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Noticia

El Ford Mustang Shelby GT500 se enfrenta al original en una ‘drag race’

Ford Mustang Shelby GT500
El nieto se pasa con el abuelo.

Habréis oído en muchísimas ocasiones aquello de que el tiempo no pasa en balde. Es una verdad como un templo: todos envejecemos, las tecnología avanzada, las mentalidades también (o al menos deberían)… y el mundo del motor no es ninguna excepción. 50 años son muchos, y en la industria automotriz, todavía más, y si no que se lo digan al Ford Mustang Shelby GT500 actual cuando mira al original a la cara.

Algo más de medio siglo separa a ambos muscle cars, un periodo demasiado largo y en el que la evolución ha sido tal que es imposible que no haya una diferencia abismal entre ellos:

El Shelby GT500 del 67 es un modelo icónico que cualquier amante de los coches querría poseer, la versión de altas prestaciones del Ford Mustang de la época, con un precio bastante mayor (4.200 dólares por los 2.500 del modelo base) y un motor 7.0 V8 que entregaba 355 CV de potencia.

Las franjas pintadas del Shelby GT500 cuestan 10.000 dólares

Esto hacía que fuera un vehículo, además de estiloso, deportivo y muy rápido: armado con una caja de cambios automática de tres velocidades era capaz de hacer el cuarto de milla en unos 14 o 15 segundos, una cifra bastante respetable.

Sin embargo, se queda muy corta si la comparamos con la actual bestia de Ford: devora el sprint del cuarto de milla en menos de 11 segundos y apenas necesita 3,5 para pasar de 0 a 100 km/h, todo ello gracias a su mastodóntico bloque 5.2 V8 sobrealimentado con 760 CV (es el modelo de calle de la marca más potente de su historia) y a su avanzadísima caja de cambios automática de 7 velocidades y doble embrague que cambia de marcha en apenas 80 milisegundos.

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