Alemania tiene problemas en sus puentes: se están cayendo y hay 16.000 en peligro

Alemania ya no es aquella locomotora de Europa. Las infraestructuras están muy deterioradas, concretamente, los puentes se caen y hay 16.000 en peligro.
Alemania no es lo que era, no sólo en el sector del automóvil, sino en general. O, al menos, la imagen que muchos han tenido del país germano durante las últimas décadas. Los puentes se caen en Alemania y hay 16.000 en peligro.
El pasado mes de marzo, el Ringbahnbrücke de Berlín se cerró inesperadamente, provocando un importante caos de tráfico, ya que se trata de un puente de tres carriles en una de las circunvalaciones de la capital alemana, por donde circulan unos 100.000 vehículos a diario.
Un mes más tarde, otro puente estratégico se sumó a los denominados Brösel-Brücken (puentes derribados), el Wuhlheide, y ya está en proceso de demolición, siguiendo los pasos de otros muchos que se han cerrado recientemente o se han venido abajo.
Según los expertos, en total hay unos 16.000 puentes en toda Alemania que necesitan intervención urgente, ya sea para repararlos o, directamente, sustituirlos. De ellos, 12.000 en carreteras y 4.000 en autopistas.
Los puentes se caen en Alemania

La lista de puentes que se caen en Alemania no termina con el Wuhlheide. En septiembre de 2024 se cayó al río Elba el puente Carola en Dresde, construido hace 53 años, apenas diez minutos después de que pasara un tranvía de la ciudad.
En 2021, en Lüdenscheidm al oeste de Alemania, las autoridades cerraron el viaducto de Rahmede por problemas estructurales, ocasionado graves problemas de tráfico, ya que era una de las principales arterias de la ciudad y unos 25.000 vehículos pesados tuvieron que ser desviados.
Posteriormente, el viaducto fue demolido y, desde entonces, vecinos y empresas se quejan de la contaminación acústica y problemas de tráfico que está afectando, incluso a muchos negocios.
Lo peor es que no sólo los puentes están mal en Alemania, sino también otras infraestructuras como escuelas o la red ferroviaria. Tal es la preocupación que el nuevo canciller, Friedrich Merz, ha prometido invertir miles de millones de euros para renovar dichas infraestructuras.
¿Qué ha fallado en Alemania?
Para entender por qué Alemania ha llegado a esta situación, hay que analizar varios factores, algunos bastante complejos. Según eldiario.es, el responsable de macroeconomía del Instituto de Investigación Economía de Halle, Oliver Holtemöller, explica que los problemas no tienen que ver tanto con falta de financiación pública.
El economista apunta más bien a factores como “el peso de la burocracia, los complejísimos procedimientos de planificación y la falta de personal cualificado para llevar a cabo el trabajo”, a lo que hay que añadir que “los políticos que quieren ser reelegidos, que dan prioridad a proyectos con una rentabilidad a muy corto plazo”.
La misma publicación recoge un informe de la Cámara de Industria y Comercio alemana, según el cual, el estado de los puentes alemanes es “indicativo del estado desolador de todas las infraestructuras [del país]”.
Igualmente, Helmut Schmeitzner, catedrático de Ingeniería Estructural de la Facultad de Economía y Derecho de Berlín, advirtió en la radio RBB que, “en general, nuestras infraestructuras están en un estado tan deplorable que cabe esperar que en el futuro se produzcan con mayor frecuencia incidentes como el cierre de puentes y carreteras”.
Pero hay más motivos por los que la situación de Alemania ya no es como antes, más allá de las cuestiones que señalaba arriba el economista Oliver Holtemöller.
Alemania lleva tres años en recesión, desde que empezó la guerra en Ucrania. Alemania ha sido el país más afectado por las sanciones a Rusia, porque su economía dependía en gran medida del gas ruso, gas que llegaba a través del gasoducto Nord Stream 2, que conectaba Alemania con Rusia por el Mar Báltico.
Pero en septiembre de 2022 ese gasoducto voló (se desconocen las causas oficiales) y, desde entonces, Alemania ha tenido que comprar el gas a otros países. Por ejemplo, a Estados Unidos, donde llega el gas licuado (por tanto, más caro) y otros países como Qatar.
Al ser el gas mucho más caro que antes, todo el tejido industrial alemán se ha resentido, también el sector automovilístico.
Pendientes del rearme
Ahora, Alemania podría incluir los costes de reparación de los puentes en el aumento del gasto en defensa que todos los países están obligados a hacer, siguiendo las directrices de la Unión Europea y, concretamente, de la OTAN, cuyo secretario general, Mark Rutte, exige un incremento del 2 al 5% del PIB de los estados.
Al respecto, el ministro de Asuntos Exteriores alemán, Johann Wadephul, ha dicho que planea incluir no sólo el gasto militar puro, sino también las inversiones en infraestructuras que los militares necesiten utilizar, como carreteras, ferrocarriles y puentes.
Al fin y al cabo, los puentes no sólo sirven para que pasen los vehículos civiles, sino también vehículos militares. Así que el estado actual de estas infraestructuras no es el más adecuado para que circulen los tanques, si tuvieren que hacerlo. Lógicamente, esta medida ha despertado críticas en algunos partidos de la oposición.
Fotos: Associated Press.
