Madrid tiene 5.000 puntos de recarga menos que Cataluña: "Faltan electrolineras comunes en los barrios humildes"

La Comunidad de Madrid concentra más de un tercio de los coches eléctricos que hay en España, pero tiene casi 5.000 electrolineras menos que Cataluña.

La electromovilidad es algo más que vender muchos coches eléctricos. Para que la transición hacia una movilidad que sea más limpia y sin emisiones triunfe, es necesario que todas las partes (fabricantes, gobiernos y clientes) remen en la misma dirección. Las marcas están cumpliendo y los conductores están cada vez más abiertos a la compra de estos vehículos, pero las administraciones no parecen seguir el ritmo establecido.

La infraestructura de recarga parece preocupantemente alejada de una realidad que está superando a lo establecido. España se encuentra actualmente por debajo de la media europea tanto en el número de vehículos eléctricos que hay en el parque automotriz nacional, como las electrolineras operativas que prestan servicio a los usuarios de coches enchufables.

Más coches eléctricos en Madrid, pero con menos electrolineras que en Cataluña

Madrid cuenta con el 36% de vehículos eléctricos de batería que hay en circulación en España, mientras que Barcelona, la otra gran ciudad del país, acumula el 21,7%. Esto significa que uno de cada tres coches eléctricos del país se encuentra en la capital española. Sin embargo, Cataluña aventaja en casi 5.000 puntos de recarga a la Comunidad de Madrid.

En comparación con Cataluña, la Comunidad de Madrid tiene cerca de 7.000 puntos de recarga repartidos por todo su territorio. De ellos, solo 1.500 son de carga de alta velocidad. 

Si nos centramos en la capital, a cierre de 2024, solo había 184 electrolineras con capacidad de recarga pública. De todas ellas, solo 45 disponen de cargas muy rápidas, por encima de los 100 kW, mientras que estos lugares de carga para coches enchufables están disponibles en 67 de los 131 barrios en los que se divide la capital.

El distrito que presenta un menor número de puntos de recarga es el de Usera y Puente de Vallecas, con 3 cargadores en cada uno de ellos. Le siguen Moratalaz, Moncloa Aravaca y Caravanchel, con 4; Arganzuela con 5, Tetuán con 6, Latina y Hortaleza con 7, y los distritos de Barajas, Ciudad Lineal y San Blas Canillejas con 8 en cada uno de ellos.

Por el contrario, el distrito Centro acapara el mayor número de puntos de recarga, con 17, seguido de Fuencarral-El Pardo, Salamanca y Villa de Vallecas (16 en cada uno); Vicálvaro (12), Chamartín (11), Retiro y Villaverde (10 en cada uno), y Chamberí (9).

“Es un listado muy duro. Están dejando sin potencia ni acceso a millones de personas, que son las más interesadas en vehículos económicos”, explica Álvaro Sauras, vicepresidente de la Asociación de Usuarios de Vehículos Eléctricos (AUVE), en declaraciones recogidas por el diario El Mundo

Por su parte, Carlos Vázquez, de Qwello en España, señala que “si todo sigue así, la electromovilidad será siempre un negocio de ricos, que son los que compran vehículos eléctricos hoy en día. Es obvio que la clase media y baja no se compre un coche eléctrico y diga que no hay cargadores suficientes para ellos. Quien lucha por alimentar a sus hijos no piensa en electromovilidad”.

El acceso a cargadores para usuarios que no tienen garaje en casa

Según el vicepresidente de AUVE, una de las razones que frenan el despegue de las ventas de coches eléctricos en Madrid tiene que ver con que el 70% de los vehículos duermen en la calle, sin acceso a un enchufe. “En la capital, aproximadamente una de cada cuatro personas tiene un garaje en un gran núcleo urbano”.

Sin embargo, del resto parece haberse olvidado el Ayuntamiento de Madrid, que ha diseñado plazas de aparcamiento de todo tipo, pero ninguno para cargar el coche eléctrico. No se trata de lugares donde estar unas horas mientras se llena la batería, sino de espacios donde se puede dejar el coche toda la noche mientras se carga, un lugar para los usuarios que no tienen garaje en su casa.

Por otro lado, tal y como explica Félix García, de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (ANFAC), la lentitud en la puesta en servicio de estas estaciones de carga pública también afecta negativamente a la electromovilidad en Madrid.

“Se puede legar a tardar más de un año en tener operativa una electrolinera de alta potencia”, señala García, que insta a las administraciones a “agilizar los tiempos y trámites desde que se instala un punto hasta que está operativo, que como mucho deberían ser varias semanas”.

Para Carlos Vázquez, otro de los problemas “está en los puntos de recarga urbanos”. Según señala el de Qwello, “no hay suficientes en barrios humildes”, asegurando que “tendría que haber cargadores para vehículos eléctricos casi como farolas”.

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Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España