Carsharing: qué es y cómo funciona el uso temporal de vehículos

Dicen que Netflix lo ha cambiado todo. Que no solo nos ha hecho más impacientes y selectivos, sino que ha relegado la cultura del tener por la del ser. Y que esto, trasladado al mundo de la movilidad, se traduce en que no queremos tener un coche siempre, solo cuando lo necesitamos. Y que es así como nace el carsharing.
Literalmente carsharing se traduce como coche compartido. El nombre resume a la perfección la idea de este servicio que gana adeptos día a día: tener un vehículo siempre que se necesite, sin tener que comprarlo ni pagar una cuota fija por uso (como sucede en el renting).
El carsharing es la opción de aquellos que apuestan por el vehículo particular como medio de transporte pero no quieren o no pueden tener uno en propiedad. También la de aquellos que aunque tienen coche prefieren dejarlo en casa para viajes largos y combinan el uso del transporte público con los coches compartidos para los desplazamientos urbanos.
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El funcionamiento del carsharing es sencillo. Las empresas de carsharing (luego hacemos repaso a las más representativas) ofrecen sus servicios a través de una aplicación móvil. La mayoría requieren un registro en el que el usuario facilita sus datos de contacto, tarjeta de pago...
A través de la app el usuario visualiza los coches disponibles y el lugar en que se encuentran estacionados. Tras elegir el más cercano al punto de partida, el cliente lo reserva, de manera que el vehículo queda bloqueado durante un tiempo (normalmente 30 minutos) durante el cual ningún otro usuario puede solicitar su uso.

Una vez en el punto seleccionado, el acceso al vehículo se realiza mediante tecnología de apertura remota (el smartphone desbloquea las puertas). La llave se encuentra en el habitáculo (como norma general, en la guantera del copiloto).
Finalizado el desplazamiento, el usuario deja en el coche en una plaza en superficie (no tiene que pagar aunque sea en zona SER). Listo para que otro conductor tome el volante.
Ventajas del 'carsharing'
La gran ventaja de la movilidad compartida es que tienes un coche siempre disponible y en la puerta de casa (o casi). De aquí se derivan otros muchos beneficios:
- Ahorras dinero. No tienes que comprar coche, con lo que te ahorras un montón de gastos que van desde el precio de compra, hasta el seguro, mantenimiento, impuestos... Con el carsharing solo pagas por los minutos que conduces o kilómetros que recorres. Si eres usuari@ habitual puedes elegir los bonos que suelen resultar más rentables
- Ahorras tiempo. Las aplicaciones permiten reservar el vehículo que se encuentra más cerca del punto de partida. Una vez en destino no tienes que preocuparte por buscar plaza de parking gratuita ya que, en muchas ciudades, los carsharing tienen estacionamiento gratuito en zonas SER
- Tienes acceso libre a Zonas de Bajas Emisiones. Si vives o te mueves por ciudades con Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) o restricciones a la movilidad por temas medioambientales te interesará saber que los vehículos de carsharing tienen libre circulación por todas ellas. Entre otras razones porque las flotas son coches eléctricos o híbridos enchufables
- Ayudas al medio ambiente. Al dejar el vehículo particular en casa y optar por un carsharing reduces las emisiones contaminantes.

Elegir un carsharing en Madrid
La capital es una de las ciudades de España con mayor oferta de carsharing. Estas son las empresas que ofrecen servicios de movilidad compartida en Madrid:
Empresas de carsharing en Barcelona
A pesar de que la ciudad condal cuenta con uno de los protocolos anticontaminación más estrictos del país, la presencia de las empresas de carsharing en Barcelona es más reducida.
Barcelona amplía su oferta de movilidad compartida con Vehículos de Movilidad Personal (patinetes, bicis...).