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Prueba estática: Lada Vesta SW Cross. Lada entra en siglo XXI

Lada Vesta SW Cross. Nos subimos
Redacción Auto Bild

La marca rusa Lada nunca ha tenido muy buena fama en Europa: sus arcaicos diseño y (aún más) arcaica tecnología quedaban siempre varios pasos por detrás del resto del mercado. Con este nuevo modelo, la marca quiere cambiar las cosas. Nosotros ya nos hemos subido. Prueba estática: Lada Vesta SW Cross.

Y es que desde 2012, Renault-Nissan ha tomado el control de Lada, y va renovando su gama, poco a poco.  Desde verano de 2017 tenemos ya el Lada Vesta en su variante berlina, y con el Vesta SW y SW Cross le seguirán un familiar y una versión pseudo offroad. El Vesta viene de una plataforma propia, igual que la mecánica y la transmisión.

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El modelo que ves en las fotos mide 4,41 metros, y a la vista está que su diseño se ha puesto al día. La calidad interior es ahora equiparable a Dacia: robustez, e incluso un cockpit atractivo. No esperes virguerías tecnológicas, sino instrumentación analógica y botones reales, todo muy honesto y fiable. La consola centra, eso sí, tiene un poco de juego, y el portabebidas es tan hondo que puede resultar difícil acceder a botellas pequeñas. A los asientos les falta contorno y, por tanto, agarre.

Espacio para todos

Lada Vesta SW Cross. Nos subimos

El espacio interior es más que correcto. El volante se regula en altura y profundidad, y detrás, hay sitio también para adultos de gran talla, si bien, los reposacabezas traseros no se regulan en altura, y los más altos tendrán algún problema para apoyar la nuca. En el maletero entran 480 litros, y si pliegas los asientos sube a 825. Nos han gustado los dos suelos de carga, que se pueden retirar individualmente.

Por desgracia, este Lada es algo rácano en equipamiento de seguridad: cuatro airbags, ABS, ESP y un asistente a la frenada. Y ya. No siquiera pagando un extra puedes acceder a más. En confort es algo más generoso, y ya de serie tienes climatizador, sistema de audio con Bluetooth, Tempomat, espejos eléctricos, sensor de luces y lluvia, cierre centralizado, sensor de aparcamiento y asientos calefactados delante, así como una guantera refrigerada. En equipamientos superiores añade entradas USB para la segunda fila, climatizador automático, llantas de 17 pulgadas y parabrisas calefactable.

De momento, llegará con el motor gasolina atmosférico de 1,6 litros, 106 CV y 148 Nm de par. En cuanto al cambio, el de serie será uno manual de cinco velocidades, pero por algo menos de mil euros podrás equipar uno automático, también de cinco relaciones. Para las dos variantes se anuncia una punta de 180 km/h y un consumo entre 6,5 y 6,9 litros. El precio del modelo base estará en torno a los 13.000 euros.

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