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Viejas leyendas olvidadas: Fiat Turbina

Fiat Turbina

Pionero en los años 50.

En muchas ocasiones el presente nos trae de vuelta el pasado del que ya nos habíamos olvidado. Hace una semana se presentó el Pagani Huayra Lampo, un nuevo one-off del espectacular superdeportivo que se desmarcó del resto porque rendía homenaje al Fiat Turbina. ¿No te suena? No te preocupes, te contamos su historia.

Hay que remontarse bien atrás en el siglo pasado, concretamente a 1954, para encontrarlo. Era una época de investigación y de búsqueda de alternativas (nadie pensaba en el eléctrico), algo que en Fiat supuso el intento de desarrollo de un sistema de propulsión de gas. El proyecto, con Dante Giacosa al mando, comenzó en 1948 y para el 54 ya tuvo listos los resultados.

Fiat Turbina

La base del modelo la conformó el chasis tubular de un Fiat 8V y se montó en su parte trasera un sistema mecánico formado por un compresor centrífugo de dos etapas, dos rotores bifase, tres cámaras de combustión y una turbina que hacía las veces de grupo reductor y de transmisión para convertir los 22.000 Nm de par que se generaban en unos mucho más dóciles 4.000 Nm que se entregaban a las ruedas traseras.

En total desarrollaba 300 CV de potencia, lo que le permitía alcanzar los 250 km/h de velocidad punta (un hito para aquella época) en parte gracias también a un espectacular coeficiente aerodinámico Cx de 0,14.

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Esto queda patente en su diseño, que hace que parezca una bala. En la carrocería del Fiat Turbina predominan las formas redondeadas, con una gran tobera en el centro del frontal, pasos de rueda integrados, puertas de apertura tipo alas de gaviota, ruedas traseras carenadas y sobre estas dos aletas verticales que actuaban como (muy necesarios) estabilizadores. Protagonizando la zaga, un “escape” de considerables dimensiones.

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