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El Isuzu D-MAX AT35 es el más extremo de la familia

Alex Morán

Desarrollado junto a Arctic Trucks, tiene una estética más agresiva además de mayor distancia libre al suelo para enfrentarse a cualquier terreno.

El Isuzu D-MAX es un pick-up solvente, pero la marca siempre gusta de lanzar al mercado una versión más extrema y capaz, para la que cuenta siempre con la ayuda de Arctic Trucks, especialistas en 4x4 de gran renombre en las regiones escandinavas. Como en anteriores ocasiones, el resultado ha sido el Isuzu D-MAX AT35, una variante de carácter off-road todavía más marcado que se desarrolla sobre la base del modelo convencional.

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Ya desde un primer vistazo queda claro que estamos ante un D-MAX diferente: los pasos de rueda han sido ensanchados, las llantas de 17 pulgadas son negras de serie y van envueltas en neumáticos de 35 pulgadas, la caja de carga cuenta con un amortiguador, los cristales están tintados y la carrocería está disponible en Splash White, Cosmic Black, Obsidian Grey, Venetian Red, Tundra Green, Titanium Silver y Nautilus Blue. El interior también recibe detalles distintivos tales como los umbrales de las puertas y las alfombrillas específicas, así como los logos en el cuadro de instrumentos y los reposacabezas.

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Pero si destaca es por su mayor capacidad fuera de pista, algo que consigue gracias a una suspensión elevada 20 milímetros y a un conjunto que sube un total de 30 milímetros. A ello se suma el motor 1.9 turbodiésel de 164 CV y 320 Nm de par que, asociado a un cambio manual o automático, permite una carga máxima de una tonelada y puede remolcar hasta 3,5 toneladas.

Esta versión está basada en el nivel de equipamiento Utah, por lo quesu dotación está formada por el acceso y arranque sin llave, el sistema de navegación, la pantalla táctil multifunción de siete pulgadas, la radio digital y la compatibilidad tanto con Android Auto como con Apple CarPlay.

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Redactor

Crecí viendo deportivos japoneses en los 90, los echo de menos y me decanto por los import nipones. El Nissan Fairlady Z 432 es mi amor platónico.