La DGT aclara en qué lugar debe colocar la baliza V16 el conductor de un autobús

Las carreteras españolas se acostumbran a la baliza V16 pero aún existen dudas con algunos vehículos concretos, como los autobuses.
El panorama de la seguridad vial en España se encuentra en pleno proceso de transformación digital y normativa. Uno de los cambios más significativos de la última década es la sustitución definitiva de los triángulos de preseñalización por las nuevas balizas V16 conectadas.
Aunque este dispositivo parece diseñado para el usuario medio de turismos, su implementación en el sector del transporte profesional, y específicamente en los autobuses, ha planteado desafíos técnicos y logísticos que la Dirección General de Tráfico ha tenido que aclarar para garantizar que la transición no deje lagunas en la seguridad de los pasajeros y profesionales.
Por un lado, la DGT ha subrayado que la ubicación de la baliza en los autobuses no tiene por qué seguir estrictamente el patrón del "centro del techo" si esto compromete la seguridad del operario o la eficacia de la señal.

La prioridad de la instrucción técnica es que el dispositivo sea visible en un radio de trescientos sesenta grados y a una distancia mínima de un kilómetro. En un autobús, debido a su enorme volumen, colocar la luz en un punto central del techo podría provocar que el propio contorno de la carrocería oculte el destello para los vehículos que circulan en carriles adyacentes o en distancias cortas.
Por ello, la aclaración de Tráfico permite que el dispositivo se instale en puntos laterales elevados o en la parte posterior, siempre que se garantice que la luz es perceptible desde cualquier ángulo de aproximación.
Otro obstáculo técnico reside en los materiales de construcción. Gran parte de la flota moderna de autobuses y autocares utiliza polímeros, fibra de vidrio o aleaciones de aluminio en sus paneles exteriores para reducir el peso y mejorar la eficiencia del combustible.
Estos materiales no son ferromagnéticos, lo que inutiliza el sistema de anclaje por imán que incorporan la mayoría de las balizas V16 del mercado. Para solventar este problema, la industria del transporte está comenzando a adaptar sus vehículos mediante la instalación de pequeñas placas metálicas adhesivas o soportes mecánicos específicos en zonas estratégicas de la carrocería.
Es más, estos puntos de anclaje deben estar situados de tal forma que el conductor pueda colocar la baliza de manera rápida y sin tener que caminar por la calzada, cumpliendo así el propósito primordial de la ley: evitar los atropellos de peatones en carretera.
La baliza V16, el punto de partida para las averías en carretera
Los datos recabados por las autoridades de tráfico demuestran que el riesgo de ser arrollado al caminar cincuenta metros por el arcén para colocar la señalización es extremadamente alto, especialmente en condiciones de baja visibilidad o en vías de alta velocidad.

En el caso de un autobús, que a menudo transporta a más de cincuenta personas, la seguridad del conductor es crítica para la gestión de la emergencia. Si el conductor resulta herido mientras intenta señalizar el vehículo, los pasajeros quedan en una situación de vulnerabilidad extrema.
Con la baliza V16, el profesional puede señalizar el peligro en cuestión de segundos, manteniendo el control de la situación y comenzando de inmediato los protocolos de evacuación o asistencia si fueran necesarios.
Es importante recordar que no todas las luces amarillas que se venden actualmente son válidas para el futuro horizonte de 2026. La DGT ha sido muy estricta al señalar que solo las balizas que cuenten con certificación de conectividad y que hayan sido homologadas bajo los estándares oficiales serán legales.
Aquellas luces que simplemente emiten destellos pero carecen de tarjeta SIM integrada o conexión de datos no servirán de nada para los agentes de tráfico. Para las empresas de transporte de viajeros, esto supone una inversión necesaria en dispositivos de alta calidad que aseguren la cobertura incluso en zonas de orografía compleja.
Así, la aclaración de la DGT sobre la colocación de la baliza V16 en los autobuses cierra un capítulo de incertidumbre para el sector profesional. Aunque la estructura de estos vehículos obligue a buscar alternativas al techo convencional, la flexibilidad de la norma permite adaptar la tecnología a la realidad de cada carrocería.
Lo que permanece inalterable es el objetivo de salvar vidas mediante la visibilidad y la conectividad. El sector del transporte ya se consolida como uno de los más comprometidos con esta innovación, transformando un simple destello de luz en una herramienta de comunicación masiva que protege tanto al trabajador como a los usuarios del transporte público en las carreteras españolas.


