No has visto nada tan loco como este vehículo de 3.000 toneladas que gasta 625 litros de diésel para recorrer un kilómetro

Es el Crawler Transporter 2, un vehículo de 3.000 toneladas que utiliza la NASA para mover cohetes de gran tamaño hasta las plataformas de lanzamiento.
En AutoBild te hemos traído cosas muy bestias, como el increíble coche con motor Rolls-Royce de 27 litros que creó John Dodd o el coche que utilizó Joe Biden durante la Cumbre de la OTAN, que consumía 29 litros y pesa 9 toneladas. Pero no has visto nada tan loco como este vehículo de 3.000 toneladas que gasta 625 litros de diésel para recorrer un kilómetro.
Has leído bien. Se llama Crawler Transporter-2 y es un colosal vehículo de la NASA (o más bien habría que decir una estructura sobre orugas) que alcanza las 3.000 toneladas de peso, una obra maestra de la ingeniería que constituye un pilar logístico fundamental en misiones especiales de Estados Unidos.
Lo sorprendente, al margen de sus dimensiones, peso y prestaciones de las que hablaremos más adelante, es que su construcción data de 1965 y, desde entonces, sigue siendo fundamental para que tengan éxito las misiones de lanzamientos de cohetes.
No obstante, a lo largo del tiempo ha recibido varias actualizaciones para adaptarse a las nuevas exigencias. Durante la última década, en el marco del programa Artemis de la NASA, la agencia espacial invirtió millones de dólares para modernizar su infraestructura.
Crawler Transporter 2, el coloso de la NASA
El Crawler Transporter 2 (o CT-2 NASA) es uno de los vehículos más grandes y pesados que se han construido. Mide 40 metros de largo, 34,7 metros de ancho y entre 6 y 8 metros de altura, según se ajuste. Como para aparcar en el centro de una ciudad.
Diseñado para mover cohetes desde el Edificio de Ensamblaje de Vehículos (VAB) hasta las plataformas de lanzamiento, el CT-2 NASA utiliza un sistema de propulsión diésel que mueven ocho orugas, cada una compuesta por 57 eslabones de acero de 953 kg cada uno.
Sin carga, puede alcanzar una velocidad máxima de 3,2 km/h, pero cuando desplaza uno de los cohetes, la velocidad máxima se de apenas 1,6 km/h para garantizar un desplazamiento estable y seguro.
Hay que tener en cuenta que los cohetes que transporta no es como llevar una carga convencional. Los cohetes de la NASA, como SLS o el histórico Saturno V, pesan miles de toneladas y contienen sistemas extremadamente delicados.
Para mantener el cohete completamente vertical durante el trayecto, el Crawler Transporter 2 cuenta con un sistema de nivelación automática. Este elemento es clave para evitar daños estructurales, ya que cualquier inclinación puede comprometer el equilibrio del sistema de lanzamiento.
625 litros de diésel por kilómetro

Como estarán imaginando, mover este coloso tiene un coste. Cada desplazamiento que realiza requiere una ruta de ida y vuelta de uno 12,8 kilómetros, una distancia que puede parecer poco, pero que supone un esfuerzo mecánico y una precisión increíbles. Y también mucho combustible.
Con sus dimensiones mareantes y 3.000 toneladas de peso, el vehículo de la NASA consume unos 625 litros de diésel por cada kilómetro recorrido. Si hacemos las cuentas, nos da que necesita unos 8.000 litros de gasóleo para completar el trayecto de ida y vuelta.
Son cifras desorbitadas pero que se justifican por la necesidad de precisión extrema. El sistema de tracción y nivelación necesita una potencia constante, a lo que se suma el peso del vehículo sobre orugas, que obliga a un uso intensivo del sistema hidráulico, especialmente en zonas del trayecto con variaciones topográficas.
Como dato curioso, desde que comenzó a operar con el lanzamiento del Apolo 11 hasta nuestros días, el Crawler Transporter 2 ha recorrido más de 3.800 kilómetros.
Así se transportan los cohetes en el CT-2 NASA
El proceso para transportar los cohetes en el CT-2 NASA comienza en el mencionado Edificio de Ensamblaje de Vehículos (VAB) del Centro Espacial Kennedy de la NASA. Allí se ensamblan los cohetes en posición vertical y se colocan sobre una plataforma móvil que descansa sobre el Crawler Transporter.
Una vez listo, el vehículo inicia el trayecto hacia la plataforma de lanzamiento LC-39B, que se encuentra a 6,4 kilómetros. Para completarlo, necesita más de ocho horas, tiempo durante el cual cientos de técnicos supervisan diferentes parámetros, como la temperatura, vibraciones, alineación del vehículo…
El trayecto no se realiza del tirón, sino que se programan una serie de paradas para realizar ajustes milimétricos. Todo ello, acompañado de vehículos de apoyo y personal a pie atentos a todo.
Cuando el vehículo llega a la plataforma de lanzamiento, el cohete permanece varias semanas en posición, mientras los técnicos realizan los ensayos finales, así como tareas de abastecimiento y verificación de sistemas.

