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Prueba

Prueba Mercedes GLE 300d, superlativo en todo

Prueba Mercedes GLE 300d 2020
Nota

8

Todo un gigante en todo

Gigante. Abrumador. Brutal. Descomunal. Adjetivos que te vienen a la mente al ver el porte y el empaque que luce por fuera el Mercedes GLE 300d de esta prueba, un SUV superlativo en todo… empezando por sus dimensiones. Mide 5 metros de largo y dos de ancho y para bajarte de él casi hay que pegar un salto. La moda de los todocaminos no entiende de tallas: los hay urbanos, compactos, medios… y luego está la categoría de los GLE, donde compite con el BMW X5 o el Audi Q7.

Prueba Mercedes GLE 300d 2020

La gran novedad mecánica de este Mercedes es el motor 300d, un diésel de última generación que entrega con 245 CV de potencia y solo dos litros de cilindrada. Sí amigos, se acabaron los cubicares de 3 o 4 litros y ahora hasta un coche de este tamaño y peso (2.095 kilos) se mueve con un motor de esa cilindrada. ¿Y cómo lo hace? Eso es lo que voy a descubrir pulsando el botón de arranque (por cierto, algo escondido entre el volante y la consola central).

Arranca en frío y no oigas nada

La insonorización es una de sus grandes virtudes y se nota incluso arrancando en frío. No llegan al interior ni vibraciones ni ruidos, al punto que podría pasar perfectamente por un motor gasolina de los de hace tres o cuatro años. La arrancada es suave también… si eres cuidadoso con el pedal derecho, porque si necesitas más impulso en cuanto pisas a media tabla entran en juego los 500 Nm de par máximo disponibles desde 1.600 rpm y la patada es contundente, al punto que hace olvidar las dos toneladas de peso.

Prueba Mercedes GLE 300d 2020

La entrega de potencia del GLE se produce de manera líneal y lo único que mejoraría es las transiciones entre marchas del cambio automático 9G-Tronic. Aquí otros rivales alemanes lo hacen con mayor rapidez. Lo que hace muy bien es el funcionamiento de su sistema Start-stop, uno de los más suaves del mercado gracias a una batería asistente mild hybrid de 48V.

Prueba Mercedes GLE 300d 2020

Sigo la marcha y el GLE 300d se muestra como un rutero infalible, con grandes dosis de confort para todos sus ocupantes. ¿Y si vas solo y quieres divertirte un rato? Pues aquí se van a notar las dos toneladas de peso e incluso en el modo más deportivo las oscilaciones de la carrocería se notan en el cuerpo. No es el más deportivo de su clase (aquí creo que el BMW X5 le saca ventaja), pero sin duda es el más confortable de todo. 

¿Y qué pasa si lo metemos en el campo?

Pues aquí el GLE tiene un handicap: la ausencia de reductora, pero para mí es una buena decisión. No nos engañemos, quien se compre este coche no se va a meter por trialeras, como mucho irá por pistas de tierra o caminos embarrados. Y allí su altura libre al suelo y la tracción 4Matic (reparto 50/50 entre ambos ejes) le permiten superar esos escenarios sin ningún problema. Además, el cambio automático y ese par máximo de 500 Nm siempre son aliados si la cosa se complica. Además, cuenta con el sistema Free Driving Assistant, que permite al coche rebotar arriba y abajo para circular mejor por arena y nieve

Prueba Mercedes GLE 300d 2020

Avalancha de última tecnología

Otro de los puntos fuertes del pánzer de Mercedes es sin duda la tecnología. Comienza con un cuadro de relojes completamente digital, donde el protagonista es el avanzado sistema MBUX que permite múltiples configuraciones. En su enorme pantalla se puede activar el navegador con tecnología de realidad aumentada, que en lugar de mostrar un mapa digital emplea cámaras para mostrar una imagen real.

¿Y de precio frente a sus rivales?

El precio del Mercedes GLE 300d es 67.500 euros. ¿Es caro o barato? Pues para eso hay que compararlos con sus rivales. Por ejemplo el Touareg de 286 CV se va a los 76.000 euros y X5 de 265 CV a 76.000 euros. Es decir, esta vez el Mercedes no es el más caro.

Conclusión

Lo mejor

Confort de marcha, polivalencia y espacio en el interior

Lo peor

Peso algo elevado, botón de arranque un poco escondido

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