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La increíble historia del motor rotativo de Mazda

motor rotativo de Mazda

Cuando hablas de Mazda hay tres conceptos que la marca japonesa siempre destaca: el placer de conducción, el diseño y su motor rotativo. Y hoy toca hablar de este último y de su increíble historia

¿Cómo empieza todo? En los años 60, Mazda se encontraba en una encrucijada, ya que el gobierno japonés estaba reestructurando la industria automovilística nacional. El presidente de de la fábrica, Tsuneji Matsuda, no estaba dispuesto a que la compañía fuera absorbida y en 1961 firmó un acuerdo con la firma alemana NSU para desarrollar el motor rotativo. ¡Ya estaba la historia en marcha! 

VÍDEO: Así es un motor rotativo con los Mazda que lo montaron

Pero no fue nada fácil: el motor en sí, presentaba muchas complicaciones: sus vibraciones causaban un desgaste anormal, las fugas de combustible causaban nubes de humo blanquecino y la entrega de par a bajas revoluciones era muy mejorables.

Pero a cada problema encontraron una solución: los 47 ingenieros de Mazda se pusieron manos a la obra. Este gran esfuerzo se plasmó finalmente en el Mazda Cosmo Sport de 1967, que fue el primer coche de producción en serie que montó un motor de dos rotores.

El deportivo por antonomasia con motor rotativo: el Mazda RX-7

Este modelo fue el precursor de una saga de modelos legendarios, entre los cuales destaca uno que consiguió que los deportivos compactos con motor rotativo se hicieran un hueco entre los amantes de los coches: el Mazda RX-7. 

Desde el principio, el rugido del Mazda RX-7 revolucionó carreras dentro y fuera de Europa. El RX-7 ganó en 1980 y 1981 el British Saloon Car Championship en la categoría de 1600 a 2300 cc. También en 1981, demostró su fiabilidad cruzando en primera posición ante la bandera a cuadros de las 24 Horas de Spa. 

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Esta amplia experiencia del Mazda RX-7 adquirida en el mundo de la competición se trasladó al Mazda 787B de 710 CV, el coche que hizo tambalearse al establishment de los motores de competición de pistones en 1991, cuando ganó las 24 Horas de Le Mans. Sigue siendo el único coche sin motor de pistones que las ha ganado.

La crisis del petróleo de 1973-74 acabó con este esplendor: los motores vivaces pero sedientos  tuvieron que ceder el paso a unidades con consumos mucho más ajustados. Mazda dejó de montar motores rotativos casi por completo. Pero no se rindieron.

Mazda 787B

Yamamoto, que había liderado al equipo de ingenieros que, en los sesenta, desarrollaron los primeros motores rotativos, acometió una revisión en profundidad del motor 12A y consiguió reducir significativamente su consumo de combustible. 

Entre otras medidas, su equipo adoptó unas juntas apicales más duraderas y mejoró la lubricación. El Mazda RX-7 de segunda generación (“FC”) se introdujo en 1985 e incorporó una serie de mejoras, como el DTSS (sistema de suspensión con alineación dinámica) y un turbocompresor. Sí, porque la sobrealimentación se adaptaba muy bien a los motores rotativos.

Mazda RX-8

La tercera y última generación (“FD”), que llegó en 1992 llegó con un nuevo turbocompresor secuencial doble que elevó la potencia del último motor 13B hasta los 239 CV, en su versión europea. Los entusiastas decían que era el RX-7 con mejor maniobrabilidad que se había construido. 

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El año 2002 supuso el final de uno de los deportivos más excepcionales de la historia. Entre 1978 y 2002, Mazda fabricó un total de 811.634 unidades, de lejos, la cifra más grande para cualquier modelo rotativo. 

El espíritu del Mazda RX-7 siguió vivo. Primero, en el Mazda RX-8, que siguió su estela en 2003, y después poniendo las bases de numerosas innovaciones técnicas que fueron llegando. Quizá entre las llamativas hay que destacar los modelos Mazda con motor rotativo de hidrógeno, como el RX-8 Hydrogen RE, que podía funcionar con hidrógeno o gasolina, y el Mazda Premacy Hydrogen RE Hybrid, un minimonovolumen con un motor eléctrico y un motor rotativo de hidrógeno con sistema de combustible dual. Por último, la marca desarrolló un prototipo eléctrico del Mazda2 equipado con un pequeño motor rotativo de un solo rotor para aumentar la autonomía. Es probable que se monte un sistema similar en el Mazda MX-30, un novedoso SUV totalmente eléctrico que llegará a los concesionarios este año.

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