NIO muestra la mejor solución para que el coche eléctrico pegue el empujón que se espera

Una manera diferente de pensar.
A un problema se le puede encontrar solución de maneras distintas. Sin embargo, cuando salíamos de un examen y compartíamos sensaciones con los compañeros, haberse salido de la tangente cuando todo el mundo apuntaba en la misma dirección, era algo que solía generarnos dudas a no ser que estuviéramos completamente seguros de nuestra manera de obrar.
Podemos ver los coches eléctricos como una suerte de examen en el que prácticamente toda la industria ha optado por un camino y hay muy pocos fabricantes que se han atrevido a aportar por una alternativa.
La tendencia dominante es la de utilizar baterías que cada vez sean mayores para que el problema con la autonomía de los EV sea de una importancia cada vez menor. De manera paralela, también se están desarrollando sistemas de recarga de potencia cada vez mayor para conseguir reducir el tiempo de recuperación de energía.
Ese es el marco estandarizado en el que nos movemos, aunque hay “outsiders” que apostaron por su propio camino. El primero es Mazda, que siempre hace las cosas a su manera (en pleno 2024 han lanzado un SUV grande con motor diésel, valga como ejemplo).
Con el MX-30 decidieron montar baterías de un tamaño contenido con una autonomía baja, dentro de los estándares actuales, esgrimiendo que esa fórmula es perfecta para el uso que se suele hacer de los coches en el día a día, así como argumentando que este formato es más eficiente para los coches eléctricos.
En términos generales y para un uso diario están totalmente en lo cierto, pero el problema se plantea si hay que recorrer distancias largas. En esa tesitura, hay un fabricante que ha apostado por una fórmula que va en contra de todos los demás y que, además, es bastante versátil: el intercambio de baterías de NIO.
Hace mucho que la marca de coches chinos optó por un camino que algunos intentaron y abandonaron o que directamente ni se plantearon: el modelo Battery-as-a-Service (BaaS), es decir, baterías como servicio, que no son propiedad del cliente.
Renault empezó con esta fórmula su andadura, cuando ofrecía las pilas tanto para comprar directa como pagando un alquiler mensual, pero finalmente abandonó la segunda vía.
Eso, a pesar de que es un formato que económicamente es mejor para el cliente en primer momento, ya que no tiene que realizar el desembolso correspondiente a la batería, que es la parte más cara del eléctrico, lo que podría animar a más conductores a dar el salto.
NIO arrancó con u visión en 2018 y no la ha abandonado desde entonces, evolucionando un ecosistema propio que ya va por su cuarta generación. La idea de la compañía asiática es sencilla: crear un sistema homogeneizado de baterías, así como una red de estaciones no de recarga, si no de intercambio de baterías completamente automatizadas.
El concepto ha sido muy similar desde el principio y la mayoría de los cambios que ha experimentado a lo largo de sus diversas entregas ha sido en términos de velocidad y eficiencia.
El conductor solo tiene que consultar en la aplicación de la marca qué estaciones cerca y ver si hay baterías disponibles, hace una reserva y conduce hasta ella. Una vez llega, solo tiene que llevar el coche al interior y, una vez colocado en su sitio, se baja del mismo.
En ese momento, la maquinaria abre la parte inferior del automóvil, extrae la batería y la reemplaza por otra que está plenamente cargada.
En su última generación, todo el proceso lleva únicamente 2 minutos y 24 segundos, un 22% más rápido que su predecesora. Se trata de un tiempo incomparable si se pone en perspectiva con lo que se tarda en recarga una pila incluso a las mayores potencias y velocidades actuales.
Además, las nuevas estaciones operan con 23 baterías a la vez, por lo que pueden realizar hasta 480 intercambios al día.
¿Qué fabricantes han optado por el intercambio de baterías?
NIO es el claro referente en este campo, Renault en parte lo secundó durante un tiempo y, en el pasado, empresas como Better Place también apostaron por esta fórmula, pero, ¿en la actualidad hay alguien más que emplee este formato?
En Estados Unidos opera Ample, pero el hecho de no ser una marca en sí con sus propios modelos dificulta el proceso, ya que no hay un procedimiento estandarizado para distintos fabricantes.
El ejemplo más interesante y funciona actualmente es el de Silence. La marca, que tiene tanto motocicletas como un coche (el S04), utiliza baterías cúbicas extraíbles, con asa y ruedas, que el conductor puede sacar para recargar donde le de la gana.
También está la opción de acudir a una estación e intercambiarla por otra que se encuentre allí y esté plenamente recargada, aunque se trata de un reemplazo manual, no uno automatizado como sí ocurre con NIO.
La firma china, por su parte, ha firmado acuerdos para expandir su tecnología a modelos de marcas como Geely, Cherry, FAW, GAC y Changan.
