22.700 coches eléctricos, 21 marcas y una conclusión: estos expertos han encontrado un factor clave en la degradación de la batería

Baterias

Un estudio sobre la degradación de las baterías de los coches eléctricos, revela cómo afecta el uso de la carga rápida a la pérdida de capacidad energética.

La batería sigue siendo el gran termómetro con el que se mide la viabilidad real del coche eléctrico a medio y largo plazo. Autonomía, durabilidad, coste de sustitución o valor residual dependen directamente de su estado de salud, y por eso cada nuevo estudio que aporta datos reales resulta especialmente relevante. 

En este contexto se encuadra el último análisis publicado por Geotab, que ha puesto sobre la mesa cifras concretas tras estudiar 22.700 vehículos eléctricos de 21 marcas diferentes. El estudio revela que hay un factor que pesa más que ningún otro en la degradación de la batería, y es la potencia de carga utilizada de forma habitual.

El estudio, basado en varios años de datos telemáticos agregados, confirma que los vehículos eléctricos actuales mantienen un rendimiento sólido a lo largo de su vida operativa, incluso en un escenario en el que la recarga rápida en corriente continua es cada vez más frecuente.

La carga rápida acelera la degradación de las baterías

Degradación media anual de las baterías de los coches eléctricos
Degradación media anual de las baterías de los coches eléctricosGeotab

Sin embargo, ese cambio en los hábitos de uso tiene consecuencias medibles. Según los datos actualizados de Geotab, la degradación media anual de la batería se sitúa ahora en el 2,3%, frente al 1,8% que reflejaban los datos de 2024.

Este aumento está directamente relacionado con la mayor dependencia de la carga rápida de alta potencia. La gráfica muestra cómo el uso de la carga rápida ha ido creciendo de forma sostenida entre 2020 y 2025, hasta representar cerca de una cuarta parte del total de sesiones de recarga. Un dato que refleja cómo el coche eléctrico ha dejado de ser exclusivamente urbano para integrarse en operativas más exigentes, tanto en flotas como en uso particular.

Para entender el alcance del análisis conviene aclarar qué se mide exactamente cuando se habla de degradación. El estado de salud de una batería, conocido como SOH (State of Health), indica cuánta energía es capaz de almacenar respecto a cuando era nueva.

Una batería arranca su vida útil al 100% de SOH y va perdiendo capacidad de forma progresiva. En términos prácticos, una batería de 60 kWh con un SOH del 80% se comporta como si tuviera 48 kWh disponibles.

Los datos de Geotab muestran que, aunque existen diferencias entre modelos, climas y patrones de uso, la mayoría de las baterías modernas siguen siendo plenamente aptas durante más tiempo del que suelen permanecer los vehículos en propiedad, especialmente en el ámbito de las flotas. De hecho, muchas superan con holgura los ciclos de sustitución habituales.

Donde sí aparecen diferencias claras es en la potencia de carga. El estudio identifica este factor como el elemento operativo con mayor influencia en la salud de la batería. Los vehículos que recurren de forma intensiva a la carga rápida en corriente continua por encima de 100 kW presentan una degradación media de hasta el 3% anual.

En el extremo opuesto, aquellos que se cargan mayoritariamente mediante corriente alterna o a potencias más bajas registran una degradación en torno al 1,5% anual.

Uso intensivo y clima, como factores que afectan a la degradación

Uso de la carga rápida en corriente continua
Uso de la carga rápida en corriente continuaGeotab

En la gráfica superior se aprecia que, a medida que pasan los años, la curva de pérdida de SOH es claramente más pronunciada en los vehículos sometidos a cargas rápidas frecuentes y de alta potencia. No se trata de una caída abrupta, pero sí constante y acumulativa, lo que explica por qué la estrategia de recarga se ha convertido en una variable clave.

Otros factores también influyen, aunque en menor medida. El clima tiene un impacto independiente, pero más contenido. Los eléctricos que operan en regiones cálidas muestran una degradación aproximadamente un 0,4% superior al año frente a aquellos que circulan en climas templados.

El informe también pone en cuestión algunas creencias extendidas sobre la necesidad de imponer reglas muy estrictas en la recarga diaria. Según los datos analizados, utilizar un rango amplio del porcentaje de batería no implica una degradación significativamente mayor, salvo cuando el vehículo pasa periodos prolongados y recurrentes cerca del nivel máximo o mínimo de carga.

El uso intensivo del vehículo también deja huella, aunque de manera moderada. Los coches con mayor actividad registran una degradación alrededor de un 0,8% anual superior respecto a los de menor uso. Aun así, Geotab considera que este impacto resulta asumible si se tiene en cuenta el beneficio operativo y económico de mantener los vehículos en servicio durante más tiempo.

Iván Lequerica, vicepresidente de EMEA en Geotab, resume así el mensaje principal del estudio: “La salud de las baterías de los vehículos eléctricos sigue siendo sólida, incluso a medida que los vehículos se cargan más rápido y se utilizan de forma más intensiva”, y añade “lo que ha cambiado es que el comportamiento de carga tiene ahora un papel mucho más relevante en la velocidad a la que envejecen las baterías”.

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Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España