Un experto en chapa y pintura dice lo que nunca hace al lavar un coche

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Dos expertos y profesionales del mundo del motor explican cómo se debe lavar un coche de forma correcta, de tal manera que no perjudique a la carrocería.
Estacionar el coche en cualquier lugar puede convertirse en un riesgo, ya que un descuido de otro conductor podría terminar en rayones, abolladuras o golpes que, en el peor de los casos, te obligarían a llevar el vehículo a un taller de chapa y pintura.
De hecho, este tipo de reparaciones son las más habituales en estos establecimientos. “Lo más habitual son los ‘bollitos’ en las defensas, que suelen requieren desmontaje, un poco de reparación y aplicación de pintura”, explica Juan Manuel Aguilar (Cádiz, 1993) al diario La Vanguardia.
Aguilar aprendió el oficio de chapista de su padre, y actualmente dirige su propio taller, Garage JMA. Por otro lado, el pintor Jesús García (Ponferrada, 1989) menciona que los choques contra las columnas de los aparcamientos, causados por prisas o pequeños despistes, son otro problema frecuente entre sus clientes.
“La mayoría vienen frustrados, porque no saben si se puede reparar o si hay que sustituir las piezas, pero la verdad es que esto tiene fácil solución y es lo mínimo que te puede pasar con el coche”, afirma el dueño de Colorbox Ponfe, con más de 15 años de experiencia en el sector.

Ambos profesionales coinciden en que las reparaciones más costosas son las derivadas de golpes frontales, aunque a primera vista no parezcan tan graves. “Los coches de ahora son todo plástico y todo vuelve al sitio, pero cuando empezamos a desmontar vemos que por dentro muchas de las piezas están rotas”, cuenta Aguilar.
En estas colisiones se destrozan algunos de los elementos más caros de los vehículos, como “sensores, faros de xenón, defensas, frentes, radiadores e incluso piezas mecánicas del motor”, añade. Esto, unido a las numerosas horas de trabajo y pintura, eleva considerablemente el coste total de la reparación.
Más allá de los accidentes, estos expertos concluyen que, en general, no solemos ser cuidadosos con la carrocería de nuestros coches. Sin embargo, el poder adquisitivo influye en el trato que le damos a nuestro vehículo.
“En áreas adineradas, los coches suelen estar más separados o cuentan con aparcamiento privado, mientras que la gente común aparca los coches muy cerca unos de otros”, observa Juan Manuel. Como solución, el chapista sugiere el uso de “gomitas que se colocan en el borde de las puertas para evitar golpear o ser golpeado por el coche de al lado”.
Un incorrecto lavado de tu coche afecta a la carrocería
La forma en que lavamos el coche también afecta el estado de la carrocería. “El principal enemigo son los autolavados con rodillos, que rayan nuestro coche completamente y, si la pintura es oscura, las marcas se notan todavía más”, asegura.
Este problema afecta tanto a los cepillos de cerdas como a los de gomaespuma, que, aunque son menos agresivos, “al final la pintura se vuelve mate y le salen microarañazos que la exponen mucho más a la acción del sol”, opina Aguilar.
Además, no todos los productos son adecuados para limpiar la pintura. Una buena forma de prevenir arañazos es aplicar cera de carnaúba sobre la carrocería, un producto accesible que, según Aguilar, crea una capa protectora que dura entre dos y tres meses.
Asimismo, “no vale una bayeta que tengamos por casa, hay que utilizar paños de microfibra, que podemos llevar siempre en el coche”, añade. Otro consejo, aunque sea obvio, es usar el limpiacristales solo en los vidrios: “traen unas partículas que arañan la carrocería”.
En cuanto a los coches ya reparados, “acercar demasiado la lanza de presión a un coche repintado puede desprender la pintura de las piezas o incluso el barniz de los faros”, advierte el pintor de Ponferrada. En su lugar, recomienda “aplicar el desengrasante adecuado, frotar con una esponja y mantener la lanza a una distancia prudente”, concluye.


