Jony Ive, exdirector de diseño de Apple y diseñador del Ferrari Luce: "Es algo que jamás se me habría ocurrido hacer porque requiere apartar la vista de la carretera"

Jony Ive Ferrari
Jony Ive Ferrari

La mente detrás del diseño del habitáculo del primer Ferrari eléctrico no está muy a favor de la presencia de pantallas dentro de los coches.

El primer coche eléctrico de Ferrari ya casi está aquí. Hoy mismo hemos conocido tanto su nombre (Ferrari Luce), como su interior, que ha sido desarrollado por LoveFrom, un estudio del que forma parte Jony Ive, exdirector de diseño de Apple y responsable del diseño del iPhone original. De su mente ha salido el concepto principalmente analógico del habitáculo de la marca italiana, que tiene pantallas, pero no muchas, algo que se debe a que cree el coche no es lugar más adecuado para tenerlas.

Autocar ha tenido ocasión de hablar con él y las respuestas que les ha dado son bastante llamativas. Explica que “la razón por la que desarrollamos la tecnología táctil fue que estábamos desarrollando una idea para resolver un problema. La idea principal era desarrollar una interfaz de uso general que pudiera funcionar como una calculadora, una máquina de escribir o una cámara, en vez de tener botones físicos”.

Ahora parece de Perogrullo, pero hace unas dos décadas el diseño del iPhone fue totalmente rompedor. Recordemos que en ese momento la Blackberry era lo último y su apuesta era completamente opuesta, con un completo teclado con multitud de botones. En Apple (Ive incluido) consideraron que el camino a seguir era el opuesto y el tiempo les ha acabado dando la razón.

Pero eso no significa que considere que tenga que haber pantallas en todas partes, especialmente en los automóviles: Nunca habría usado la tecnología táctil en un coche. Es algo que jamás se me habría ocurrido hacer, porque requiere apartar la vista de la carretera. Así que esa tecnología no es la adecuada para ser la interfaz principal”.

Es algo en lo que no le falta razón. Infinidad de estudios han demostrado que la aparición de las pantallas táctiles en los coches han tenido como consecuencia muchísimas distracciones al volante, con el peligro que ello entraña. El hecho de no tener un posicionamiento físico ni poder percibirse solo con el tacto, hace que sean mucho menos intuitivas que los controles analógicos.

Esto hace que no se pueda manejar el sistema multimedia por instinto, si no que es necesario desviar la atención de la carretera, normalmente apartando la mirada. El tiempo que puede necesitar cada interacción suele variar entre 1 y 2 segundos, suficiente como para recorrer varias decenas o incluso centenares de metros en función de la velocidad a la que se esté circulando.

Huelga decir lo problemático que es esto y los peligros que entraña, pero pese a ello, es una tendencia que está instaurada en el mercado y que no parece que vaya a cambiar.

Él mismo lo admite: Creo que lo que sucedió fue que la tecnología táctil se percibía casi como una moda. Era la tecnología más actual, así que [se pensó]: necesitamos algo de tecnología táctil. Al año siguiente, tendremos una aún mayor, y seguirá creciendo”.

Descubre los detalles del Ferrari Luce
Descubre los detalles del Ferrari Luce

No le falta razón, pero sí es cierto que en los últimos meses ya son varios los fabricantes que, escuchando a unos clientes que abogan por el regreso de los controles físicos, han empezado a retomar los botones en el diseño de sus puestos de conducción. El resultado es un enfoque híbrido, una solución intermedia que podría tener el equilibrio entre ambos mundos.

De hecho, la prueba misma de ello es el Ferrari Luce, que tiene pantallas. Respecto a eso, Ive comenta que “gran parte de lo que hicimos fue para que pudieras usarlo intuitivamente, disfrutarlo y usarlo con seguridad. Usamos algo de tecnología táctil en la pantalla central, pero es muy práctico, y la gran mayoría de las interfaces son físicas. Cada botón se siente diferente, así que no necesitas mirar”.

En un vehículo que estará tan centrado en la conducción como se le presupone al primer eléctrico de Ferrari, tiene todo el sentido del mundo que se evite cualquier distracción innecesaria para que así pueda centrarse en lo que ocurre en la carretera.

Es una filosofía que se puede ver aplicada en múltiples aspectos, siendo la pantalla central uno de los principales. Es una pantalla (obvio) y tiene funciones táctiles, pero cuenta con soluciones para que haya que desviar la atención lo menos posible de lo que sucede delante del coche.

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Por un lado, la suerte de asa que hay en la parte inferior sirve para moverla, porque está instalada sobre una base redonda que permite orientarla hacia el conductor o hacia el acompañante. Por otro, sirve para apoyar la muñeca, con la intención de que se pueda reposar el brazo y sea más cómodo usarla, teniendo una referencia física sobre el posicionamiento de la mano respecto a la pantalla.

Además, en la parte inferior a una suerte de botones, que Ive dice que tienen un sentimiento diferente cada uno, para que se pueda saber qué se está tocando sin necesidad de mirar.

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