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Prueba

Prueba: así queda un BMW M3 Competition tras 100.000 km

Test de los 100.000 km en un BMW M3
Nota

9

Una poderosa berlina de 450 CV, todo un BMW M3 Competition, para pasar horas y horas al volante. Objetivo: recorrer 100.000 kilómetros en 12 meses. ¿No es maravilloso este trabajo? A continuación, la crónica, y te contamos cómo respondió el coche. Prueba: 100.000 kilómetros en un BMW M3 Competition. 

Cuando llegó el BMW M3 a la redacción, la euforia era palpable, y colectiva. Iba a pasar por las manos de todos durante el siguiente año. Lo único que generó algo de debate fue que llevara el cambio DKG; unos loaron su rabioso funcionamiento, y sus fulminantes inserciones a elevadas vueltas. Otros, los más puristas, se lamentaron de que no llevara una caja manual.

VÍDEO: ¡Probamos el M3 Competition al límite!

 
También recibió algunas críticas su bronco arranque en frío, algo que no se consideraba muy digno en todo un coche facturado por M. En ocasiones, la transmisión se arrastraba demasiado tiempo sobre el embrague, y en otras, traqueteaba al insertar la segunda marcha. Todo esto, claro, desaparecía en cuanto la mecánica alcanzaba su temperatura. Entonces, todo iba como la seda. Como se espera de un M3.

Otra cosa que nos llamó la atención (y no para bien) fue la respuesta de sus frenos cerámicos opcionales con lluvia fuerte. Este BMW tiene función de secado de frenos, pero por lo visto va acoplado al sensor de lluvia. Y esta solución no acaba de cuajar. 

Y hasta aquí las quejas. Pasemos al disfrute. Hablemos del doblemente sobrealimentado seis cilindros en línea, que tal vez no empuje tan pronto como su colega básico de 431 CV, pero estira más, sube a más vueltas, deja notar claramente cada uno de sus 450 CV y gracias a su sistema de escape Competition te deleita los tímpanos a cualquier régimen. 

Una berlina 'devoracurvas'

El consumo de gasolina varió de pasable a bastante contenido para su potencia. Quien circuló normalmente entre el tráfico, logró una media entre 10 y 11 litros. Y quienes se afanaron en realizar una conducción económica, con un rodar relajado, llegaron incluso al dato de fábrica: 8,3 litros a los 100 kilómetros. Solo quien exprimió este M3 a placer redujo la autonomía de su depósito de 60 litros a unos 300 kilómetros. 

En cualquier caso, el M3 no es un coche concebido para viajes largos (aunque pueda hacerlos sin problemas). Veamos: le hicimos, de media, algo más de 250 kilómetros por día, durante un año. Y la mayoría, por donde pide un coche así: a horas tempranas por carreteras de montaña repletas de curvas, vacías de tráfico. Incluso lo metimos en el circuito de Sachsenring

Lo que nos ha sorprendido en todo este tiempo, es la constancia con la que reproduce sus increíbles prestaciones. Y daba igual el estado de los neumáticos. Para que te hagas una idea: medimos el 0 a 100 km/h antes de empezar el test, y nos dio 4,3 segundos. ¿Y después de 100.000 kilómetros? Exactamente la misma cifra. En el 0 a 160 km/h, incluso baja un poco: de los 
8,7 segundos iniciales a 8,6. Y el 0 a 200 también lo clava: 13,3 segundos al principio y al final. Solo en el cuarto de milla desde parado (de 0 a 402,34 metros) pierde algo de fuelle, pero insignificante: al inicio lo hizo en 12,27 segundos, y después del test, medimos 12,37.

Este motor de altas prestaciones requirió, cada 30.000 euros, nueva lubricación de 6,5 litros, y las ruedas llegaban a su fin en el mismo intervalo. Las bujías hubo que cambiarlas a los 60.000 kilómetros. En el cuaderno de bitácoras, han quedado reflejadas unas cuantas críticas a al duro tarado de su chasis: curiosamente, a pesar de la increíble ergonomía, mullido y agarre de sus asientos Competition, el M3 no cuidó muy bien las vértebras de algunos tras muchos kilómetros recorridos del tirón. 

Test de los 100.000 km en un BMW M3

Sí recibió unas cuantas alabanzas algo que parece intrascendente, pero tiene mucha importancia: la exactitud de su control de autonomía de combustible. Marca hasta el último kilómetro. Lo mismo puede decirse de su sistema de navegación, con una excelente estructura de menús y precisa información del tráfico. Eso sí: algunas propuestas alternativas para evitar atascos resultaban trayectos demasiado largos. En este punto, podría afinar más.

Y llega el momento de contar un episodio poco agradable, que no tuvo que ver con el coche en sí, sino con un piloto excesivamente optimista. En una carretera cercana a París, de noche, el M3 se salió del asfalto y aterrizó en pleno campo. Por suerte, la velocidad era moderada y el leve accidente no tuvo consecuencias para la integridad física de los ocupantes. Sí para el coche, ya que el impacto rompió los riñones de la parrilla, los faros y los sensores de aparcamiento. Eso sí: el M3 volvió rodando a su taller oficial alemán, donde fue reparado.

Otro aspecto que ha gustado: la precisión del control de presión neumáticos, que incluso en circuito daba todo el rato valores fiables. Y otra anécdota: en uno de los trayectos, uno de nuestros redactores subió el M3 a un transbordador. La alarma se pudo a sonar estridentemente. Motivo: el sensor de inclinación no se lleva bien con las ondulaciones de un lago, que interpretaba como movimientos del propio coche.

Test de los 100.000 km en un BMW M3

El momento del chequeo

Finalizado el test, nuestros especialistas de Dekra se pusieron a analizar el coche a fondo. Y no encontraron ningún reparo. Ninguna pieza hacía más juego del debido, ni una mínima pérdida de estanqueidad, ni rastro de corrosión. Ni siquiera en puntos neurálgicos y sensibles como la zona del escape. Cuando más a fondo se metían en el coche, más les costaba creer que hubiera recorrido 100.000 kilómetros. 

Test de los 100.000 km en un BMW M3

En definitiva: aparte del problema con los frenos en lluvia intensa, lo cierto es que este es uno de los coches más fiables que han pasado por nuestro test de los 100.000 kilómetros. Los propios discos han mostrado una resistencia al desgaste y la abrasión impresionante. Y han mantenido su potencia de frenada en la mayoría de las ocasiones prácticamente intacta. Por eso, nuestra puntuación es clara: 9 de 10 puntos. 

Conclusión

Lo mejor

Fiabilidad, cero corrosión, prestaciones constantes

Lo peor

El sistema de secado de los frenos cerámicos debería ser más eficaz

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