Tras casi 21 años de obras, esta autovía de España ha sido inaugurada esta semana

Han necesitado algo más de 20 años para construir una autopista con 113 kilómetros. El último tramo ha tardado siete años, pero ya se ha inaugurado.
¿Puede la construcción de una carretera demorarse más de 20 años? Con los estándares de trabajo, la tecnología, los materiales y la maquinaria actuales, esto parece impensable, pero hay elementos que escapan a nuestro control y que afectan negativamente a un proyecto de la magnitud de una autopista de poco más de 100 kilómetros de recorrido.
Es evidente que construir de cero una autopista no es un proyecto que se complete de la noche a la mañana. Pero lo que tampoco es normal es que se necesiten 21 años para finalizar la obra, y que en los últimos 7 años solo se hayan construido 12,8 kilómetros de carretera. Ha ocurrido en España, en la A-22 que une Huesca y Lleida.
Más de dos décadas para construir una autopista de 113 kilómetros
El proyecto, que comenzó con la variante de Monzón, data de 2004. Serían necesarios otros cuatro años para completar esta variante de Huesca, en 2008. En 2009 entraron en servicio los tramos de Lleida a la variante de Almacelles y El Pueyo-Ponzano, y un año más tarde, en 2010, se abrió al tráfico, aunque solo lo hizo el tramo entre el río Alcanadre y Siétamo, así como la Variante de Barbastro.
En 2011 finalizaron al fin las obras desde el límite provincial de Lleida y Huesca hasta Monzón, además del pequeño tramo entre Ponzano y el río Alcanadre. Y ya en 2012, se completó el tramo entre la variante de Almacelles y el límite provincial.
A pesar de que no existen grandes dificultades desde el punto de vista geográfico, la construcción de esta autopista de 113 kilómetros ha experimentado diferentes retrasos con el paso de los años, pero sobre todo lo ha sufrido el último tramo de 12,8 kilómetros que conecta Siétamo y Huesca capital.
El primero tuvo lugar al realizarse el estudio informativo, ya que se demoraría hasta 2007 la declaración de impacto favorable por parte del Ministerio de Medio Ambiente, responsable de su emisión.
Continuos problemas retrasaron las obras
No ayudó la crisis económica de 2008. Ese año se paró la redacción del proyecto y no sería hasta 2018, en pleno verano, cuando comenzasen las obras de nuevo en este último tramo.
Por si esto no fuera suficiente, diferentes problemas durante la construcción afectaron a los plazos previstos de finalización, que se demoraron de 36 a 87 meses, además de registrarse un aumento de la inversión final de más de un 30%.
Ahora, siete años después de que empezaran las obras de forma oficial y 21 años después de que comenzara la construcción de esta autopista que conecta Huesca y Lleida, se puede confirmar que el proyecto ya ha finalizado y que el último tramo se inauguró ayer, miércoles 1 de octubre.
La fase de construcción ha durado la friolera de siete años, suponiendo una inversión que supera los 61 millones de euros, tal y como informa el Diario del Alto Aragón.
En cambio, los que viajen de una provincia a otra contarán ahora de una autovía con conexión directa con otras vías de alta capacidad como la A-23 (autovía Mudéjar) y la A-21 (autovía del Pirineo). También se incluye el desdoblamiento de uno d ellos tramos más peligrosos de la N-240, el Estrecho Quinto, que ahora cuenta con una alternativa más nueva y segura.
Así es el último tramo de la A-22
En total, el último tramo presenta una extensión de 12,76 kilómetros. De ellos unos cuatro kilómetros corresponden al mencionado desdoblamiento de la N-240, mientras que los ocho restantes son de nueva construcción. El tramo completo cuenta con dos carriles en cada sentido y arcenes exteriores de dos metros y medio e interiores de uno.
Por su parte, el acceso y salida de este nuevo tramo de la A-22 entre Siétamo y Huesca capital se realiza desde cuatro puntos en concreto: Loporzano, Montearagón, Centro de Ronda Norte y Oeste de Ronda Norte. Además, el tramo cuenta con dos viaductos sobre los ríos Botella y Flumen.
El nuevo tramo, aunque apenas ha empezado a incluir vehículos en circulación, espera acogerá a más de 10.000 de forma diaria. Esto, por supuesto, implica también cuestiones de seguridad que la Dirección General de Tráfico (DGT) no ha pasado por alto, por lo que ya ha tomado medidas.
Estas medidas son la instalación de nuevos radares fijos de velocidad en este último tramo. En concreto, se trata de tres cinemómetros que, en realidad, no son nuevos porque ya estaban instalados en la antigua carretera nacional N-240, por lo que Tráfico simplemente los ha trasladado a la nueva autopista.
