¿Es recomendable echar un poco de diésel a los coches gasolina de vez en cuando?

Durante años se ha escuchado aquello de echar gasolina en un motor diésel para limpiar, pero, ¿acaso es verdad? ¿Y a la inversa también se aplica?
Es algo que no a todo el mundo le pasa, pero que seguramente hayas oído que le ha ocurrido a un conocido alguna vez: yendo despistado a repostar, o bien ha echado gasolina en un coche diésel, o bien ha echado diésel en un coche con motor de gasolina. Sin embargo, queremos centrarnos en lo que ocurre cuando no es sin querer, si no buscado.
Llenar el depósito del combustible que no toca puede tener consecuencias desastrosas, pero siempre se ha escuchado la leyenda urbana de que echar gasolina en un diésel puede ser bueno y viceversa, ¿qué hay de cierto en ello?
Vamos a empezar por el origen el mito. Hace décadas se hablaba mucho de echar algo de gasolina en un bloque diésel y el motivo que se esgrimía era, básicamente, el de limpiar la mecánica.
El argumento que había al respecto es que la gasolina tiene propiedades como disolvente y como detonante, ambas centradas en el mismo fin: ya sea mediante disolución o mediante el mayor calor de la explosión, disolver la carbonilla acumulada en el bloque de gasóleo para así mejorar su funcionamiento y averías.
Además, solía decirse que para conseguir el efecto había que echar un litro o dos de gasolina y luego rellenar el resto del depósito con diésel. Sin embargo, la realidad es que esto no tiene ningún efecto positivo, de hecho, puede ser contraproducente, especialmente si se trata de un motor diésel moderno.
Lo que hay que tener claro es que existen productos específicos para limpiar estos motores, que son los más eficientes, y que una cantidad de gasolina tan diluida no va a conseguir más efecto que estos. Si, para compensar, echas demasiado, se trata de un error muy grave que trataremos más abajo.
Ahora vayamos al caso opuesto, ¿tiene sentido echar algo de diésel en un motor de gasolina? La respuesta corta es que no, puesto que no va a aportar nada, ni siquiera esa supuesta capacidad de limpieza que teóricamente ocurriría a la inversa (y que tampoco es tal).
El resumen es que no hay que echar nunca de manera voluntaria el combustible que no corresponde al vehículo, puesto que no aporta ningún beneficio y si puede causar problemas. Y, si se hace de manera involuntaria, habrá que tener mucho cuidado y actuar como os contamos a continuación.
Qué ocurre si se reposta el combustible que no es
Equivocarse con el combustible es algo que puede pasar cuando uno va despistado, pero hay un caso en el que no es tan sencillo por cuestiones físicas: echar diésel en un coche de gasolina es más complicado porque la boca de la manguera suele ser más ancha y, por eso, no encaja en el depósito, algo que puede sacar al usuario de su error.
Si no es el caso y ha ocurrido (o se ha echado gasolina en un diésel), el modus operandi es similar: hay que vaciar el depósito y limpiar el sistema.
Es también común intentar “tirar de épica” y hacerlo con un tubo y aspirando, pero se trata de una práctica peligrosa que, además, puede no ser del todo eficiente, porque dejará restos.
Lo ideal es darse cuenta antes de iniciar la manta y así, sin siquiera haber arrancado, llamar a una grúa para que lleve el coche a un taller. En el caso contrario, el coche se pondrá en marcha, pero dará unos tirones y se quedará parado. En ese momento es clave no volver a intentar arrancarlo, puesto que las averías podrían ser mayores.
Si echas diésel en un coche de gasolina el gasóleo puede afectar a elementos como los inyectores. Si echas gasolina en un diésel serán tanto el filtro como la bomba de inyección del motor los que pueden sufrir más daños.
Tanto en un modelo de gasolina como en uno diésel, los profesionales deberían llevar a cabo el mismo proceso: vaciado del depósito de combustible, limpieza de los conductos y reemplazo del filtro de combustible.
Aunque pueda parecer algo que es difícil que ocurra, según los datos registrados por el RACE, cada año unos 70.000 conductores repostan en su vehículo el combustible que no es, por lo que es más común de lo que parece.
