWh, se pueden cambiar por un módulo completamente cargado en apenas cinco minutos. Este modelo elimina el principal talón de Aquiles del transporte pesado eléctrico: los largos tiempos de inactividad asociados a la recarga en ruta.

La red de apoyo para camiones eléctricos en China impulsa su avance.
La red de apoyo para camiones eléctricos en China impulsa su avance.CATL

Desplazamiento del gas natural licuado e impacto en el petróleo

Uno de los efectos colaterales más interesantes de este cambio es la velocidad con la que la electrificación pura está devorando no solo al diésel, sino también al que durante años fue presentado como el combustible de transición ideal: el gas natural licuado (GNL). Si bien los camiones de GNL llegaron a rondar el 30% del mercado en 2024 aprovechando coyunturas de precios favorables, su hegemonía se ha derrumbado frente a la alternativa de los camiones de baterías. Las estadísticas de matriculaciones muestran que el GNL ha perdido fuelle frente al avance de la electrificación en los trayectos de carga pesada.

Esta metamorfosis en el asfalto tiene una traducción directa en las previsiones macroeconómicas globales. Las principales agencias de análisis energético estiman que la demanda de diésel en China se encaminará a una reducción drástica de unos 230.000 barriles diarios. Si se suman los efectos combinados de la flota de gas y la irrupción eléctrica, la sustitución bruta de derivados del petróleo en el transporte de mercancías terrestre alcanza cifras colosales.

Y todo esto parte de una base en la que los camiones eléctricos puros todavía son una minoría en el parque total circulante en carretera, lo que anticipa que el verdadero impacto sobre los mercados petroleros internacionales está todavía por desplegarse a medida que la flota renueve sus unidades en los próximos años. Mientras tanto, economías occidentales como Estados Unidos o Europa observan este ritmo desde la distancia, con cuotas que apenas arañan una fracción mínima del mercado.

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