Adaptarse a los nuevos tiempos o la irrelevancia. En ZF lo saben y están preparando un range extender con motores de gasolina

La compañía cree que esta tecnología va a jugar un papel clave a corto y medio plazo, así que está desarrollando dos nuevos extensores de autonomía.

Hasta hace relativamente poco las palabras “range extender” decían poco o nada a cualquier conductor europeo. Es lógico, puesto que en el Viejo Continente se trata de un tipo de tecnología que prácticamente nunca se había utilizado. Solo casos como el BMW i3 o el Opel Ampera se habían decantado por él, pero la cosa está a punto de cambiar y ZF ha querido subirse al barco.

La marca, especializada en transmisión, está trabajando ya en dos versiones adicionales al sistema eléctrico de autonomía extendida (EREV) que ya dispone. ¿El motivo? Se trata de una tecnología de uso muy común en China y las marcas de automóviles de ese país son cada vez más abundantes en Europa.

Es por eso que considera que es un tipo de sistema que puede ser clave a corto y medio plazo, y, con el suyo, cree que le va a poner más fáciles las cosas a las marcas que todavía no saben cómo funcionan estos sistemas. 

El Dr. Otmar Scharrer, vicepresidente sénior de I+D de Tecnología de Tren Motriz Electrificado ZF, ha declarado: “Aunque la autonomía de los turismos completamente eléctricos ronda los 500 km de media, la ansiedad por la autonomía sigue influyendo en un amplio abanico de compradores a la hora de elegir su próximo vehículo”.

“Esto es especialmente cierto en regiones donde la infraestructura de carga aún no está disponible universalmente. ZF está desarrollando actualmente la nueva generación de extensores de autonomía para estas situaciones. Estos representan una alternativa real a las baterías más grandes —y, por lo tanto, más caras— o a los híbridos enchufables”, añade.

Es un hecho que en ciertos países la adopción de los eléctricos de baterías puros no se puede dar, o al menos no al ritmo que querrían las altas esferas, por culpa de la infraestructura existente, así que contar con una opción intermedia que no tenga las limitaciones de un EV pero permite rebajar las emisiones de las gamas debería despertar mucho interés.

“El mercado de vehículos eléctricos no se ha desarrollado tanto como se predijo hace unos años. Para esta fase intermedia, los extensores de autonomía pueden ser la solución ideal”, apunta Scharrer. 

De hecho, considera que “el nuevo interés y la creciente demanda por los extensores de autonomía demuestran que el potencial de esta tecnología está lejos de agotarse, en particular para las plataformas de modelos ya diseñadas para transmisiones eléctricas de batería”.

“Detrás de nuestras soluciones se encuentra un concepto de sistema y plataforma. Esto significa que estamos perfectamente preparados para responder a todas las necesidades de los clientes y del mercado con ciclos de desarrollo más cortos”, concluye.

Es por eso que, aunque la compañía actualmente ya produce en serie un extensor de autonomía, ya está desarrollando otros dos sistemas más.

El primero es el extensor de autonomía eléctrico (eRE), que está conformado por un motor eléctrico con un inversor integrado, un reductor planetario y software específico. Su horquilla de potencias va de los 70 a los 110 kW. 

El segundo es el extensor de autonomía eléctrico plus (eRE+), tiene todo lo anterior pero suma un embrague inteligente y un diferencial. ¿Qué implica esto? Que es todavía más versátil, puesto que puede actuar bien como generador de corriente, bien como un sistema de accionamiento secundario. Éste puede entregar desde 70 a 150 kW de potencia.

Las ventajas de los eléctricos de autonomía extendida

A simple vista podría parecer que los eléctricos de autonomía extendida y los coches híbridos enchufables son lo mismo, pues ambos cuentan con un apartado eléctrico, con uno de combustión y con una batería. Sin embargo, la manera en la que se combinan dichos elementos hace que su comportamiento difiera.

En un PHEV el sistema puede funcionar de varias maneras: utilizando el motor térmico para mover el coche, utilizando en exclusiva el bloique eléctrico o empleando todo el conjunto a la vez. En un eléctrico de autonomía extendida no.

En estos el motor (que suele ser de gasolina), únicamente cumple con la función de generador para suministrar energía a la batería que luego es la que manda la electricidad al motor eléctrico, que es el único que actúa sobre las ruedas.

De esta manera, el comportamiento del vehículo es siempre igual que el de un eléctrico, con una respuesta inmediata; pero no tiene los problemas de autonomía habituales en estos. Genera emisiones contaminantes, pero dado que el bloque térmico suele ser pequeño y de potencia contenida, no son muy elevadas. Así, tienen ciertas ventajas respecto a los híbridos enchufables.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España