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Noticia

Coches autónomos

Apple explica cómo se produjo el accidente de su coche autónomo

Coche autónomo de Apple

Dicen que una de las grandes ventajas que traerán consigo los coches que conducen solos es que serán más seguros y conseguirán reducir la siniestralidad en las carreteras. Es cierto, pero que nadie piense que cuando podamos leer el periódico mientras el coche nos lleva al trabajo vamos a estar cien por cien libres de siniestros. La prueba: el coche autónomo de Apple ha sufrido su primer accidente de tráfico.

A día de hoy, Apple tiene un total de 66 coches autónomos circulando a modo de pruebas. Cuenta además con una plantilla de 111 conductores que se reparten la tarea de supervisar todo lo que sucede dentro y fuera del vehículo durante las pruebas y que solo toman el control de la conducción cuando surge algún imprevisto.

Según ha explicado la compañía, a finales de agosto, uno de los coches autónomos de Apple registró su primer accidente de tráfico.

Circulaba por las calles de Sunnyvale, en California, cerca de de la sede central de la compañía de la manzana mordida. Al parecer el coche autónomo estaba casi parado (circulaba a menos de 1 km/h porque se estaba preparando para incorporarse a una carretera) cuando otro coche, un Nissan Leaf para ser más concretos, que circulaba a 9 km/h impactó contra él.

¿Y de quién es la culpa?

Queda claro entonces que en un mundo en el que los coches conduzcan solos habrá menos accidentes, pero los habrá.

El gran dilema de los coches eléctricos será determinar quién ha tenido la culpa de cada siniestro. En el caso del coche autónomo de Apple, parece que queda exento de culpa y que fue el conductor del Nissan el que no vio que el Lexus RX450h modificado por Apple para poner a prueba su tecnología de conducción autónoma estaba detenido.

La compañía dice que tras el choque no hubo heridos pero sí "daños de consideración".

No es el primer accidente por alcance trasero que sufre un coche autónomo. Quienes tienen que compartir vía con los prototipos que prueban las tecnologías de conducción autónoma aseguran que cuando toca detenerse en un ceda el paso, un STOP o un semáforo en rojo no lo hacen de forma gradual sino brusca con lo que, a veces, es difícil evitar el choque.

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