Una ardilla tuvo la culpa de la derrota de Toyota en Le Mans

Llámalo mala suerte... 

Para ganar las 24 Horas de Le Mans no solo se necesita fiabilidad, velocidad y constancia desde la primera hasta la última vuelta. También es importante que la suerte esté de tu lado, y esto es lo que, al parecer, abandonó a Toyota cuando todo apuntaba a que la escudería nipona plantaría cara a Ferrari en la batalla por el triunfo en el centenario de la famosa carrera de 24 horas.

Llámalo mala suerte... o llámalo ardilla. Este pequeño animal habría provocado que Toyota fuese incapaz de dar caza a Ferrari en un mediodía que cada vez se ponía más interesante, con el coche número 8, de Ryo Hirakawa, Sébastien Buemi y Brendon Hartley, tratando de reducir la diferencia con el coche de Pier Guidi, Giovinazzi y Calado, que les había adelantado por la mañana.

La estrategia de combustible y neumáticos, así como la agresividad de los pilotos en los últimos stint, serían los que decidirían la prueba si nada extraño ocurría. Y eso parecía improbable a poco más de dos horas para el final cuando, de repente, Hirakawa, instantes después de subirse al prototipo, golpeó las protecciones y dijo adiós a toda opción de victoria.

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Aunque se criticó la falta de experiencia del japonés en comparación con Buemi y Hartley en un momento crítico, y también se dijera que quizás le hubiera podido la presión, el director técnico de Toyota Gazoo Racing, Pascal Vasselon, ha explicado que fue el atropello de una ardilla lo que hizo que comenzaran los problemas del GR010 Hybrid.

"Tuvimos momentos en los que íbamos mejor que Ferrari, pero hay una lógica detrás de por qué luego no fue así. Ryo atropelló una ardilla que probablemente no era muy pequeña, porque generó un gran daño en la parte delantera del coche. Tuvo problemas hasta el final del stint, que fue cuando pudimos cambiar el tren delantero", explicó.

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No fue el único susto en el prototipo de Hirakawa, Buemi y Hartley, ya que durante la noche, según explicó Vasselon, "la temperatura del motor se disparó. Cambiamos la parte delantera y vimos que había un gran trozo de Kevlar atascado en la suspensión, lo que bloqueaba el flujo del refrigerador".

Después de cinco años de dominio, Toyota debió conformarse esta vez con el segundo escalón del podio de Le Mans. El otro coche del equipo, el 7, se vio obligado a retirarse cuando Kobayashi sufrió un accidente con unos doblados durante la noche. No tenemos dudas de que el año que viene volverán con más fuerza... pero la competencia también será mayor.

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