El significado de la misteriosa tira que cuelga todavía de algunos coches

Otrora común, hoy no tiene uso.
Desde que fueron inventados, los automóviles han evolucionado muchísimo en todos sus aspectos. Esto ha hecho que ciertos elementos se hayan ido incorporando, que otros hayan ido mejorando con el paso del tiempo y que otros hayan desaparecido o cuya presencia sea meramente testimonial.
Uno de los que pertenece al último grupo es una tira que cuelga del vehículo y va rozando el suelo. Se trata de algo que en su día era muy común, motivo por el que se suele seguir viendo en coches antiguos y clásicos, pero que en los coches modernos ya no se estila: la goma antiestática.
Su propio nombre deja claro cuál es su función, al menos la principal, puesto que en realidad cumplía varias diferentes (o al menos eso se decía).
En los coches más antiguos, por los materiales de los que estaban hechos, el mero hecho de circular y producir rozamiento con el aire, hacía que la carrocería del vehículo acumulase electricidad estática. Además, en función de la época del año y las temperaturas, la carga que podía acumular podía ser bastante alta.
Esto constituía un engorro y producía molestias de lo más variadas. La primera y más importante es que, al bajarse del coche, cuando el ocupante tocaba alguna parte metálica del vehículo (prácticamente todas), se producía una descarga que le daba calambre.
El motivo es bastante sencillo: la electricidad acumulada busca una salida, que encontraba al entrar en contacto con una persona, que hacía las veces de cable conductor hasta el suelo, por lo que la corriente atravesaba el cuerpo del ocupante.
Además, esta electricidad estática acumulada también acababa interactuando con los sistemas electrónicos del coche, provocando interferencias que afectaban a su comportamiento.
Incluso era relativamente común escuchar que esa acumulación afectaba a los ocupantes del coche, provocándoles malestares tales como el cansancio, dolor de cabeza o mareos.
En resumen, era algo que daba bastantes problemas, pero para lo que se encontró una solución de lo más sencilla: una simple tira que colgase del coche.
Estaba hecha de goma y operaba de manera sencilla: ponía en contacto el vehículo con el asfalto, por lo que hacía de toma de tierra y se encargaba de disipar, de manera continuada y segura, la electricidad que se fuera acumulando en el coche. Así, al tocarlo, nadie sufría una descarga.
Además, su instalación era de lo más sencilla, puesto que bastaba con atornillarla al paragolpes trasero o a algún elemento metálico que estuviera en una posición baja del vehículo.
Sin embargo, como comentábamos al principio, se trata meramente de un vestigio del pasado, puesto que en la actualidad ya no se utiliza.
La razón de esto es que los materiales utilizados en los coches modernos son mejores y las carrocerías actuales no generan esa electricidad estática solo con circular, por lo que no hay nada que disipar.
A pesar de que actualmente ha caído en desuso, es fácil encontrar gomas antiestáticas en sitios web como Amazon o AliExpress. De hecho, la variedad es mucho mayor que hace décadas y las hay de diseños de lo más variados, por lo que hay quien la utiliza incluso como un elemento de personalización del coche.
