En Estados Unidos tienen una seria preocupación: los puentes de acero. Una cuarta parte podría caerse en un par de décadas

En Estados Unidos están preocupados por sus puentes de acero. Varios estudios recientes apuntan a que podrían derrumbarse en los próximos 25 años y el principal causante de este potencial riesgo de colapso es el cambio climático.

Los cambios en la movilidad conllevan también cambios en las infraestructuras. Es el caso, por ejemplo, de los aparcamientos públicos. Muchos de los que se construyeron hace décadas hoy presentan plazas de estacionamiento pequeñas para las medidas de los coches modernos, por no hablar que algunos se podrían ver comprometidos por el exceso de peso de los mismos.

Algo parecido a esto están experimentando en Estados Unidos, aunque en realidad no tiene nada que ver con el tamaño ni el peso de los coches nuevos. Varios estudios recientes confirman que los puentes de acero podrían caerse en un par de décadas por algo tan extendido como el cambio climático.

Según estos estudios realizados en los últimos años, una cuarta parte de los puentes que hay en Estados Unidos podrían derrumbarse en un plazo de 25 años. Los informes se centran en los puentes fabricados en acero, muchos de los cuales se construyeron hace más de 50 años y están sufriendo los efectos del clima extremo.

Tanto las fuertes lluvias que pueden arrastrar los cimientos de los puentes como las altas temperaturas que se están registrando en los últimos años afectan negativamente a estas estructuras.

Estados Unidos tiene un problema con el calor, las fuertes lluvias y sus puentes de acero

En el caso de las elevadas temperaturas, los registros apuntaron a que el año 2023 fue el más caluroso de la serie histórica iniciada en 1850. Y esto para los puentes puede ser catastrófico, ya que el calor provoca que el acero se expanda, causando estragos en las juntas y dañando el hormigón.

“Tenemos una crisis de puentes que está específicamente vinculada a fenómenos meteorológicos extremos”, dijo Paul Chinowsky, profesor de ingeniería civil de la Universidad de Colorado, a The New York Times. “Estas no son cosas que ocurrirían en circunstancias climáticas normales. No son cosas que hayamos visto nunca a este ritmo”.

Una prueba que demuestra que Estados Unidos tiene una seria preocupación es un informe llevado a cabo en los últimos dos años en Vermont, en cual se demuestra que hasta 100 puentes resultaron dañados por el calor y las fuertes lluvias.

Por otro lado, las tareas de reconstrucción de los puentes afectados por el cambio climático no se centran únicamente en reemplazar las piezas y componentes afectados por el calor y las fuertes lluvias. Los ingenieros están rediseñando los cimientos y empleando materiales más robustos que garanticen que estas estructuras soportarán las condiciones del clima extremo.

A esto debemos añadir, como he mencionado al principio de este artículo, que los coches son cada vez más grandes y pesados, y que éstos deben circular por puentes y hacer uso de estructuras viales que fueron diseñadas y construidas hace décadas, cuando los vehículos no tenían estas cotas y, además, no había un volumen tan elevado de tráfico.

Esto, potenciado principalmente por los coches eléctricos y los cada vez más voluminosos SUV, podría acelerar el deterioro de puentes y aparcamientos públicos, convirtiéndolos en potenciales trampas que corren el riesgo de derrumbarse en los próximos años.

Otros artículos interesantes:

Más información sobre:

Ver sus artículos

Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España