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Un motero, a la cárcel por decir a unos policías que soplasen ‘su alcoholímetro’

Motorista, test de alcoholemia

Una de esas noticias más propias de El Mundo Today que ha pasado de verdad. Unos agentes le pidieron a un motorista que soplase el alcoholímetro y este no tuvo mejor idea que enseñar sus partes nobles y decirles: "Agentes, soplen aquí".

Un motero, a la cárcel por decir a unos policías que soplasen ‘su alcoholímetro’. No es ninguna invención, sino la realidad en sí misma. Ocurrió en el año 2015 cuando un motorista fue parado por una patrulla de la Policía Local de A Coruña al observar que presentaba más de un síntoma de que su nivel de borrachera era importante. 

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El motorista, al ver el peligro que se le venía encima, decidió darse a la fuga con su moto y seguir infringiendo la ley. Sobrepasó con margen el límite de velocidad -llegó a los 100 km/h en vía urbana-, se saltó algún que otro semáforo hasta que terminó en el suelo. Los agentes, en una actitud cortés, le ayudaron a levantarse y tras comprobar que no tenía ninguna herida de consideración, empezaron a conversar con él. 

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Lo primero que hicieron fue comunicarle que se acercaba un vehículo con alcoholímetro para realizar la correspondiente prueba de alcoholemia. Antes de de protagonizar su primera escena, se encaró con los agentes y les dijo lo siguiente: "Cuando salga, voy a por vosotros y os abro la cabeza". Después de esa salida de tono, le dijeron que soplase y este simplemente su puso la boquilla en la boca pero no sopló en ningún momento. 

Ante esta situación, los agentes le advirtieron que sino soplaba, sería multado. En lugar de tomárselo en serio nos ofreció otro 'momentazo' cuando se sacó sus genitales y les sugirió a los agentes que "soplasen aquí". Pese a semejante disparate, los policías mantuvieron la compostura y le explicaron que si seguía con esa actitud acabaría en el juzgado. ¿Sabéis lo que dijo nuestro protagonista?: "Entonces el juez también puede venir a soplar aquí". 

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El resultado: una condena de 9 meses de cárcel y 15 sin carnet de conducir. Al no tener antecedentes y ser una condena inferior a dos años, no entró en prisión. Pero no creáis que escarmentó, porque un mes después volvió a ser 'pillado' de la misma forma y volvió a recurrir a su alcoholímetro particular. 

Fuente: La Voz de Galicia y Motorpasión Moto

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