La marca que dejará de fabricar coches diésel a principios de 2024

La primera de muchas.
La guerra contra el diésel ha sido manifiesta en los últimos años. Principalmente se ha llevado a cabo desde las instituciones, pero en términos generales (y como consecuencia de ello), la mayoría de los fabricantes ha ido marginando esta tecnología hasta hacer su presencia casi testimonial.
En 2024 habrá una marca concreta que irá un paso más allá y que ha anunciado que directamente dejará de fabricar coches diésel: Volvo.
La firma lo ha anunciado en la Climate Week NYC: “Dentro de unos meses, se habrá construido el último automóvil Volvo con motor diésel, lo que convertirá a Volvo Cars en uno de los primeros fabricantes de automóviles tradicionales en dar este paso”.
No es algo que sorprenda, puesto que la compañía sueca hace tiempo que anunció su completa transición hacia el coche eléctrico, estableciendo una hoja de ruta que se anticipa tanto a sus rivales como a los tiempos que ha ordenado la Unión Europea.
Según recoge Cinco Días, la marca ha indicado: “Nuestro objetivo para 2030 es vender únicamente coches eléctricos puros y, para 2040, ser una empresa neutra desde el punto de vista climático. Esta clara hoja de ruta hacia la electrificación total es uno de los planes de transformación más ambiciosos que haya puesto en marcha cualquier fabricante de automóviles tradicional”.
“Este hito llega tras nuestra decisión del pasado año de abandonar el desarrollo de nuevos motores de combustión. En noviembre de 2022, vendimos nuestra participación en Aurobay, la joint venture que albergaba todos nuestros activos en motores de combustión”, ha añadido.
“Ya no dedicaremos ni una sola corona de nuestro presupuesto de I+D al desarrollo de nuevos motores de combustión interna”, ha concluido.
¿Cuáles han sido los motivos para tomar la decisión? El fabricante ha aludido a las normativas de emisiones, a los cambios en la demanda del mercado y a su propio enfoque centrado en la electrificación.
Lo primero ya era sabido y lo segundo es una realidad apreciable en los datos: por ejemplo, en julio las ventas de coches diésel en Europa solo supusieron el 14,1% del total, cuando hace menos de una década eran más de la mitad de las matriculaciones.

