En silencio y sin parar. Así se está disparando el precio de la gasolina en España y nadie dice nada

El precio de la gasolina en España se dispara, después de meses a la baja. Estas son las causas que explican la nueva tendencia alcista de los carburantes en 2025.
2024 terminó con el precio de los carburantes al alza y esa tendencia se ha mantenido hasta ahora. Es una subida progresiva, en silencio, pero sin parar. Vamos a explicar por qué se está disparando el precio de la gasolina.
Los últimos meses del año pasado fueron relativamente tranquilos, en lo que al precio de los combustibles se refiere, con bajadas a partir de septiembre (exceptuando un repunte que se produjo en octubre). Pero la tendencia cambió, como decimos, a finales de año.
La subida fuerte se produjo en las dos primeras semanas de enero y luego se ha mantenido estable. En estos momentos, la gasolina 95 se paga a 1,578 euros/litro de media en España, y el diésel a 1,502 euros/litro.
Así, llenar un depósito medio de 55 litros sale por 88,79 euros si es de gasolina y 82,61 euros si es de gasóleo. De todas formas, el precio de los carburantes sigue lejos de los máximos históricos registrados en junio de 2022, cuando ambos combustibles superaron los dos euros el litro.
No obstante, el diésel está más caro que antes del inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania en febrero de 2022, cuando el litro de gasóleo costaba 1,479 euros de media. En cambio, la gasolina 95 sí está ahora más barata que en aquel momento, cuando se pagaba a 1,591 euros el litro de media.
¿Por qué se dispara el precio de la gasolina en 2025?

Como siempre decimos, el precio de la gasolina depende de muchos factores. Siempre se mencionan los impuestos, la logística, los márgenes brutos y su cotización específica, pero hay más.
La geopolítica influye de manera decisiva y actualmente estamos viviendo una situación muy compleja, con muchas aristas que analizar. La primera de ellas es que vuelve la tensión a Oriente Próximo y el petróleo es muy sensible a todo lo que ocurra en esa región del globo.
Parecía que la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos iba a relajar el estrés en la zona, después de la escalada del último año tras el ataque de Hamás el 7 de octubre de 2023 y los ataques entre Israel e Irán.
Ahora, Trump ha lanzado una amenaza a Hamás, la organización terrorista que controla Gaza, advirtiéndole de que, si no libera a los rehenes israelíes, “desatará el infierno sobre ellos”. El plazo termina el sábado a las 24:00 horas.
Por tanto, asistimos a una nueva escalada de la tensión en Oriente Próximo y esto lo vuelve a notar el petróleo, que en estos momentos cotiza a 76,60 dólares el barril de Brent. Aun así, está muy por debajo de los 82 dólares de mayo de 2024.
Mañana 12 de febrero conoceremos el dato de la inflación en Estados Unidos, pero se espera un repute por culpa de la energía. Y esto nos lleva al siguiente apartado.
Europa, a las puertas de una crisis energética

El otro factor que hay que analizar es más preocupante, sobre todo, para los europeos. Según informa Bloomberg, Europa se tambalea al borde de su próxima crisis energética, debido a la subida del gas.
Los precios del gas se han disparado hasta alcanzar los niveles más altos de los últimos dos años y ya recuerda a los meses posteriores al estallido de la guerra en Ucrania en 2022, cuando aumentaron la factura de la energía y la inflación.
El medio estadounidense señala que los inventarios de gas se están agotando rápidamente, debido al frío más intenso este año en el norte de Europa, lo que crea una situación al borde de una crisis energética en el viejo continente en el peor momento posible.
En este sentido, cabe recordar que, en los dos últimos años, ha habido un invierno relativamente suave, que ha hecho que los inventarios de gas y diésel (para las calefacciones) estuviesen llenos, y eso hizo también que los precios de los combustibles bajaran.

Este año, en cambio, el invierno ha sido más frío y, por tanto, los inventarios se están vaciando. Esto provoca un problema de cara al próximo invierno: cuanto más bajas sean las reservas, mayor será la tarea de rellenarlas, lo que se traduce también en precios más altos en verano para abastecerse (en verano es cuando se llenan los inventarios).
Todo esto tiene una consecuencia lógica: aumento de la inflación en Europa. El desafío para Europa, apunta Bloomberg, es que no tiene suficientes alternativas energéticas, a lo que hay que añadir la amenaza de los aranceles de Trump. De momento, ya ha puesto un gravamen del 25% al acero y el aluminio.
Por tanto, tenemos un entorno de escalada de tensión en oriente Próximo, crisis energética a la vista en Europa, con movimientos al alza y reservas a la baja, y el precio del oro marcando máximos históricos, por encima de los 2.900 dólares la onza, debido al entorno de guerra comercial.
