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España se queda sin otra fábrica de coches nueva en la guerra de aranceles al coche chino

BYD

Turquía se apunta un tanto.

El pasado 4 de julio entraron en vigor, aunque de forma todavía preliminar, los aranceles de la Unión Europea a los coches eléctricos fabricados en China. Los impuestos son realmente elevados, lo que va a lastrar mucho el precio de los cero emisiones procedentes de aquel país, que en muchas ocasiones es uno de sus principales argumentos de venta.

En esta tesitura, y a la espera de que los aranceles se establezcan o no de manera definitiva, algo que se resolverá en noviembre, hay ciertas “artimañas” para poder librarse de ellos. La más obvia, aunque implica una gran inversión, es la de establecer una fábrica dentro de las fronteras europeas.

Con esto en mente, los países europeos tienen la oportunidad de acoger plantas de esos fabricantes, lo que supondría una importante inyección económica y la creación de puestos de trabajo.

La primera compañía que ha llevado a cabo el movimiento ha sido BYD, quien ha elegido Turquía para establecer su nueva fábrica. Aunque no está dentro de Europa como tal, el acuerdo de libre comercio entre el país y la UE hace que a efectos prácticos se libre de cualquier tipo de arancel.

 

La marca ha confirmado que realizará una inversión de 1.000 millones de dólares, que al cambio actual suponen unos 923 millones de euros, con los que no solo construirá una fábrica, si no que también levantará un centro de investigación y desarrollo de la movilidad. El complejo se situará en Manisa.

Además de eso, se prevé que la instalación cree 5.000 puestos de trabajo.

Se espera que esté preparada para iniciar su producción para finales de 2026 y tendrá una capacidad de fabricación de 150.000 unidades, con la que debería poder surtir la demanda de vehículos procedentes de todos los países europeos.

Esto será posible, también, porque no es la única planta con la que contará para tal fin. A finales del año pasado confirmó la creación de otra fábrica, que estará situada en Szeged, al sureste de Hungría, y que también estará operativa para finales de 2026. Por ahora no se ha confirmado cuál será su capacidad de producción.

Por el momento España se ha quedado sin la fábrica, pero está dentro de las localizaciones que BYD sopesa para abrir nuevas plantas y es que la firma china podría seguir creado fábricas en otros países europeos.

Con el movimiento en Turquía la marca puede apuntarse un tanto importante, ya que solventa el problema de los aranceles sin meterse en las condiciones propias de producir en territorio europeo.

Por una parte, los coches que produzca allí se librarán del impuesto del 27,6% que tendrán que pagar las unidades que lleguen desde China. Sin embargo, al producir en Turquía, disfrutará de unos costes de mano de obra menores a los que tendría de hacerlo en países dentro de la Unión Europea.

Por último, la proximidad geográfica también servirá para abaratar los costes de transporte de los vehículos. Recordemos que la firma ya ha ampliado su gama, que hasta ahora estaba formada solo por coches eléctricos, pero que ahora también tiene su primer híbrido enchufable.

Fuente: El Economista

Etiquetas: Coches chinos

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