Por 1.006 euros Suzuki vende una moto con un consumo de risa, 1,9 l/100km, e imagen de enduro

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La Suzuki Raider J Crossover parece una moto de campo, pero es una motocicleta barata que solo tiene 9,2 CV de potencia.
En España, si quieres una moto barata, lo más probable es que tengas que conformarte con un scooter, porque son las motocicletas más asequibles. Sin embargo, hay otros mercados en los que la realidad es muy diferente y en los que, por aproximadamente 1.000 euros, puedes hacerte con una moto de estilo aventurero como la Suzuki Raider J Crossover.
Probablemente su nombre no te suene de nada, algo lógico, porque es un modelo que se vende en Filipinas. Pero, una vez te contemos cosas sobre ellas, posiblemente te encantaría que llegara al mercado español.
El primero es el precio, porque se vende por 71.900 pesos filipinos. Suponemos que no tienes muy fresco el cambio peso filipino – euro, así que ya hacemos la cuenta por ti: solo son 1.006 euros. Es una cantidad irrisoria, que por estos lares da solo para motos muy limitadas, pero que allí es suficiente para una que es de campo… o que al menos lo parece.
Y es que la clave está en entender qué tipo de moto es. La Raider J Crossover no es una enduro convencional ni una trail preparada para afrontar largas rutas fuera del asfalto. Se trata de una motocicleta ligera de la categoría ‘underbone’, muy popular en el sudeste asiático, que combina una arquitectura compacta con elementos estéticos propios de las motos de campo.
Parece una moto de campo, pero no lo es
Así que no está pensada para subir cuestas imposibles o hacer off-road, su planteamiento es para la movilidad diaria, con un bajo coste de utilización y que ofrezca facilidad de manejo, aunque para ello no renuncie a una imagen más aventurera de lo que estamos acostumbrados en una moto urbana de pequeña cilindrada.
Suzuki ha tomado como inspiración estética sus modelos de motocross RM-Z, con un frontal de aspecto agresivo, un guardabarros delantero elevado, protectores de goma en la horquilla y un manillar ancho de estilo offroad. Los neumáticos de dibujo mixto y las decoraciones disponibles en amarillo, rojo y negro ponen la guinda que completa una imagen que recuerda a una pequeña moto de enduro.

Bajo esa carrocería se encuentra un motor monocilíndrico de cuatro tiempos y 113 centímetros cúbicos, refrigerado por aire y equipado con inyección electrónica. Desarrolla 9,2 CV, a 7.500 rpm, mientras que el par máximo alcanza los 9 Nm a 6.500 rpm. Como ya adelantábamos, no son cifras para presumir de aceleraciones fulgurantes, pero es suficiente para que se mueva con soltura y, sobre todo, sirven para homologar un consumo de tan solo 1,9 l/100 km.
Aunque es un dato basado en pruebas internas del fabricante, por lo que el gasto real dependerá seguramente sea más alto, sigue siendo una cifra muy contenida que hace que sea barato moverse con ella. Su depósito de combustible tiene una capacidad de 3,7 litros, así que la autonomía teórica se sitúa en torno a los 195 km.
La Suzuki Raider J Crossover tiene 9,2 CV
Su peso 96 kilos en orden de marcha, favorece la agilidad en ciudad y facilita las maniobras a baja velocidad, además de que no supone un lastre excesivamente grande que perjudique a la eficiencia.
Siguiendo con su mecánica, utiliza una caja de cuatro velocidades con embrague centrífugo automático. ¿Qué significa eso? En la práctica, el conductor puede cambiar de marcha sin tener que accionar la maneta de embrague convencional, como ocurre con los cambios semiautomáticos. En este caso, sirve para equipararse con los scooters equivalentes, que son completamente automáticos.
Dispone de arranque eléctrico y a pedal, y su planteamiento sencillo y asequible se deja ver cuando se presta atención a su parte ciclo.

Monta una horquilla telescópica delantera y una suspensión trasera de basculante con muelles y amortiguación hidráulica, calza ruedas de 17 pulgadas, la altura libre al suelo alcanza los 145 milímetros, el asiento queda a 765 milímetros del suelo y su sistema de frenos combina un disco delantero con un tambor trasero.
Es precisamente en este apartado donde aparecen algunas de sus concesiones para mantener un precio tan bajo. Su equipamiento es básico y no cuenta con sistemas como el ABS, no digamos ya electrónica más avanzada, por lo que a pesar de su aspecto aventurero no debe confundirse con una moto pensada para el enduro o con una trail.
Lógicamente, es más capaz que un scooter de acceso y está pensada para caminos sencillos, calles deterioradas y asfalto en mal estado, pero no para lanzarse a aventuras más exigentes.
Incluso con sus peros, la Suzuki Raider J Crossover es una motocicleta de acceso bastante interesante, que podría utilizarse como moto “autoescuela”, aunque la mala noticia es que no parece que nunca la vayamos a ver en España, está orientada al mercado filipino y no hay previsión de que llegue a nuestro país.

