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Prueba del Alpine A110S. Mejor, ¡y de qué manera!

El Alpine A110S llega con todo lo que ya conocíamos del pequeño deportivo, pero añade unas cuantas dosis de picante: 40 CV más, carrocería unos milímetros más baja, y suspensiones y amortiguadores más rígidos en un 50 por ciento. Comprobamos el efecto que tienen estos cambios en nuestra prueba del Alpine A110S.

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La cosa no acaba aquí: las estabilizadoras son un 100% más rígidas, y las llantas alrededor de un centímetro más anchas. También nuevo, y para todas las versiones del Alpine: el techo de carbono por algo más de 2.000 euros: ahorra solo 1,9 kilos, pero en el lugar correcto. Por eso nos parece recomendable. 

¡En marcha!

La suspensión es notablemente más firme, pero aún responde bien y tiene suficiente recorrido para que el automóvil mantenga todas las ruedas en el suelo incluso sobre grietas o baches especialmente pronunciados. Los movimientos significativamente más bajos de la carrocería también dan como resultado reacciones de cambio de apoyo más leves y un manejo más preciso, sin apenas reducir la comodidad.

Con un par motor sin cambios de 320 Nm, el turbo de 1.8 litros en la parte trasera muestra significativamente más fuerza que la versión de 252 CV a partir de 5.000 vueltas. El plus de caballlos se logra al aumentar la presión de refuerzo en 0,4 hasta los 1,5 bares y el máximo de revoluciones en 400, hasta 6.400.

¡Al circuito!

Nos lanzamos a la pista de carreras. Si pisáramos completamente el freno antes de la primera curva a la derecha, el Alpine básico ya se habría puesto de lado: el A110S, por otro lado, permanece estable en el carril. Es solo cuando giras la dirección, directa, suave y bien traducida, cuando revela su agilidad típica, gira maravillosamente y sobrevira lo justo para colocar la zaga perfectamente y redondear la curva. Siguen dos giros de 180 grados, y me permite frenar muy tarde gracias al bajo peso.
 

Una vez más, el Alpine se dirige sin subviraje y solo se saldría del camino si forzara demasiado el deslizamiento de la zaga. El Alpine puede hacer ambas cosas: mantener la trayectoria sobre raíles, o jugar con la trasera.

Hacemos un total de nueve vueltas rápidas, tres de una tacada. Los frenos de acero no pierden la compostura. El Michelin Sport 4 también nos da una sorpresa positiva con su agarre y estabilidad. 

¿Alguna crítica? 

En realidad, solo que las palas de cambio fijas no llegan lo suficientemente abajo y estarían mejor si fueran integradas en el volante. Por lo demás, el chasis rígido del A110S mejora la conducción: menos movimientos de la carrocería, reacciones de cambio de apoyo más leves, mejor mantenimiento de la trayectoria. Y 292 CV son, por supuesto, un verdadero paso adelante en términos de dinámica en recta. 

Valoración

Nota9

En esta prueba del Alpine A110S nos metemos en circuito y comprobamos que mejor en todo: más potencia, un mejor comportamiento y sin resultar por ello más incómodo.

Lo mejor

Eficacia en curvas, estabilidad en recta, aumento de potencia.

Lo peor

Hay poco que achacarle... ¿Poco maletero, tal vez?

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