¿Adiós a las personas en las fábricas de coches? Mercedes ya tiene trabajando a robots humanoides en su planta de Berlín

La fábrica alemana de Mercedes ya está empleando robots humanoides provenientes de Apptronik para realizar las tareas más repetitivas.

La industria de automóvil, como otras tantas, se basa en la producción en serie. Desde hace décadas, salvo en los fabricantes artesanales, cadenas de montaje dan salida a cientos de miles de coches. Los robots forman parte integral de éstas, pero hasta ahora eran de un tipo… y ahora han entrado en juego los robots humanoides. Concretamente en el caso de Mercedes.

No fue la marca alemana la primera en proponer la idea, si no Tesla, pero, como le ha ocurrido en otros ámbitos, a la compañía estadounidense le han vuelto a adelantar por la derecha: la firma germana ya utiliza este tipo de robots en su planta ubicada en Berlín.

No los ha desarrollado la propia empresa, si no que son obra de Apptronik, una compañía estadounidense fundada en 2016 en el Laboratorio de Robótica Centrada en el Ser Humano de la Universidad de Texas. 

Mercedes invirtió en ella hace un tiempo varias decenas de millones y ahora utiliza sus robots, que se llaman Apollo, en la planta situada el Berlín-Marienfelde. Aunque están trabajando ya, por el momento están en fase de prueba y se dedican a tareas de bajo nivel, es decir, trabajos repetitivos que están relacionados con la logística interna de la compañía.

Así, algunos ejemplos de las labores a las que enfrentan son: comprobaciones iniciales de la calidad de las piezas o traslado de componentes entre los distintos puntos de la línea de producción. Luego son los trabajadores humanos, técnicos cualificados, los que se encargan de ensamblarlos e instalarlos en los vehículos.

Ahora bien, la aparición de estos robots humanoides que pueden trabajar en las fábricas no son una buena noticia para un grupo muy concreto: los trabajadores de las plantas. Su aparición hace que muchos tengan miedo a que, con el tiempo, la mano de obra humana sea reemplazada por la artificial. ¿Es algo que vaya a ocurrir?

Joerg Burzer, Miembro del Consejo de Administración de Mercedes-Benz Group AG, Gestión de Producción, Calidad y Cadena de Suministro; ha hablado al respecto, según recoge Reuters.

“Me gustaría ver que encontráramos aplicaciones en áreas donde hay escasez de mano de obra, pero, por supuesto, primero para las tareas repetitivas y luego para las peligrosas. El coste será decisivo... cuando los costes alcancen los dos dígitos de miles de dólares, lo cual es absolutamente posible, se volverá muy interesante”, señalaba.

De hecho los empleados de la fábrica han estado implicados directamente en el entrenamiento de los robots. De manera remota y utilizando tecnología de realidad aumentada han formado a los robots para que cada vez puedan actuar de una manera más autónoma, hasta el punto de que la supervisión de humanos ya no es necesaria.

Es lógico que exista la preocupación entre los trabajadores, puesto que se está dando forma a un reemplazo artificial que puede quitarles sus puestos de trabajo en un futuro no muy lejano, contando, además, con ventajas como que, al contrario que los humanos, no se cansan. 

Sí, es cierto que tienen batería y que ésta se agota, pero cuando va a suceder, los robots humanoides, por su propia cuenta, van a una estación de carga y se enchufan para recuperar la energía. Esto hace que, cuadrando los turnos, pueda tenerse una fuerza productiva operativa de manera constante. 

La única barrera, por el momento, se encuentra el precio. Este tipo de robots todavía es muy caro y es que cada Apollo implica el desembolso de 50.000 dólares, por lo que adquirirlos en grandes cantidades supondría un gasto considerable de dinero.

Por lo demás, están demostrando ser muy útiles. Mide 1,72 metros, pesa 72,5 kilos, es capaz de llevar bultos que pesen hasta 25 kilos, puede trabajar durante cuatro horas antes de necesitar recargarse y su estructura es modular, pudiendo, por ejemplo, tener piernas o ser solo una suerte de busto en función de las tareas que vaya a desarrollar.

Mercedes ha sido de las primeras, pero no la primera marca en utilizar robots en sus fábricas, ese título le corresponde a la china Dongfeng. Éste lleva un año utilizando al Walker S., un modelo de tamaño similar (1,70 metros de alto) que se dedica a tareas de inspección o de testeo de partes móviles.

La tercera en liza es la mencionada Tesla, que utiliza a Optimus, un humanoide de 1,73 metros de altura y 56 kilos de peso, pensado también para llevar a cabo tanto tareas repetitivas como peligrosas, que puede cargar con hasta 20 kilos de peso y moverse a una velocidad de hasta 8 km/h.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España