En China han tomado medidas drásticas con los coches eléctricos: prohíben la entrada en parkings subterráneos tras una oleada de incendios

La alarma causada por los incendios de los coches eléctricos ha llevado a que en algunos lugares de China les prohíban la entrada a los aparcamientos.
Los incendios de coches eléctricos se han convertido en una fuente de preocupación importante. No son muy habituales, pero cuando uno tiene lugar las consecuencias son muy graves, algo que está llevando a tomar medidas algo drásticas en su contra: en China han prohibido su entrada en los parkings subterráneos.
No es una medida que se haya tomado de repente y es que a lo largo de todo el año pasado, varias ciudades fueron incorporando esta medida de manera paulatina, como recoge Radio Free Asia.
Fueron distintos los casos de aparente combustión espontánea, que derivaron en incendios difíciles de extinguir, los que han llevado a la adopción de esta restricción en tanto en edificios privados, como en hoteles y otros lugares.
Según se recoge en varios medios, a lo largo de 2024 hubo épocas en la que hubo una concentración de fuegos inusualmente alta, como fue el caso de Hangzhou, donde en apenas una semana a principios de mayo se registraron 11 casos.
Como consecuencia, un hotel de cinco estrellas del lugar optó por vetar la entrada de modelos de batería en su aparcamiento subterráneo.
Cuando los medios locales preguntaron al gerente del mismo por la decisión, explicó que “debido a las características de los incendios de vehículos eléctricos y a la capacidad de extinción de incendios de nuestro hotel, creemos que es más seguro no permitir su entrada al garaje subterráneo”.
Fue en septiembre cuando la usuaria de ‘X’ (antes conocido como Twitter) @whyyoutouzhele hizo una publicación en la que explicaba que “Los hoteles y otros edificios en Hangzhou, Ningbo, Xiaoshan y otros lugares de Zhejiang han prohibido que los vehículos eléctricos entren en los garajes subterráneos por razones de seguridad, lo que ha provocado acalorados debates”.
Lo acompañaba de varios documentos gráficos, entre ellos un aviso en el edificio Huigang en el que se mostraba como se desviaba a los coches eléctricos a un aparcamiento específico con más espacio por cuestiones de seguridad.
El mismo mes otro hotel de cinco estrellas, éste ubicado en Xiaoshan, también tomó la decisión se llevar a los coches eléctricos a aparcamientos al aire libre, donde hay más espacio y se considera que su incendio debería causar menos problemas, así como donde los bomberos tienen más facilidades para llevar a cabo su labor.
RFA ha hablado sobre la polémica con algunos ciudadanos de dichos lugares.
Un conductor de Xiaoshan, apellidado Zhu, comentó que “las bicicletas eléctricas se incendian muy rápidamente. Vimos un informe sobre una persona que llevó una batería de iones de litio en un ascensor y esta se incendió espontáneamente, quemándole el 90% del cuerpo”.
También recoge el testimonio de Xu Gang, un mecánico que trabaja en un un taller de reparación de Hangzhou: “Hemos visto muchos casos de vehículos eléctricos que se incendiaron espontáneamente o provocaron grandes incendios en colisiones y accidentes. Muchos aparcamientos subterráneos están diseñados con techos bajos, lo que significa que los camiones de bomberos no pueden entrar”.
Qué hay de verdad sobre los incendios de los coches eléctricos
Los casos de incendios de coches eléctricos que han tenido lugar desde que estos vehículos han comenzado a popularizarse han generado mucha polémica, así como mucho humo (literal y figuradamente), lo que lleva a error y confunde a la gente.
Lo primero que hay que tener en cuenta es que es mucho menos probable que un coche eléctrico se incendie que lo haga uno de combustión. Se calcula que, por cada 100.000 vehículos, solo se producen 25 fuegos en EV, mientras que los de modelos de gasolina y diésel superan los 1.500 y los de los híbridos rozan los 3.500.
Eso sí, si un incendio de un eléctrico tiene lugar, es mucho más complicado apagarlo.
Por los componentes químicos que contienen las baterías, cuando se produce una avería, ya sea por un impacto por una perforación, se produce una reacción química que emite gases nocivos, así como calor, lo que lleva al conocido como ‘embalamiento térmico’, es decir, un incremento incontrolado y autónomo de las temperaturas.
La pila se caliente cada vez más, lo que hace que los intentos por apagar el fuego sean fútiles y que haya que invertir muchos más recursos en apagarlos.
Es algo que queda explicado de manera muy gráfica si se atiende a las cantidades de agua que son necesarias para extinguir un fuego y otro. En el caso de un modelo de combustión, la media puede estar entre los 2.500 y los 3.000 litros. Sin embargo, cuando se trata de un eléctrico es posible que sean necesarios más de 20.000.
