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Noticia

F1

Así es la sede del equipo Mercedes AMG de Fórmula 1

AUTOBILD.ES visita la sede del equipo Mercedes AMG de Fórmula 1, el lugar donde se fabrican los coches con los que Hamilton y Rosberg están dominando el campeonato.

AUTOBILD.ES ha tenido la oportunidad de visitar la sede
del equipo Mercedes
 de Fórmula 1 en
Brackley (Gran Bretaña). Un lugar lleno de secretos donde se
fabrican los coches con los que Hamilton y Rosberg están donminando
la temporada de Fórmula 1. Se trata de las instalaciones que
heredaron de Honda y Brawn GP
tras la compra de la escudería en 2010, por lo que no es raro que
aún queden 'restos' (pocos) de ese pasado reciente en algunos
puntos. No hay edificios mayores de tres plantas, apenas circula
algún solitario coche entre ellos y todo está lleno de vegetación,
con su estanque, su puente, algo así como una aldea hobbit en la
que se fabrican unas de las máquinas más avanzadas del mundo.

Una simple barrera, una pequeña garita de seguridad y muchos
Mercedes aparcados en el parking exterior (aunque no todos). Así
empieza nuestra visita a la sede del equipo Mercedes AMG de
Fórmula 1
en la localidad de Brackley. De
camino, las flechas de las señales de tráfico señalan hacia
Silverstone o Milton Keynes...
está claro que estamos en todo el 'meollo'. Nada más bajar del
autobús, me apresuro a hacer las primeras fotos. No es la primera
vez que hago una visita de estas y sé lo rápido que te piden que
guardes la cámara o el móvil.

Nuestros anfitriones nos reciben en la entrada del edificio
donde está el túnel de viento, tras recoger
nuestros pases, entramos a una sala de recepción en la que hay
monoplazas por todas partes: colgados del techo, de la pared, a
escala, sobre el suelo y hasta despiezados como si de un animal
disecado se tratase. Este es el que puedes ver en la siguiente
imagen. Ahí será el último punto en el que podamos usar nuestros
teléfonos móviles. A partir de aquí, comienzan los
secretos... 

Y el primero de ellos es que se niegan a darnos el número de
personas que trabajan en el túnel de viento (tienen dos, pero la
FIA solo les permite utilizar uno, así que el otro lo alquilan), de
hecho, esta será una pregunta recurrente a lo largo de toda nuestra
visita: ¿cuánta gente trabaja aquí?; que tendrá una respuesta igual
de recurrente: "No estamos autorizados a decirlo".  Desde ahì
cruzamos la calle y entramos en otro edificio. El cartel de
"Simulators" que hay en la puerta deja claro dónde vamos. A la
izquierda dejamos el 'taller' de las cajas de cambio, con su
correspondiente cartel "Gear box". Sin duda, estamos en uno de los
puntos calientes de estas instalaciones, y la mejor prueba es que
el fotógrafo oficial no nos acompaña en este edificio. Tras el
saludo de la persona responsable pasamos a una pequeña habitación
presidida por una gran pantalla. Es la 'trastienda' del
simulador o lo que sería la parte del muro. Al
otro lado de una pequeña puerta, está la 'sala oscura' con medio
monocasco conectado a un equipo informático y una pantalla gigante
y semicircular con un ángulo de unos 200 grados.

El que tenemos delante es el simulador más antiguo de los tres
que hay ahora mismo en la sede. Es el que utilizaron Button y Barrichello en Brawn en 2009 y no se
ha desmontado porque, a pesar de estar bastante obsoleto (no lleva
ningún sistema hidraulico para simular los movimientos del
monoplaza), sigue siendo útil para que los ingenieros testen
determinadas piezas o puestas a punto. Por su parte, los pilotos
entrenan en el simulador '3' el más avanzado de todos los que hay
ahora mismo en la fábrica (el '2' también está montado, aunque
apenas se utiliza y tampoco nos lo enseñan). Cada piloto pasa,
aproximadamente, un día entero preparando cada carrera en el
simulador (en función del calendario de eventos, viajes y
compromisos que tengan). Y en él se entrenan todo tipo de
estrategias, no solo se rueda. También se practican situaciones
menos habituales como puede ser un pinchazo o la rotura de una
pieza aerodinámia, se buscan los puntos del circuito más apropiados
para hablar con el piloto, el tono de voz, las claves para
encriptar los mensajes, etcétera.

Nuestra siguiente parada es en el Race Bay o garaje en el que se
trabaja directamente sobre los chasis. En los pocos metros que
separan un edificio de otro nos cruzamos con un mecánico que empuja
un carrito en el que va uno de los chasis de las 'Flechas
de plata'
medio desmontado. Nos dicen que acaban de llegar
los coches de su viaje al GP de Canadá y que ahora mismo están
revisándolos y preparándolos para la siguiente carrera en Austria. A la izquierda los coches
de Hamilton y Rosberg subidos en dos caballetes y rodeados de
mecánicos que los manipulan. En el circuito, la FIA limita a 45 el
número de personas que pude trabajar con los monoplazas, pero en
total, viajan a cada carrera unas 100 personas para realizar estas
labores.

Sobre las mesas de trabajo hay piezas, alerones y otros
componentes de los monoplazas y a la derecha, en diferentes
estancias separadas, los ingenieros trabajan con nuevos elementos.
Nos cuentan que se tardan unas 40 horas en pintar un alerón
delantero con el gris metálico que más tarde lucen en los circuitos
y que pintar el coche entero lleva unas 200 horas de trabajo.
Seguimos avanzando a lo largo del pasillo y a ambos lados vemos
nuevos laboratorios donde se dan forma tanto a las partes mecánicas
como a las aerodinámicas. Tienen dos hornos capaces de 'cocer' la
fibra de carbono hasta 900 grados. Subimos por una
escalera y pasamos a un nuevo pasillos desde el que nos enseñan la
sala de maquínas donde se trabaja el metal. Aunque el 80% de las
piezas de un coche de F1 están fabricadas en fibra de carbono, el
aluminio y otras aleaciones trambién se fabrican
en esta misma sede. 

Nuestra penúltima parada será frente al departamento llamado
'Race Support' donde trabajan varias decenas de personas frente a
sus correspondientes ordenadores y una gran pantalla. Nos recibe a
la entrada (aunque no pasamos de la puerta) Jock Lear, quien fuera
ingeniero de pista de Jacques Villeneuve, Tacuma
Sato, Rubens Barrichello, Michael
Schumacher
y Lewis Hamilton. Ahora, su
trabajo se centra en la simulación de carrera y llegan a hacer
hasta 300.000 operaciones antes de un Gran Premio con los posibles
escenarios que se pueden dar durante la carrera. Este trabajo de
previsión sigue durante la propia carrera, pudiendo manejar hasta
10.000 datos por vuelta. Un infinito de números y cálculos con los
que se intenta descartar el azar o, al menos, reducir al mínimo el
protagonismo del factor suerte a lo largo de un Gran Premio.

Nuestra visita a la sede del equipo Mercedes AMG de
Fórmula 1
termina en la sala de trofeos, donde acumulan
los premios conseguidos desde la temporada 2010 y donde nos dan la
oportunidad de posar con los trofeos de la victoria de Rosberg en
el último Gran Premio de Mónaco. Después, tras la comida y unos
minutos de espera, llega el momento de finalizar nuestro viaje
charlando con el 'sheriff', el jefe de la escuderia,
Totto Wolff
. Sin duda, una oportunidad única e irrepetible,
porque no todos los días se tiene la suerte de poder visitar el
lugar donde se forjan las victorias del equipo que domina en una
temporada de Fórmula 1.

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