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La marca que ha dejado de fabricar coches eléctricos para producir mascarillas

Mascarillas BYD

En los próximos meses, cuando la crisis del coronavirus sea una pesadilla de la que hemos despertado, una marca será recordada como la que dejó de hacer coches eléctricos para fabricar mascarillas.

El titular nos lleva a China. Allí se encuentra la fábrica de BYD. Aunque en Europa no es todavía un nombre muy conocido, los expertos hablan de ella como la única marca preparada para hacer sombra a Tesla). Un dato: en 2018, matriculó 247.811 coches eléctricos, mientras que los de Palo alto se conformaron con 245.240 unidades.

BYD son las siglas de Build Your Dreams (construye tus sueños). La compañía se fundo en 1995, de la mano de Wang Chuan-Fu (todavía mayor accionista) y su idea era ser el mayor proveedor de baterías para teléfonos móviles, un negocio que empezaba a prosperar. En 2003, Chuan-Fu funda BYD Automobile, la división de la compañía centrada en la fabricación de coches. 

Tres años después, BYD presenta al mundo su primer coche eléctrico, el BYD F3 que no tardó en convertirse en uno de los modelos más vendidos en China. En 2015, la marca se convirtió en el mayor productor de vehículos enchufables del mundo (para entonces ya tenía a la venta hasta autobuses eléctricos). Todavía, mantiene el título.

Una fábrica de coches eléctricos dedicada a la producción de mascarillas

Hechas las presentaciones...

BYD es el fabricante que ha parado la producción de coches eléctricos para dedicar sus líneas de trabajo a la fabricación de mascarillas. También de geles desinfectantes, dos productos importantes y que empiezan a escasear en la lucha contra el coronavirus.

Mascarillas BYD

La compañía ha emitido un comunicado en el que informa de que le ha llevado dos semanas acondicionar su planta de coches para convertirla en una fábrica de productos sanitarios pero que ya tiene capacidad para producir hasta 5.000.000 de máscaras y 300.000 botellas de gel desinfectante por día. Eso equivale a una cuarta parte de la capacidad de producción total de China a principios de febrero

Para llegar a este punto, BYD ha contratado a más de 3.000 ingenieros "para la investigación, desarrollo, diseño y procesamiento". De esta forma han reducido los plazos de un trabajo que habría supuesto un mes, a tan solo siete días. "Una línea de producción de máscaras faciales de alta calidad requiere alrededor de 1.300 piezas para diversos engranajes, cadenas y rodillos, el 90% de las cuales son piezas de fabricación propia de BYD", explica Sherry Li, manager general de la marca.

BYD ha creado turnos de trabajo de 24 horas en los que los empleados se reparten en turnos diurnos y nocturnos. Su objetivo no es otro que tratar de "aliviar la grave escasez que ha afectado a los hospitales en toda China por el brote global de COVID-19".

 

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