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Prueba

Prueba: nuevo Ferrari California T

Prueba: nuevo Ferrari California T

Ferrari rompe los tabúes del turbo con la última versión de su modelo: más potencia, más prestaciones, menos consumo. ¡Nos ponemos al volante!

Ferrari rejuvenece la cara del ocho cilindros turboalimentado. Pero un Ferrari no sería un Ferrari si este cambio no estuviera al servicio de las prestaciones: ahora, el nuevo motor de 3,9 litros pierde 0,4 de cilindrada, pero los italianos lo dulcifican con 560 CV en lugar de 490, y sobre todo con un aumento del par motor del 50%. En el nuevo Ferrari California T que hoy probamos ya no son 505, sino 755 Nm que se proyectan con el ‘kick down’ a las enormes ruedas traseras de 285 y hacen brillar sin parar el piloto del ESP. Porque tanta fuerza debe trasladarse al asfalto con seguridad.


Y eso que la electrónica no tiene mucho tiempo. Donde otros turbos se toman uno e incluso dos segundos de reflexión antes de entrar en acción, Ferrari ha trabajado concienzudamente la curva de par de cada marcha y ha invertido en un colector con canales de aire con la misma longitud, de manera que la respuesta es prácticamente inmediata. Para redondear esto, los italianos también han trabajado a conciencia el sonido, que rescata esa sensación, cada vez más escasa hoy en día, de que se te eriza cada uno de los vellos del cuerpo.

La manera de rodar de este Ferrari California T representa la auténtica pasión, aunque no llega al Ferrari LaFerrari. En cuanto pongo el 'manettino' procedente de la competición en modo ‘Race’, el ocho cilindros explota bajo el capó, y me siento catapultado hacia el horizonte. Solo necesita 3,6 segundos para rodar a 100 km/h, arañando dos décimas a su predecesor. Al cabo de 11,2 segundos ya voy a 200 km/h, y si no aflojo el pie del acelerador puedo alcanzar los 316 km/h. Sentir nostalgia de un atmosférico con mucho par y pensar en el anterior motor es como plantearse dejar el smartphone y volver a los teléfonos con botones.

Por supuesto, el motor es el gran protagonista de este modelo, pero el equipo de Ferrari no ha descuidado el resto del coche. Por eso incorpora un nuevo navegador, asientos más cómodos, una nueva dirección más afinada y una actualización de la electrónica para los amortiguadores magnéticos ajustables, el cambio de siete velocidades y el 'manettino', con el que cambias el carácter del coche con un leve gesto sobre el mando del volante.

También la carrocería se ha renovado. “Solo permanece invariable el techo rígido escamoteable”, nos cuenta el responsable de marketing, Nicola Boari, y nos habla de una parrilla más grande, que se ve ahora más prolongada hacia el capó, con dos grandes huecos laterales y unos faros más estilizados, unos flancos más tallados y una zaga más baja, que mantiene aun así la capacidad del maletero entre 240 y 340 litros. Cada detalles es nuevo, pero desde la distancia el California se ve muy similar al anterior, lo que no es precisamente malo.

Un gran coche que ahora alcanza la sublimidad con su nuevo motor turbo, sin dejar de lado su esencia de ‘Ferrari para todos los días’. “Hemos aumentado la potencia un 30% y su usabilidad diaria un 50% respecto nuestros otros modelos”, se vanagloria Boari. 

Lo que es incontestable: ahora acelera con más rabia aún, es más veloz todavía y suena mejor que su predecesor. Y además, han logrado reducir el consumo en un 15%, aunque este no es precisamente el aspecto que más le importa a un potencial comprador del Ferrari California.

¿Buscas un punto de vista diferente? Mira la prueba del Ferrari California T Handling Speciale de nuestros amigos de Top Gear.

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