Comparativa

Comparativa: Skoda Karoq vs Seat Ateca y Peugeot 3008

El Skoda Karoq toma su nombre de un dialecto remoto de Alaska, y significa "flecha". Y como una flecha ha entrado en escena, vista la lista de pedidos y los buenos resultados que está dando en las comparativas. Hoy lo enfrentamos a dos rivales directos. Comparativa: Skoda Karoq vs Seat Ateca y Peugeot 3008.

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El Karoq es un coche que se distancia claramente de su antecesor, el Skoda Yeti: es más grande con sus 4,38 metros de largo, y ahora comparte plataforma y tecnología con el Seat Ateca (en el mercado desde 2016) y el Volkswagen T-Roc (se lanza este año). El Karoq y el Ateca salen de la misma cadena de montaje, en la planta de la República Checa. El tercero en liza es el Peugeot 3008. El francés también comparte base, en este caso con el Opel Grandland X. Una de las muchas colaboraciones que iremos viendo del grupo PSA y Opel, después de su la adquisición del segundo por parte del primero.

VÍDEO: ¿Cuáles son los otros rivales del Peugeot 3008?

Las cartas del Karoq son un espacio interior muy generoso, y mucha flexibilidad: opcionalmente puede montar los asientos VarioFlex en la segunda fila, tres plazas individuales que se pliegan o se desmontan fácilmente, contando así con un espacio de carga enorme (hasta 1.810 litros). Si, por ejemplo, desmontas la del medio, puedes acercar las dos exteriores, dando mucho desahogo a los ocupantes. La única pega que le vemos es que, con las tres plazas montadas, el espacio para los pasajeros queda algo limitado, debido a su compleja construcción.

Las plazas traseras del Ateca son más normales: no se desmontan, aunque su respaldo sí que se abate por partes. Los asientos son cómodos y en general, la segunda fila tiene más aire que su hermano checo. La capacidad máxima del maletero puntúa alto, aunque es menor: 1.604 litros. Tanto el diseñe del Ateca como el de Karoq se compone de líneas limpias y, aunque ambos tienen sus señas de identidad, lo cierto es que ofrecen estampas imponentes y atemporales. Con todo, el Peugeot 3008 resulta más elegante, a la par que atrevido. Lo mismo podemos decir de su cockpit: nuestra unidad llevaba la instrumentación digital, personalizable y con mucho colorido. Delante, eso sí, ofrece algo menos espacio que el Seat y el Skoda, pero esta diferencia se acentúa especialmente en las plazas traseras, donde los ocupantes encuentran menos desahogo para las piernas.

La postura también menos cómoda, por una banqueta demasiado plana. Al igual que en el Ateca, el respaldo se puede abatir a distancia, por medio de una palanca situada en el propio maletero. En este caso, la capacidad máxima llega hasta los 1.482 litros. Es correcta, pero queda claramente por debajo de la de sus rivales.

¡En marcha!

El Peugeot lleva el 1,6 litros de 165 CV acoplado a un variador automático de seis relaciones. Una combinación muy lograda, porque esta cada inserta con suavidad y rapidez. El motor gira muy vivo, es silencioso y las prestaciones están al nivel de las del Skoda: los dos pasan de 0 a 100 km/h en 9,5 segundos, según nuestras mediciones. Lo que no es tan armónico en este Peugeot es su chasis: la dirección (con un volante extremadamente pequeño) es poco comunicativa, con un tacto sintético. Y resulta algo rebotón sobre asfalto en mal estado. Comparativamente, los chasis del Ateca y el Karoq tienen ajustes más equilibrados.

Skoda Karoq vs Seat Ateca y Peugeot 3008
Skoda Karoq vs Seat Ateca y Peugeot 3008

El del checo se enfoca a la comodidad, con suspensiones suaves que filtran las irregularidades sin esfuerzo. La dirección es precisa, y permite una conducción ágil a la par que relajada. Monta el nuevo 1,5 litros de 150 CV bajo el capó. Este TSI, de respuesta suave y silenciosa, es una delicia para viajes largos, pero también para el día a día en ciudad. Solo tenemos una pega: el cambio DSG da demasiados tirones en las arrancadas. Lo mismo pasa en el Seat, con el que comparte transmisión.

Por lo demás, lleva el 1,4 litros, un TSI que también es una buena opción. Gira relajado y, para nuestra sorpresa, se desmarca claramente de sus rivales en prestaciones: el Ateca pasa de 0 a 100 km/h en 8,8 segundos, casi uno antes que el Peugeot y el Skoda. Esto casa muy bien con las sensaciones que transmite al volante: es más ágil que sus rivales, merced a un tarado más firme del chasis, aunque en ningún momento llega a resultar incómodo.

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