La IA toma el control de las multas, así empieza a ser una pesadilla para muchos conductores de Barcelona

El Ayuntamiento de Barcelona, en colaboración con Transports Metropolitans de Barcelona, conocida como TMB, y Fira de Barcelona, ha lanzado una innovadora prueba piloto.
La IA toma el control de las multas, así empieza a ser una pesadilla para muchos conductores de Barcelona. Y es que, el Ayuntamiento de Barcelona, en colaboración con Transports Metropolitans de Barcelona, conocida como TMB, y Fira de Barcelona, ha lanzado una innovadora prueba piloto.
Esta prueba transforma cuatro autobuses urbanos en auténticos “espías rodantes”, pues van equipados con inteligencia artificial. Su labor es la de vigilar y detectar infracciones de tráfico relacionadas con el carril bus. Y solo en un mes, el sistema ha generado alrededor de 2.500 infracciones potenciales.
Esto revela hasta qué punto este tipo de tecnología puede multiplicar la detección de conductas indebidas. Desde febrero, los autobuses de las líneas H12 y D20 circulan con dos cámaras instaladas en su parte delantera, las que serían causantes de esta ola de detección de conductas indebidas, como las hemos mencionado.

Y los sistemas no se limitan a grabar imágenes. Los mismos están conectados mediante 5G y emplean visión por ordenador para identificar matrículas que invaden el carril bus. Igualmente, detectan coches que estacionan en paradas reservadas. Lo mejor: el software es capaz de distinguir entre vehículos autorizados.
Puedes saber si son taxis o emergencias, y unidades privadas o de carga que obstaculizan el paso. Esta tecnología está desarrollada por la empresa estadounidense Hayden AI. La misma es capaz de capturar y procesa datos en tiempo real, de las que se extraen solo las que podrían constituir infracción.
Las mismas tienen ubicaciones, tipo de vehículo, maniobra, etc. Las autoridades afirman que el objetivo es mejorar la fluidez de la red de autobuses, detectando los puntos críticos donde más se interrumpe la circulación. Y claro, los resultados de solo cuatro unidades equipadas con esta tecnología son demoledores.
Unas 2.500 "infracciones hipotéticas" durante un mes, lo que significa una media de 80 eventos detectados al día. Y teniendo en cuenta que hasta ahora, sólo un vehículo clásico de la flota TMB detecta manualmente las infracciones, y tramita unas 1.500 multas al mes…
El sistema de IA supone un incremento del 67% en capacidad de detección, solo con un 0,4% del total de la flota. Hablamos de 4 de más de 1.000 autobuses. Eso sí, los conductores aún pueden respirar tranquilos. Los mismos no reciben multas automáticas: las matrículas detectadas aparecen difuminadas.
Antes de iniciar cualquier expediente sancionador, un operario realiza una supervisión final. Solo las infracciones verificadas por un humano pueden derivar posteriormente en una sanción. Esta sanción tiene un importe que oscila entre 60 y 200 euros, dependiendo de la gravedad.

De aprobarse definitivamente, el sistema podría emitir sanciones de forma automatizada, pero siempre bajo supervisión humana al final del proceso. La misma tecnología ya se ha puesto en marcha en ciudades como Nueva York, donde su despliegue ha sido mucho mayor.
En esta ciudad, más de 1.000 autobuses están equipados con cámaras IA desde agosto pasado. El resultado es brutal. Hablamos de unas 293.000 multas en solo tres meses, recaudando casi 21 millones de dólares. Eso sí, la experiencia ha generado mucha controversia.
Se identificaron errores en las bases cartográficas, lo que provocó unas 4.000 multas injustas. Los conductores afectados recibieron la devolución de sus pagos. Igualmente, las autoridades tuvieron que refinar la configuración del sistema, lo que evidencia que la automatización total no está exenta de fallos.

Para ello, el control humano sigue siendo clave. Las autoridades de transporte de EE. UU. aseguran que la implantación de sistemas de IA ha tenido un impacto positivo en la velocidad media de los trayectos, pues se ha concluido que ha habido un aumento del 5% en este apartado, y en la reducción de accidentes con un 20 % menos.
Y la normativa también pondrá problemas. En Europa, la normativa exige que las imágenes se difuminen y sean anónimas para evitar vulneraciones de privacidad. Aún le queda camino a esta tecnología para su aprobación final, que dependerá de muchos factores.
Por supuesto, no estará exenta de polémica, viendo los conductores con recelo estos sistemas de detección, capaces de sustituir la parte humana y con capacidad de multiplicar de forma exponencial las denuncias. Habrá que seguir bien de cerca la evolución de la tecnología y su implementación final.