Los trileros de la ITV falsificaban decenas de pruebas de vehículos no aptos de esta forma tan sencilla

Prácticamente todos los empleados de una ITV ubicada en Murcia estaban implicados en una trama de aprobados de inspecciones de manera fraudulenta.

Pasar la ITV no es que sea plato de buen gusto: hay que desplazarse hasta el sitio, a veces hay que esperar (recomendamos reservar hora) y, lo peor de todo, aunque creas que el coche va perfecto, siempre está el miedo de que puedan encontrar algo en él y te lo “tiren” para atrás. Hay gente que se aprovecha de esto para hacer negocio, aunque no siempre les termina de salir bien.

La Guardia Civil acaba de destapar, en el marco de la operación “Mojita”, un entramado en el que los empleados de una ITV ubicada en Murcia se dedicaban a dar el visto bueno a vehículos con carencias técnicas que no eran óptimos para pasar la inspección.

Según la nota de prensa de la benemérita se “ha procedido a la detención de once personas y a la investigación de otras cinco más”. Entre ellas se encuentran “el director técnico, inspectores y personal administrativo de la estación ITV investigada, responsables de talleres y clientes habituales”.

Los delitos a los que se enfrentan no son pocos: falsedad documental, contra la seguridad vial, pertenencia a grupo criminal y corrupción continuada entre particulares.

Aparentemente la operación comenzó a principios de 2024. A la Guardia Civil llegó la información de que en una ITV se estaban llevando a cabo actividades fraudulentas relacionadas con las inspecciones a vehículos. 

Los agentes empezaron a investigar y averiguaron que había una cantidad considerable de inspección fraudulentas, especialmente en vehículos antiguos, con más de 20 años a sus espaldas, que son los que pueden presentar más problemas a la hora de conseguir el visto bueno para continuar circulando. 

Aparentemente, conseguían la aptitud en la inspección sin cumplir siquiera con los requisitos mínimos de seguridad y, según se apunta en la nota de prensa, tampoco es que los presuntos delincuentes disimularan mucho lo que estaban haciendo.

“Los agentes constataron que se realizaban inspecciones en cuestión de segundos, sin comprobar elementos esenciales, como los cinturones de seguridad y neumáticos, y con prácticas irregulares, como la manipulación de vehículos durante el proceso de inspección”, figura en el informe.

Aunque habrá conductores que consideren que no es para tanto “trampear” el resultado de la Inspección Técnica de Vehículos, la realidad es que ciertos aspectos, si no están como deben, ponen en peligro tanto a los propios ocupantes del vehículo como al resto de usuarios de la vía, y pueden provocar accidentes de tráfico.

En este caso ha sido así y ha tenido consecuencias fatales.

Durante el desarrollo de la investigación, el pasado mes de julio tuvo lugar un siniestro vial en la autovía A-33 en el que un bebé de once meses falleció, y los especialistas de la Unidad de Investigación de Seguridad Vial (UNIS) de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, verificaron que fue provocado por deficiencias técnicas y que su última ITV la pasó en el centro investigado.

Aparentemente, los neumáticos del vehículo se encontraban en mal estado y la causa del siniestro fue que uno reventó, provocando la pérdida de control que derivó en el choque.

Actualmente la Guardia Civil apunta que “continúa con la investigación a para detectar e identificar más vehículos cuya inspección haya sido manipulada”, pero no se han ofrecido cifras sobre el número de coches que habrían pasado la ITV de manera fraudulenta.

Respecto al modus operandi, parece que menos un número muy reducido de empleados, todos realizaban la actividad fraudulenta y la manera de conseguir el pase era sobornándolos. 

Pero, ¿cómo podían falsificar las pruebas? En algunos casos no hace falta ni siquiera ocultarlo mucho, puesto que las que consisten en inspecciones visuales pueden no registrarse (se puede poner sin problema que los neumáticos están en buen estado), pero para aquellas de las que sí hay registro utilizaban un coche comodín.

Según recoge El Debate, en la ITV, que estaba situada en Molina de Segura, tenían un Renault Clio que se encargaba de pasar las pruebas que los vehículos implicados no superaban. 

Entre las que tenía que desempeñar estaban la de emisiones, que a priori no perjudicaría la seguridad del tráfico si se falsea (si la calidad del aire, claro está); o la de frenada, lo que sí que ponía claramente en circulación a vehículos potencialmente peligrosos.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España