Reportaje

Los rebeldes de Kerry. Alcohol y conducción en Irlanda

Los rebeldes de Kerry. Alcohol y conducción en Irlanda

Marcos Teixeira

14/05/2013 - 13:18

Alcohol y conducción en Irlanda son antagónicos que van de la mano. Ahora, los descendientes rebeldes de Ned Kelly son unos políticos irlandeses que quieren permitir la conducción bajo los efectos del alcohol... con argumentos más que sorprendentes. AUTO BILD fue a visitarlos al mismísimo pub para ver cómo estaba el ambiente.

Menuda locura de noticia: una cosa así no iba a tardar en dar la vuelta al mundo. En cuestión de horas, periódicos de todo el mundo, desde Argentina hasta Zimbabue, se preguntaban si los irlandeses se habían vuelto locos. No era para menos, el consejo del condado de Kerry en Irlanda quiere impulsar una medida para legalizar la conducción bajo los efectos del alcohol en determinados trayectos.

Beber y conducir en Irlanda.

Danny Healy-Rae (52 años) y su padre Jackie (81 años) quieren ampliar el límite de alcoholemia en la provincia. El Landrat impulsó esta idea, apoyada por otros políticos locales, con cinco votos a favor frente a tres en contra.


Conducir con unas copas de más... el morbo estaba servido. Otra gran pregunta: ¿cómo se le ocurría a un órgano elegido democráticamente apostar por volver a la Edad de Piedra en materia de seguridad vial? Para AUTO BILD era razón de sobra para ir a entrevistar cara a cara a Danny Healy-Rae, impulsor de la medida de aunar alcohol y conducción, al pub que regenta este concejal.

"Beber en comunidad es una parte irrenunciable de nuestra civilización"

A la hora señalada, Danny no está allí: una de sus 40 vacas acaba de empezar a parir. “Si os venís a echarme una mano, terminaremos antes”, me grita a través del móvil en un inglés con un pronunciadísimo acento irlandés. “No, gracias, preferimos esperar, nos vemos cuando puedas”.

Kilgarvan, el pueblo de Danny, tiene 80 habitantes. El pub de Danny es el centro tanto geográfico como social. Aparte del pub y la vaquería, tiene una empresa de pavimentado de carreteras,un servicio de bus escolar, préstamo de máquinas de construcción... Su pasión es la política local. Danny Healy-Rae, 52 años, está bien orgulloso de que la gente de una región tan rural como la suya haya desafiado a los eurócratas del lejano Dublín. Sobre todo si se trata de temas tan telúricos como su campaña “Drink and Drive”, que lo ha convertido en un orgulloso héroe local. Él mismo ve la cosa de manera bien pragmática: desde que Irlanda redujo el nivel de alcoholemia, cuenta Danny, los problemas sociales se han incrementado dramáticamente.

"Quién conoce la cultura de pubs de Irlanda, entiende el peso social de esta demanda"

“Por miedo a los controles, la gente mayor, que vive en lugares apartados, ha dejado de venir a los pubs. Se recluyen, se deprimen... el cartero ha sido el último en suicidarse. Un caso cada vez más común”. Para Danny, la culpa de todo esto no puede estar más clara: en vez de 0,8 (g/sangre), el límite en Irlanda se ha adaptado al 0,5 europeo... por no hablar de que el tope de los conductores al volante de vehículos de servicio es de 0,2. “Los tractores y los vehículos para el campo forman parte de ese grupo”, precisa Dany, mientras aclara que “este tipo de vehículos son los únicos que pueden utilizar muchos agricultores. Sin 4x4 bien elevados, es imposible, para muchos de ellos, poder llegar a casa. Dicho de otra manera, una cerveza y se acabó la juerga”. Tiempos duros para estos irlandeses.

Beber y conducir en Irlanda

"Prohibir el alcohol o no: nosotros seguiremos bebiendo en el pub y volveremos en coche".

Si la campaña de Danny tiene éxito, estará permitido beber “dos o tres pintas”... según los medios de todo el mundo. A nadie se le ocurre contradecir a este político a tiempo parcial con argumentos bien contundentes: “Claro que no queremos que la gente ande dando tumbos con el coche por la carretera. Lo único que pedimos son excepciones individuales para los trayectos por las mejores pistas, que llevan a casas particulares y que no tienen salida. Carreteras por las que no pasa nadie, excepto sus propios dueños... y por las que no se puede ir a más de 30, 40 km/h”.

"Danny está simplemente defendiendo los derechos civiles"

La verdad es que la cosa suena más que plausible... en caso de que el escenario que nos presenta Danny sea real. Es momento de comprobarlo con nuestro coche de alquiler. Los caminos serpentean por el melancólico paisaje hasta terminar, tras varios kilómetros, en casas antiguas e iluminadas pobremente. Durante horas, no vemos ningún coche, no vemos una sola alma. Algo se escucha a lo lejos, un perro aúlla en ninguna parte. No es, ni mucho menos, el paisaje verde de los anuncios de whiskys.

La dureza del campo contrasta con el cariño y el calor que nos demuestran esas gentes a las que, de vuelta a la civilización, les preguntamos por lo del Drink and Drive. El aplauso no se hace de rogar. También aprendemos mucho de la cultura de este país tan cercano y lejano a la vez. Te hablo de gente como Ursula y Frank O ́Keeffe, dos músicos de folk irlandés. “Al contrario que en Europa continental, la gente no vivía antes en pueblos, sino muy dispersa. Para socializarse, los vecinos se acercaban a las Public Houses, es decir, los pubs, que se encontraban en los cruces. Lo hacían a base de canciones, cerveza y buen ambiente. Eso es lo que la gente pide hoy en día... y que no debe ser eliminado de ninguna manera”, aclara Ursula.

Beber y conducir en Irlanda

Una especie de código ético prohíbe a los camareros beber durante su trabajo. Ante la falta de taxis y autobuses, muchas veces tienen que llevar a los clientes a casa.

Que el ministro de Tráfico se haya opuesto a la medida no significa nada para Danny. “El partido puede decidirse en Bruselas”, pronostica. En Dublín nadie lo toma en serio. Sobre todo, porque es hijo de Jacky Healy-Rae, quien hasta 2004 se dedicó con éxito a la política en el parlamento sin pertenecer a ningún partido. Querido por el pueblo y temido y odiado por el Gobierno. A Danny le queda mucho por delante.

Límite de alcoholemia: así de peligrosa es la cosa

Conducir bebido al volante no es ninguna broma, aunque haya miles de dichos populares afirmando que siempre cabe una más. Craso error. La capacidad para conducir depende de muchas circunstancias, incluidas las jurídicas y físicas. Aparte de la cantidad de alcohol ingerido, hay factores decisivos como la velocidad a la que se bebe, si el estómago está lleno o no, la masa corporal, el efecto de los medicamentos, el estado psicológico o el consumo de drogas. Por esa razón, el límite de 0,5 es relativo: una conducción peligrosa puede ser penada por debajo del 0,3... La diferencia entre un límite y otro es de una cervecita. Por esa razón, los que empiezan a conducir no pueden beber ni una sola gota de alcohol. Algunos países de Europa del Este ponen el límite para los conductores de transporte público ahí. En lo que no cabe discusión es en que el alcohol afecta a la visión y eso influye desde el primer sorbo. La diferencia entre sexos también es más que visible: casi el 90 por ciento de todos los accidentes bajo los efectos del alcohol afectan a hombres.

Por: Wolfgang Blaube.

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