Christian von Koenigsegg crea hiperdeportivos de 2.300 CV, pero él se mueve en este utilitario con motor de tres cilindros

El fundador y CEO de Koenigsegg, Christian von Koenigsegg, tiene a su disposición hiperdeportivos salvajes, pero conduce un Toyota GR Yaris.
Suele decirse aquello de “en casa del herrero, cuchillo de palo”. La cuestión es que si en vez de herrero eres fundador y CEO de una marca de coches como Koenigsegg, cualquier cosa que no sea un hiperdeportivo de 2.000 CV puede considerarse con un cuchillo de palo. Es por eso que sorprende que Christian von Koenigsegg tenga como “daily” un utilitario con motor de tres cilindros.
De hecho, ha dejado claro en varias ocasiones que le encanta, la última de ellas en un evento reciente al que acudió el usuario de Instagram @nikolaiiaksenov, con más de 300.000 seguidores, quien creyó que sería gracioso preguntar a von Koenigsegg por su propio su GR Corolla, un coche deportivo, pero tremendamente humilde si se compara con los vehículos de su marca.
Sin embargo, la conversación reveló algo aún más interesante: el fundador de Koenigsegg no tiene un GR Corolla, sino un Toyota GR Yaris, del que se declaró ser un entusiasta absoluto.
Al ver el Corolla, comentó: “Sí, se parece a mi GR Yaris. Yo tengo el pequeño, que es un pequeño cohete divertido con alma de coche de rallyes con el que arrasar en carreteras pequeñas. Es un coche que me encanta, tiene un motor de tres cilindros y a mí me encantan los motores de tres cilindros. Le daría probablemente un 9 [sobre 10]”.
Cuando le preguntó qué lo motivó a comprarse un GR Yaris, no dudó, puesto que, al probarlo, afirma que “me fascinó el motor, porque nosotros también hacemos motores de tres cilindros extremos. Entonces, conduje uno y pensé ‘¡guau! Esto es realmente interesante’”.
En el vídeo se puede ver cómo le gusta hablar del coche, puesto que continuó explicando su admiración por el modelo: “Tienes una distancia entre ejes bastante grande en un coche pequeño, así que es más estable de lo que parece. Y, aunque no tenga reparto de par, cuenta con un sistema de tracción a las cuatro ruedas muy avanzado. Hay una gran cantidad de tecnología metida dentro de este pequeño coche”.
El resumen es el que cualquier podría imaginarse, especialmente si ha tenido la oportunidad de ponerse a los mandos del Toyota: “Es súper divertido de conducir. Es una experiencia del estilo de la vieja escuela. Además, yo lo tengo manual”, sentencia.
Un coche para presumir que nada tiene que ver con los Koenigsegg
No es la primera vez que se sabe del GR Yaris de von Koenigsegg. Él mismo lo ha mostrado en su cuenta de Instagram, en un vídeo donde se le ve llegando a la sede de su compañía al volante del pequeño deportivo japonés, una imagen divertida que en otros casos podría considerarse incluso un sacrilegio.
Su ejemplar está pintado en negro y corresponde al modelo post-restyling, lo que significa que su motor tricilíndrico alcanza los 276 CV. En su caso, no optó por la nueva caja automática introducida en esta actualización, sino por la tradicional transmisión manual de seis marchas, algo lógico teniendo en cuenta que es un petrol-head, combinada con el sistema de tracción integral GR-Four y diferenciales tipo Torsen.
Gracias a esta configuración, el coche es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en solo 5,2 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 230 km/h, mejorando así las cifras del modelo original, que con “solo” 261 CV necesitaba 5,5 segundos para el mismo sprint.
El rendimiento del motor de tres cilindros del Toyota es sobresaliente, pero palidece si se compara con lo que hace Koenigsegg con el suyo, el denominado como TFG por ‘Tiny Friendly Giant’, es decir, ‘Pequeño gigante amistoso’.
El propio nombre deja ver por dónde van los derroteros, aunque a primera vista, no parece nada descomunal: se trata de un motor de tres cilindros con una cilindrada de solo dos litros y un peso en seco de apenas 70 kg. Sin embargo, lo impresionante es que este bloque puede desarrollar 600 CV de potencia, cifras que son una locura.
Alcanza esta potencia a 7.500 rpm y entrega un par máximo de 600 Nm entre las 2.000 y las 7.000 rpm, con una línea roja situada en las 8.500 rpm. ¿Cómo lo consigue?
Para empezar, cuenta con dos turbocompresores que trabajan en paralelo, cada uno conectado con válvulas de escape distintas. A bajas exigencias del motor, solo uno entra en funcionamiento, lo que ayuda a conservar una mayor presión de los gases. Cuando se incrementa la carga, se activa una segunda válvula y se aumenta la presión de soplado.
Además, incorpora la innovadora tecnología Freevalve, que prescinde de los árboles de levas convencionales. En su lugar, utiliza actuadores electroneumáticos que controlan de forma individual cada válvula, lo que permite una gestión mucho más precisa. La guinda la pone que puede funcionar tanto con gasolina estándar como con etanol E85.

