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Compra un Mercedes de 1,3 millones de km... ¡Y lo usa a diario!

Mercedes de 1,3 millones de kilómetros

¿Obsolescencia? Eso antes no existía.

El alemán Marco Bialk ha comprado un taxi con 1,3 millones de kilómetros (incluido el anuncio de un restaurante chino en las puertas). El Mercedes 200 D (W124) rodó por primera vez el 27 de octubre de 1989. Mercedes lo acababa de presentar en el Salón de Frankfurt de ese mismo año. Te contamos la historia: Compra un Mercedes de 1,3 millones de km... ¡Y lo usa a diario!

Los expertos en Mercedes lo llaman "el tablón Sacco", por el antiguo jefe de Diseño de Mercedes, Bruno Sacco, que hoy tiene 84 años. En el 200 D nunca se sentó un conductor descuidado, sino siempre el taxista Wolfgang O, que lo compró en enero de 1993, usado, cuando era joven. Acababa de estudiar mecánica y automoción y era, en definitiva, un apasionado de los coches.

De modo que estuvo atento a algunos detalles como, entre otros, los tapizados azules de los asientos, que renovó en un guarnicionero cuando su aspecto empezó a mermar. Cada 10.000 kilómetros, Wolfgang O. llevaba a su taxi a mantenimiento. El motor original diésel de 75 CV aguantó hasta un poco más del millón de kilómetros.

Casi intacto

Desde entonces, el 200 monta uno de 72 CV, del Mercedes 190 D. La caja de cambios automática de cuatro relaciones lleva a bordo desde 1990: Mercedes la cambió por una disfunción a los 15.181 kilómetros, dentro de garantía. Todos los años, el Mercedes se ha aparcado en la calle. Y aun así, solo presentaba algunos brotes de óxido, en la parte superior de la carrocería, más que justificados. Sí que abundaba la corrosión en los bajos, que se habían vuelto porosos.

VÍDEO: Hablando de clásicos de esa época... ¡Están baratísimos!

De modo que Bialk, que ha compró el taxi por 300 euros, ha invertido después 1.700 euros en labores de soldadura. Sigue siendo una buena jugada: el coche circula sin inmutarse. El interior pertenece a esa época en que un Mercedes parecía fabricar sus coches a prueba de guerras nucleares. Su señorial salpicadero no está como el primer día, pero sigue siendo elegante. Y todo está en su sitio. Nada cruje apenas. El salpicadero aparenta la robustez de un tablao flamenco. Podrías zapatear encima sin miedo a que se desmorone.

Al dueño anterior, que ahora tiene 82 años, le pareció una locura que Bialk quisiera comprar su diésel ancestral. Pero es que para Bialk, este coche es un "testimonio cultural". De momento, lo usa a diario con orgullo. ¿A por los dos millones de kilómetros?

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