Un vecino acaba condenado a cambiar de plaza de aparcamiento aunque su coche estaba dentro de las líneas

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La justicia obliga a un vecino de una comunidad a aparcar el coche lo más al fondo posible de su plaza de garaje para facilitar las maniobras de aparcamiento de otros propietarios.
Los coches aumentan de tamaño, mientras las plazas de aparcamiento son cada vez más pequeñas. Esto también ocurre en los garajes comunitarios, donde unas líneas pintadas en el suelo son lo único que delimita el espacio que le pertenece a cada propietario. Sin embargo, incluso aunque tu coche esté dentro de las líneas de la plaza, si no está correctamente estacionado u obstaculiza las maniobras que otros vecinos deben hacer para entrar y salir de sus aparcamientos, la justicia puede incluso obligarte a cambiar de plaza dentro del garaje.
Esto es precisamente lo que le ha ocurrido a un vecino de una comunidad de propietarios que aparcaba su coche respetando las líneas de la plaza de garaje. Sin embargo, el vehículo en cuestión impedía que otros vecinos pudieran hacer maniobras para entrar y salir de sus plazas, lo que acabó en los tribunales y el propietario del vehículo obligado a aparcar el coche hasta el fondo de la plaza o tendrá que cambiar de lugar de estacionamiento.
Aparcar dejando espacio para maniobrar o cambiar de plaza
Se trata de una plaza de aparcamiento en batería, donde solo existe un acceso a ese espacio limitado en el otro extremo por una pared. La teoría dice que, mientras que el vehículo se encuentre dentro de las líneas que delimitan la plaza, está bien aparcado. Sin embargo, la práctica es muy diferente, y los estatutos y normas de la comunidad de vecinos pueden definir reglas para el uso de lo que se conoce como espacios comunes.
Resulta que estas normas pueden considerar que parte del espacio de la plaza de aparcamiento se considera de uso común, por lo que se debe dejar libre para que otros vecinos puedan utilizarlo para realizar maniobras. Por lo tanto, aunque el coche esté bien aparcado, puede que estés incumpliendo las normas de la comunidad.
La resolución judicial de este caso es un ejemplo claro de que, aunque la plaza de garaje sea una propiedad privada, por encima de ello prevalece el beneficio comunitario, de ahí que el tribunal dictaminase que el propietario del vehículo debe aparcar correctamente y lo más cerca posible del fondo de su plaza de garaje.
Y en caso de incumplir la sentencia, el vecino será condenado a cambiar de plaza de aparcamiento y utilizar otra. El fin de esta decisión judicial es acabar con las molestias que un coche, en principio bien aparcado, estaba ocasionando a otros vecinos.
La Ley de Propiedad Horizontal recoge que los propietarios de una comunidad de vecinos no pueden llevar a cabo determinadas actuaciones que perjudiquen los derechos de otros vecinos. Y una de estas actuaciones tiene que ver precisamente con la forma en la que aparcamos en nuestra propia plaza de garaje, sobre todo en parkings donde el espacio es reducido tanto en las plazas como en las zonas comunes y de paso.
Plazas pequeñas y coches cada vez más grandes
Esta es una problemática cada vez más frecuente en comunidades de vecinos, sobre todo en aquellas cuyas instalaciones son más antiguas. En estos casos, los garajes fueron diseñados y distribuidos para unos coches que en la época eran más pequeños. Esto también ocurre en parkings públicos con unos años.
No es que quieran poner más plazas sacrificando espacio de tránsito, es que las plazas fueron diseñadas cuando los coches no eran tan grandes. De un tiempo a esta parte, los vehículos nuevos tienen unas cotas cada vez mayores, algo que se ha vuelto todavía más común con la popularización de los SUV.
Dentro de este segmento de vehículos, especialmente en los modelos de mayor tamaño, es común que hablemos de coches con carrocerías que se aproximan a los 5 metros de largo, e incluso la rebasas. Y si hablamos de anchura, muchos rondan los 2 metros, lo que hace que un utilitario de hace 20 años se vea diminuto a su lado.
Algo parecido está ocurriendo con el peso de los coches. En muchas ciudades europeas empieza a haber debate alrededor de si los vehículos más pesados deben pagar más impuestos municipales. Los que defienden esta medida argumentan que, a mayor peso, más desgaste generan en la propiedad pública, es decir, en las carreteras.
Al mismo tiempo, esos parkings más más antiguos, especialmente los que cuentan con varias plantas, podrían verse superados por el peso excesivo de los vehículos nuevos, liderado por los SUV y los coches eléctricos e híbridos enchufables, llegando incluso a colapsar, lo que podría suponer un problema de seguridad grave.
Sea como fuere, los espacios destinados al estacionamiento de vehículos siguen generando polémica, ya sea por ocupar espacios comunes, por no aparcar correctamente dentro de las líneas, por invadir plazas contiguas debido al tamaño del vehículo o, últimamente, también por el peso de los coches nuevos.
